¿Cuándo quitar el pañal de noche?

Imagen

Ante todo pido disculpas pues no estoy publicando tanto como me gustaría pero, sinceramente, empiezo a no llegar a todo. En Instagram sí soy más constante – y es que no me puede gustar más esa red social – pero en lo que a escribir respecta lo iré haciendo a medida que encuentre hueco y ganas – que a veces me faltan por puro agotamiento -. La astenia primaveral me está durando demasiado….😉

Hace poco menos de un mes os contaba cómo había sido la operación pañaldiurno –  para Álvaro y hasta me permitía dejaros algunos consejos para aquellos que se encontraran en esa fase. Hoy quiero hablar de lo que se supone que es normal vs. la realidad cuando iniciáis la segunda fase de dicha operación – el abandono del pañal nocturno –.

Empezaré diciendo que, al igual que sucediera con el diurno, el momento idóneo para decir adiós al pañal nocturno debe ser cuando veamos que ellos estén preparados. ¿Y cómo lo sabemos?. Pues cuando se levantan por las mañanas, y durante varios días seguidos, con el pañal seco. Sólo así sabremos que son capaces de controlar aun estando dormidos. Algo esencial por otro lado pues de nada servirá que nos empeñemos en quitárselo en una fecha determinada si vamos a tener que cambiar las sábanas cada noche – y varias veces -.

¿Por qué digo esto? Porque al igual que existen estudios sobre cuándo dejar el pañal diurno, existen otros muchos que indican que el pañal nocturno debe quitarse al mes – mes y medio de haber abandonado el diurno. Eso será lo que se considere normal pero ¿es así la realidad?, ¿debe agobiarnos el hecho de que al mes – mes y medio – nuestro hijo no controle de noche?. Para nada. Esta segunda fase de la operación dependerá, como siempre, de cada niño. Os lo dice una que dejó el pañal casi a – lo que hoy se considerarían – las puertas de la pubertad.

Cierto es que con Álvaro han coincidido los estudios con la realidad pues llevamos ya seis noches sin pañal, un mes y medio después de habérselo quitado de día, y no ha habido escapeshasta la fecha –. Sin embargo, la coincidencia del mes y medio no ha sido más que eso, pura coincidencia. Y es que Álvaro se ha levantado seco desde el primer día que le quitamos el pañal diurno pero no ha sido hasta ahora que hemos decidido quitarle también el nocturno. ¿La razón? El pijama que usaba, entero de pies a cuello, muy típico de bebé. Un pijama bastante incómodo si decidía ir al baño de noche. Con estos calores que de repente han invadido Madrid – aunque hoy hemos vuelto al abrigo -, ya ha empezado a usar pijama de verano y de dos piezas. Algo fundamental. Fue ese mismo día cuando decidimos probar una noche sin pañal. Y nos sorprendió más que gratamente. Además, el lo tiene muy interiorizado pues desde entonces se levanta todas las mañanas contentísimo con un “¡Mami, mami! No me he hecho pipí en la cama”. Y como el refuerzo positivo es esencial, en esta casa estamos de fiesta cada día.😉

Hay otros estudios que indican que entre los cinco y siete años de edad el uso del pañal nocturno ya se considera un problema – aunque yo no lo llamaría así -. En todo caso, y al ser un tema particular de cada niño, quien mejor que el pediatra para que sea él quien nos oriente.

 

Nosotros hemos tenido suerte, sí, pero yo siempre he tenido claro que no iba a dramatizar sobre este tema y, por tanto, si se producían escapes nocturnos volvería a enfundarle en su pañal. De momento no lo hemos necesitado aunque nunca se sabe, 6 días no son decisivos y con tres años que tiene me parece hasta un gran logro. Pero como digo, nunca se sabe y si le diera por no controlar volveremos al pañal nocturno hasta que él esté preparado.

 

De momento, como os he dicho, en casa estamos de fiesta todo el día y es que no son pocos los avances que estamos haciendo lo que me lleva a pensar que mi niño se está haciendo muy mayor….😉

La extraña fiebre por las lavadoras.

Processed with MOLDIV

Processed with MOLDIV

¿Qué tendrán los artilugios de limpieza que atraen tanto a los más pequeños?. No lo sé muy bien pero lo cierto es que jamás imaginé tener en casa dos fregonas, dos escobas y hasta ¡dos lavadoras, oigan!.

 

Primero llegó el set completo de limpieza de Viledacon su cubo y todo -. Las pasadas Navidades, los Reyes Magos tuvieron a bien dejarnos una súper cocinita ¡con lavadora y todo!. Más tarde llegaron, para quedarse, Doña Cafetera, Doña Lavadora y Doña Plancha! En fin, como veis no son pocos los artilugios de limpieza – y/o similares – que tenemos en esta casa aunque según Álvaro, todavía falta el Microondas.😉

 

Y es que con todos se entretiene que da gusto. “Que si ahora te preparo una sopita”, o “meto ese calcetín en la lavadora”, “¿te apetece un café, mami?”, “¡Se ha caído un Chocokrispis al suelo! ¡Voy a pasar el aspirador, ¿vale mami?”… Imaginación, y excusas, no le faltan.😉

 

¡Y yo encantada, oye!. Lo que me pregunto ahora es si sabrá mantener esta actitud tan servicial – por llamarlo de alguna manera – cuando sea adolescente y le toque de verdad contribuir con las tareas varias del hogar….. (risas irónicas).

 

Sin embargo, hoy quiero detenerme en la especial atraccióno fiebre extrema – que tiene Álvaro por las lavadoras. Le vuelven absolutamente L-O-C-O.

 

Cada vez que vamos a casa de alguien, sea de quien sea, no tarda ni diez minutos en localizar la lavadora y una vez hecho, es capaz de quedarse ahí sentado durante todo el tiempo que estamos de visita. Y ya como esté funcionando, olvídate de hijo durante un tiempo. Aunque visto así no está nada mal, ¿no?😉

 

Cuando estamos en casa y desaparece momentáneamente, ya sabemos que está en la cocina viendo, a través del cristal de la puerta del cuartito, y de forma totalmente embobado, cómo da vueltas y vueltas la lavadora. ¡Le encanta, oye!.

 

Ir a casa de los abuelos mola cantidad. Y es que tienen hasta secadora. Un paraíso de máquinas rodantes, vamos.

 

Pero lo mejor de todo, y que nos tiene totalmente desconcertados, es que adora la tintorería que tenemos al lado de casa. No sabéis qué lavadora tiene. ¡Qué dimensiones!. Muchas son las veces que, yendo de paseo, se nos escapa y entra hasta donde está su amiga la lavadora. En la tintorería ya le conocen y se ríen cada vez que se cuela dentro. Mi cara ya es otra cosa y es que me muero de vergüenza cada vez que tengo que entrar a rescatarle.😉

 

Ahora entendéis porqué como regalo por pasar a ser un niño mayor sin pañal, escogió entre todos los juguetes una lavadora. Le vuelven loco. ¡Hasta duerme con ella!

 

Los otros artilugios que empiezan a ganar terreno son la batidora que usamos para mezclar los biberones de Carlota y, cómo no, el aspirador de casa. Veremos quién gana la batalla pero por lo pronto ahí le tenemos, apoquinando con las tareas del hogar – aunque sean ficticias -.

 

Si esto me pasa con Álvaro, ¿qué puedo esperar de Carlota?😉

Operación pañal.

1

El día después de que Álvaro cumpliera los 3 años, iniciamos la operación pañal. Sé que muchos pueden pensar que ya era hora pues lo normal es quitárselo entre los 2 y 3 años de edad. Sin embargo lo normal no siempre es lo adecuado. Me explico. En algo tan importante como lo es decir adiós al pañal, es primordial que nuestros hijos estén preparados. Y por mucho que nos empeñemos, si ellos no lo están, lo único que lograremos será frustrarles.

 

Y sí, yo misma lo hice mal. Siguiendo mi instinto por lo que se consideraba normal, intenté quitarle el pañal a Álvaro con 27 meses – 2 años y 3 meses -. Era Agosto, época idónea – según mucha gente -. Nos lanzamos a la aventura sin reparar en que, quizá, nuestro hijo no estaba preparado. Y así fue. Tras una semana entera regando cada rincón de la casa y verle cómo se enfadaba cada vez que ocurría el desastre, decidimos que no, ese no era su momento. Así que le enfundamos de nuevo en su pañal y guardé todo el arsenal de calzoncillos que había comprado en el armario – nada más y nada menos que 30. Está claro que la motivada era yo -. El feliz, nosotros más.

 

Así que punto número uno: lo más importante antes de embarcarnos en esta arriesgada operación – que lo es – es que el niño esté preparado. Y que nadie se preocupe, ni se alarme, si ve que su hijo no lo está. Coincidiréis conmigo en que no hay varón que con 30 años no sepa controlar sus necesidades. Todos aprenden tarde o temprano.

 

He de decir aquí que contamos con la magnífica ayuda y colaboración de las profes del cole, sin ellas estoy segura que nos hubiera costado más – mucho más -. Siempre les estaremos súper agradecidos.

 

Ya nos dijeron al comienzo del curso que en cuanto viesen a Álvaro preparado nos avisarían para, con su ayuda, retirarle el pañal. Esa llamada llegó en Abril. Nos dijeron que estaba híper motivado e, incluso, intentaba sumarse al grupito de niños que iban en fila al baño del cole. Me hizo mucha ilusión saber que no sólo estaba preparado sino que tenía mucha motivación para ello.

 

Así que, llegado el momento, se lo quitamos. Lo hicimos coincidir con su cumpleaños pues el paso de 2 a 3 añitos ellos lo viven como lo más – por lo menos mi hijo -. Ya era un niño mayor, no era un bebé como Carlota, y los niños mayores no llevan pañal. Como veis, la motivación era máxima.😉

 

 

El primer fin de semana fue un desastre total. De los 3 días de puente que tuvimos sólo fue al baño una vez. Reconozco que yo ahí casi tiro la toalla. El ver cómo le frustraba me hizo pensar que igual no era el momento pero el saber que en el cole nos iban a ayudar me animó a seguir por lo menos unos días más.

 

El primer día de cole también fue bastante mal. ¡Hasta 4 mudas usó!.

 

Así que tras 4 días de desastre total, pensé en que teníamos que hacer algo para motivarle todavía más y sobretodo que el – que estaba luchando más que nadie – no tirara la toalla.

 

La idea de hacer fiesta, darle muchos besos y abrazos cada vez que lo lograba estaba genial pero claro, en su caso, apenas había ido al baño salvo esa vez de la que os he hablado así que el pobre no tenía conocimiento de cómo podían ser las celebraciones.

 

No sabéis cómo algo tan sencillo como lo es una manualidad puede ayudar tanto. Cogí un papel y unos rotuladores y dibujé en él una escalera. Lo colgamos en su habitación con gomets varios adornando el papelito y por cada vez que hiciera pipí en el baño de mayores le dibujaría una carita sonriente en el escalón correspondiente. Al llegar arriba del todo tocaría premio.

 

La idea le encantó y no os miento si digo que desde ese primer día empezamos a subir escalones a una velocidad pasmosa. Tanto que, salvo un escape que tuvo un día en el cole, hasta la fecha no hemos tenido más sustos. 6 días después de confeccionar la escalera ya habíamos completado todos los escalones así que me lo llevé a Toys r us a por su premio y, entre todos los juguetes, escogió una lavadora. Publiqué la foto en Instagram y es que la fiebre que tiene mi hijo por todo artilugio relacionado con la limpieza da para un post completo.😉

 

Ahora tenemos otra escalera y es que superado el tema pipí, os he de reconocer que, sin ser muy gráfica, la otra parte de la operación pañal nos está costando un poco más. El pobre se espera siempre a tener el pañal de noche puesto para, a los dos minutos, decirme mami, hay que cambiar… En fin, ya lo lograremos.😉

 

Volviendo al tema pipí, 20 días después de que empezáramos con el experimento, ya es todo un niño mayor. Hasta hemos hecho dos viajes de más de 5 horas cada uno y no sólo avisaba con un “mami, ya viene el pipí” sino que ha sabido aguantarse como un campeón hasta poder parar en un área de servicio – a veces pasaban 30 minutos para dar con una decente -. Vamos, que en casa estamos de fiesta constante y él está feliz. Cada vez que hace pipí en el baño de mayores termina con un “mami, ahora hacemos fiesta y un aplauso”. Que le encantan a mi niño los halagos…😉

 

También nos sirvió mucho el leerle un cuento dos meses antes para ayudarle a entender que debía dejar el pañal. Hay infinidad de cuentos y supongo que todos ayudarán. Sin embargo, a Álvaro le encantan todos los de la colección de Lulú así que cuando lo vi no dudé en hacerme con el.

2

Y, por último, me descargué la App PipiPopo ­– en estos temas se habla sin tapujos😉 – cuya canción ya se sabe de memoria.

3

Dicho esto, y aunque todo ayuda, creo que el detonante del éxito en esta operación fue, sin duda, la escalerita – y la incondicional ayuda, repito, de las profes del cole que hasta le dieron una medalla de niño mayor cuando lo consiguió. Medalla que tenemos colgada en su habitación y a la que él admira como si fuera un trofeo, su primer trofeo -.

 

El siguiente paso será dejar el pañal de noche que aunque tenemos pensado hacerlo dentro de un mes, cuando llegue el veranito y dejemos el pijama de bebé, no creo que sea un gran trauma. La mayoría de los días se levanta con el pañal seco e, incluso, estando en la cama nos pide que le llevemos al baño.  Como veis, estamos de fiesta constante.

 

Y para celebraciones hoy que es el cumple de papá. 33 añitos que nos cumple así que esta tarde soplaremos velas y comeremos tarta – para seguir un poco con el buen ritmo de la no-operación-bikini.😉

Pañales Inmotion de Eroski.

FullSizeRender (3)

Hoy vamos a hablar de pañales. No es que yo sea una entendida en la materia pero creo que los tres años que llevo como madre me están sirviendo para algoentre otras muchas cosas, claro – , sobre todo teniendo en cuenta que el gasto en pañales no pasa desapercibido en la economía familiar y que no han sido pocas las marcas que hemos ido probando con nuestros hijos.

 

Como supongo a muchos de vosotros os pasó, cuando te toca preparar la canastilla del primer bebé apuestas por las marcas más reconocidas y en el mundo de los pañales la que, quizá, invierte más en posicionamiento infantil es, sin duda, Dodot. Os reconozco que esa fue la marca que escogimos durante los primeros meses de Álvaro y de Carlota, concretamente nos decantamos por los pañales Dodot Sensitive, y la experiencia fue bastante buena. Sin embargo, cuando te pones a hacer cuentas y ves que tus hijos consumen una media de 9 pañales al día y que dicha marca no es barata precisamente, optas por probar otras similares en cuanto a calidad pero, a poder ser, más baratas. Lo queremos todo, oigan.

 

Y sí, soy de las que piensa que el gasto en pañales es una inversión. Y es que algo tan simple como la elección del pañal puede ocasionarnos más de un disgusto ya sea en la piel de nuestro bebé o simplemente con algún que otro daño colateral – escapes en la ropa sobretodo -.

 

Ya sabéis que mis hijos, los dos, han nacido con la dermatitis atópica y que las peleas por mantener su piel suave y sin dañar son diarias. La de Carlota, quizá, nos ha salido más rebelde y con ella tenemos que usar productos más delicados porque todo, absolutamente todo, se le irrita. Así que la elección del pañal es algo muy importante para nosotros.

 

Hace unos meses tuve la oportunidad de probar los pañales Inmotion de la marca Eroski y hoy vengo a compartir con vosotros mi experiencia:

 

  • Lo primero que me sorprendió al abrir el paquete, fueron los bordes. Es algo en lo que no me suelo fijar nunca pero esta vez me llamaron la atención. Están diseñados de tal manera que evita que estos causen rozaduras en los musletes de nuestros peques. Son elásticos y suaves lo que impide que al quitárselos se les queden las piernas marcadas.
  • Son pañales que no causan fugas – o por lo menos no en mis hijos -.
  • Tienen un sistema de sujeción bastante bueno y, sobretodo, sin peligro de hacerles daño por apretárselos demasiado
  • Son suaves al tacto y en su uso. Al culete de Carlota me remito y es que llevamos varias semanas sin rojeces ni irritaciones.
  • Aparentemente son bastante finos lo que hace que cuando en una maleta metes 20, todavía te queda espacio para la ropa.😉
  • La prueba definitiva la han pasado por las noches. Mis hijos duermen una media de 12 horas diarias y se agradece el ir por las mañanas a cambiarles el pañal y ver cómo sus culitos están casi secos después de tantas horas.
  • Con respecto al precio, y habiendo hecho alguna que otra comparativa casera, he de decir que ni son de los más baratos ni, por supuesto, de los más caros. Como todo, dependerá de la cantidad que compréis pero para que os hagáis una idea, la unidad oscila entre los 0,25€ y 0,32€.

En fin, esta ha sido – y está siendo – nuestra experiencia con los pañales Inmotion de Eroski y, en este caso, puedo corroborar cómo la publicidad que dan de ellos es verídica. Espero que os haya servido y si os animáis a probarlos aquí estaré esperando a escuchar vuestra opinión.

FullSizeRender (2)

El survivor cumple 3 años.

De recién nacido y actual. La foto es algo pésima pero apenas tengo fotos actuales que salga solo y he tenido que recortar mucho.😉

Ya sabéis que Abril para nosotros es uno de los mejores meses del año. En él nacieron tanto Carlota como Álvaro y si hace tres semanas estábamos de cumpleaños, ahora nos toca de nuevo. 

 

Hoy me pongo otra vez nostálgica. Y es que nuestro Alvarito, la alegría de la casa, cumple 3 años – aunque él ya va diciendo que es su cumpleaños desde hace dos meses -. Se parece a su madre, los cumpleaños nos hacen mucha ilusión.😉

 

Atrás dejó su faceta de bebé para convertirse en todo un señorito. Y no uno cualquiera, un gamberrete que nos tiene locamente enamorados. Cada vez que me acuerdo lo que sucedió en su embarazo y veo cómo no sólo es un niño sano sino que además es fuerte, alegre, listo y feliz, doy gracias por este pequeño milagrito. Estoy segura de que logrará algo grande en esta vida.

 

Los que le conocen saben que es la alegría de la huerta. A todo le encuentra el lado juguetón. Siempre está sonriendo y felizsalvo los típicos momentos de rabietas, claro está -. En el cole, su profesora siempre nos dice que ojalá no cambie nunca. Y es que no conozco niño más feliz que él. Es tan alegre que hace que Carlota, una bebé sonriente aunque sin llegar a ese extremo, sea – bromeando – la antipática de la casa. Otras virtudes tiene.😉

 

 

Es un buenazo, un santo varón como su padre, pero también es muy sensible. No le gusta que estemos enfadados o tristes. Llora cuando le regañamos pero no por el hecho en sí de regañarle o quitarle el juguete de turno, sino por vernos tristes. Y cuando pide perdón lo primero que hace es sonreírnos y decir “Mamá ya está contenta”. ¿Qué voy a decir a eso?. Se me cae la baba.

 

 

Seguimos con algún que otro celo hacia su hermana pero ha sabido encontrar su hueco como hermano mayor. Cuando ésta llora, él le da besos acompañado de un “Carlota, no pasa nada”, pero si ésta tira algo al suelo – por ejemplo – rápido le suelta un: “Carlota, no! Eso no se hace”.

 

Soy consciente de que está en la mejor edad. No calla un segundo. Allá donde vamos la gente le dice “Madre mía, cómo hablas”. Y es que tiene rollo para rato. Las vueltas del cole, nuestros 20 minutos que nadie nos quita, las aprovecho para que me cuente qué ha hecho ese día. Y ¿por las noches?, tenemos una vocecita que nos ameniza la cena. Álvaro canta. Canta mucho, señores. Y lo hace hasta caer rendido. Cuando en casa ya no se oye al pajarito cantor significa que éste ya ha caído – y plácidamente oigan –.

 

Como siempre he dicho, es mi quitapenas particular. Sus carcajadas contagian a cualquiera y cuando te mira con esa carita de bebote todos los males desaparecen.

 

Tiene su carácter, que cada vez saca más, y me encanta ver cómo defiende lo suyo, con excusas muchas veces pero en ocasiones no me queda más remedio que ceder, se lo ha ganado con su gracia.

 

Pero lo más importante es que es un niño muy feliz – agotador, para que os voy a engañar, pero feliz – y daría lo que fuera por que fuera así siempre. Soy consciente de que no podré protegerle in eternis e, incluso, será bueno que él mismo vaya superando obstáculos pero con tres años que tiene, seguiré ayudándole y haciéndole feliz en todo lo que pueda.

 

Esta tarde celebraremos su cumpleaños en compañía de todos los primos y si hace bueno, que pinta reguleras, podremos hacerlo al aire libre. La temática, como no podía ser de otra forma, será Patrulla Canina – con corona y todo hecha por una servidora -. Anoche fui a enseñarle cómo había quedado y se puso tan contento que me pidió que se la pusiera varias veces y al irme le dejé cantándose la canción de Cumpleaños Feliz seguida de la de Patrulla Canina. Él se lo dice todo.😉

 

 

De postre he preparado la súper tarta de chocolate de la abuela MatildeChocolate / Bizcocho / Galletas y Flan -. Espectacular. Me consta que varios adultos vienen por esto –😉

 

En fin, mi niño se hace mayor pero está en una etapa maravillosa con la que nos divertimos mucho. Sigue así, mi amor. Te queremos a rabiar. Muchas felicidades.

 

Un matrimonio sólido.

IMG_5435

El pasado sábado, con motivo del 40º aniversario de bodas de mis padres, nos juntamos toda la familia para celebrarlo con una Misa de Acción de Gracias y una gran comilona. Victoria fue desde Barcelona, Laura y yo desde Madrid, Mónica desde Lleida y Helena y Andrea desde Pamplona.

 

Y es que sí, han pasado 40 años desde que se dieron el primer “sí quiero” en tierras segovianas y desde entonces, hasta hoy, tienen una gran familia de 6 hijas, 4 yernos y 9 nietos (y medio).

 

Lo de los yernos es un tema aparte. Y es que no son pocas las veces que mi madre les dice lo mucho que les quiere por estar con sus hijas y quererlas – querernos – mucho. Comprenderéis que les meta en el saco.😉

 

Nadie mejor que ellos sabe que esos 40 años han sido maravillosos y nosotras, sus hijas, podemos afirmar con gran rotundidad que ese matrimonio es más que sólido. Claro que ha habido momentos malos y, como dijo el Mosén – así se les llama a los Sacerdotes en Cataluña –, vendrán otros pero también ha habido, y habrá, otros preciosos que hacen que este camino en el que se embarcaron hace muchos años esté mereciendo la pena. ¡Qué suerte tenemos de tenerles como ejemplo! aunque también diré que ellos están hechos de otra pasta.

Y con motivo de esta celebración, inevitablemente me he acordado de algunos de los conejos que, hace unos meses, dio el Papa Francisco sobre el matrimonio y que, aunque obvios, son muy acertados. Así, para lograr un matrimonio sólido y feliz, requiere entre los esposos:

 

  1. Tener paciencia.
  2. Tener actitud de servicio.
  3. Sanar la envidia.
  4. No hacer alarde ni agrandarse.
  5. Ser amables.
  6. Ser desprendido.
  7. Sin violencia interior.
  8. Perdonar.
  9. Alegrarse con los demás.
  10. Disculpar.
  11. Confiar.
  12. Esperar.

 

No dice nada nuevo, ¿verdad?. Pero ¡qué bien viene leerlos de vez en cuando!. Y aunque estos consejos son perfectamente aplicables en nuestra vida cotidiana con cualquier persona, en el ámbito del matrimonio añadiría “tener tiempo para la pareja” pues, como muchas veces digo, los hijos son maravillosos pero si sólo nos centramos en ser padres, corremos el riesgo de olvidar lo que un día nos unió. Así que sí, somos padres pero también maridos o mujeres y debemos dedicar tiempo a estar juntos – y solos -, reírnosy mucho -, disfrutar siendo dos, hablar, comunicarnos, querernos… En definitiva, mantener la chispa y ese amor verdadero que nos mantiene unidos. Y todo esto lo han logrado mis padres.

Desde aquí, ¡muchas felicidades de nuevo y a por los 50!😉

Tarta Huesito

Esta semana está siendo algo estresante así que el post de hoy va a ser corto y conciso. Y como dicen que lo prometido es deuda, aquí os pongo la receta de la tarta que preparé para el cumple de Carlota. Deliciosa, fácil y barata.

Ingredientes:
  

  • Dos botes grandes de Nutela. Yo soy hiper fan de la Nutela pero también podéis usar Nocilla o la crema de cacao que queráis. Es cuestión de gustos.
  • Un paquete de Obleas.
  • Elementos de decoración: letras de chocolate, azúcar glas, bolitas de colores, almendras troceadas, etc. 

Trucos antes de la preparación:

  • Calentar un poco los botes de Nutela, sin la tapa, en una olla con agua hasta que veáis que se puede extender sin complicación. 
  • Antes de empezar, colocar en el centro del plato o molde que vayamos a utilizar para la tarta una cucharada de Nutela en el centro. De esta manera la primera Oblea se quedará más sujeta.
  • Si veis que, a medida que vais colocando las obleas, la tarta empieza a parecerse a la Torre de Pisa – como me pasó a mi –, moldeadla con las manos. Al estar la Nutela semi líquida, no hay complicación.

Preparación:

  • Colocar una Oblea en el molde y extender sobre esta la Nutela.

  
  

  • Colocar otra Oblea y repetir el proceso hasta conseguir la altura que queramos. He aquí el error que cometí: yo utilicé todo el paquete de obleas para lograr una tarta aparentemente atractiva y lo que no me esperaba es que el partirla después fuera tan costoso. Es preferible hacerla con la mitad de obleas que vienen en un paquete.
  • Con la última Oblea que pongáis, extended de nuevo la Nutela tal y como habéis hecho en los pasos anteriores pero esta vez, además, extended también por los lados. Yo utilicé un pincel de cocina que me facilitó bastante el no manchar – todavía más – el molde.

  

  • Decoradla a vuestro gusto y dejar reposar en la nevera, al menos, una hora.

  

Fácil ¿eh? No tiene mucha ciencia. Ya os dije que era de las tartas más fáciles que se han hecho. Un auténtico huesito en grandes dimensiones. Una auténtica delicia. Ni falta hace que diga que Carlota, la cual probaba el chocolate por primera vez, se relamió los dedos.😉

Espero que os animéis a probarla y ya me contaréis qué tal os supo. Aquí os espero😉

Primer año con Carlota.

Processed with MOLDIV

Processed with MOLDIV

Da miedo lo rápido que pasa el tiempo y no, no quiero que mis hijos crezcan.

 

Hoy hace un año que nació Carlota. Un año en que me convertí en bimadre y un año que descubrí que esto de ser madre de dos no está tan mal.😉

 

Una vez me dijo mi padre que tener dos hijos no es el doble de uno, es más. Estaba en lo cierto. También dicen que el cambio de dos a tres – o más – ya no se nota tanto. Habrá que esperar a ver. Lo que está claro es que cada hijo es una Bendición y yo, ese 7 de Abril de 2015, pude comprobarlo por segunda vez.

 

Hoy cumple un año, y es la pequeña de la casa, pero os aseguro que ha sabido cómo encontrar su hueco y no pasar desapercibida.

 

Como toda mujer, se hace notar. Ha sacado el carácter de su madre y cuando Álvaro se le acerca para quitarle su juguete, ésta lo agarra con fuerza hasta que, en un visto y no visto, le es arrebatado de sus manos y, evidentemente, se enfada.

 

Os he de reconocer que cuando tienen este tipo de “peleíllas” me mantengo al margen e, incluso, me río. La situación suele ser tal que así: Álvaro diciéndole: “Carlota, hay que compartir” (será caradura) y esta, aun viendo peligrar su integridad física, sin soltar el juguete. Y sí, es niña pero fuerte y bruta lo es casi más que su hermano.  Álvaro ya la tiene calada. Cuando Carlota pega el gruñido, el pobre me mira diciendo: “¡Huy!, Carlota se enfada” y a veces hasta le devuelve el juguete.

 

Es una niña que extraña mucho. Aunque, coqueta ella, le gusta que le miren y, como dice mi suegra, quiere “casos“, lo cierto es que tiene una mamitis de tres pares de narices. A mí ya me viene bien pues Álvaro fue más despegado y el ver como mi hija se acurruca a mí cada vez que alguien le dice algo, me encanta. No os negaré que me gustaría que fuera un poquito más sociable. Claro que con el precedente que ha sentado Álvaro, quien saluda eufórico hasta a los guardias que controlan el tráfico por las mañanas en la puerta del cole, cualquiera, a su lado, es menos “simpático”.

 

Comparaciones a parte, feliz y risueña lo es un rato. Cada mañana al despertar y bajar las escaleras en brazos, oye a su hermano y, sin verle aún, se pone contentísima. Y en lo que a mí respecta, reconozco que cada vez me cuesta más salir de casa por las mañanas sin darle besos y más besos. Y es que me mira con esa carita esperando a que le haga alguna gracia y claro, una es débil.😉

 

Pero el premio viene por la tarde cuando llegamos del cole. Desde que entramos por la puerta de casa viene gateando a una velocidad de vértigo con carcajadas de emoción que me derriten. ¡Ese sí es un buen recibimiento!.

 

Y lo mejor de todo es que es una niña súper considerada con sus padres. Si se despierta por las mañanas, enciende solita la música de la cuna y vuelta a dormir. Así da gusto. Eso sí, lo nuestro nos ha costado. Aunque siempre ha sido una niña de dormir 12 horas seguidas, lo cierto es que no ha sido hasta hace mucho que nos ha necesitado para dormirse. A veces, incluso, tardábamos una hora para que se durmiera pero llevamos ya dos semanitas un tanto incrédulos. Y es que ya, por fin, se duerme sola en su cuna – ya sea siesta matutina, siesta de tarde o por la noche -. ¡Y sin un gruñido, oigan!. Ello unido a que el cambio de hora hace que por las mañanas se levante mucho más tarde de lo que nos tenía acostumbrados, Diego y yo estamos que seguimos sin creérnoslo por eso todavía lo decimos en voz bajita- y por supuesto, cada día lo celebramos-. Nuestra niña se hace mayor…..

 

En fin, podría contaros un centenar de cosas sobre ella pero no quiero aburriros. Soy consciente de que con que se me caiga a mí la baba ya es suficiente.😉

 

 

Cuando se publique este post, estaremos en plena celebración de la que ya colgaré fotos en Instagram. Y sí, la próxima semana prometo poneros la receta de la tarta que preparé y también seré sincera y os diré si estaba rica o la apariencia era engañosa…;-)

Aquí donde me véis, también le confeccioné su coronita de cumpleañera con goma eva, pistola y todo pero para poder escribir un post sobre esto de las manualidades todavía me queda. Las verdaderas cracks en esto son mis hermanas Laura y Mónica. Lo mío es de aficionada – y además de las reguleras -.😉

¡Muchísimas felicidades, preciosa!.

 

 

Volviendo a los inicios: Barcelona.

barcelona-000037111798-istock_jpg_369272544

El martes publicaba una foto en Instagram desde el Port Vell de Barcelona y aunque sólo estuve unas pocas horas en esa ciudad – y por trabajo -, fueron suficientes para que todos los buenos recuerdos volvieran a mí.

 

Fue una sensación contradictoria pues, quitando la fugaz visita que hicimos cuando Carlota tenía 21 días de vida por la 1ª Comunión de mi sobrino Pablo, y que además no fue a Barcelona ciudad sino a San Cugat del Vallés, lo cierto que es la última vez que pisé esa ciudad fue antes de tener hijos. Así que, por un momento, dejé de ser madre para volver a mis tiempos mozos, a mis tiempos de motera, a mis tiempos solteriles.

 

Apenas tuve tiempo para nada pero el pasar en taxi por la escuela de negocios donde hice el Master, tener la reunión en pleno centro turístico y bajar paseando por las Ramblas hasta terminar en el Port Vell, fue suficiente para que los recuerdos volvieran. Viví allí durante 4 años y, aunque lo hice entre Sant Gervasi y Sarrià, no eran pocas las veces que bajábamos al Borne o al Port Olimpic, a pasar el día.

 

La vida tiene etapas y sin duda esta, al igual que me sucede con la del cole o la de Pamplona, la recuerdo con mucho cariño. Conocí a bellísimas personas y me reencontré con otras. Y sí, fue viviendo en Barcelona cuando por un viaje que hice a Madrid por ocio, conocí a mi marido. Bendito viaje.😉

 

Desde entonces fueron casi 2 años de noviazgo a distancia. 2 años de AVEs entre Madrid y Barcelona. Unas veces venía él, otras iba yo. Y cuando el venía, pateábamos la ciudad de arriba a abajo. Así que podéis imaginar cómo recuerdo esa etapa, la del noviazgo, y los sentimientos que volvieron a mi ayer mismo al pisar, de nuevo, la ciudad Condal.

 

Madrid siempre será nuestra ciudad. Aquí nos conocimos y aquí estamos formado nuestro proyecto juntos, una preciosa familia. Es evidente que aquí somos muy felices, pero no os negaré que de vez en cuando imitamos en estilo cutre a Humphrey Bogart con un: “Siempre nos quedará Barcelona”. Y es que 2 años compartiendo recuerdos en esa ciudad, nuestros recueros iniciales, dan para mucho.😉

 

El día que dejé de vivir allí nos prometimos Diego y yo que volveríamos cada año. Fue una promesa que no cumplimos. Circunstancias de la vida – el trabajo, vienen los niños, nos hacemos mayores – y que en Madrid también se está muy bien.😉

 

Sin embargo, ya tenemos fecha de vuelta. En Mayo se casa mi amiga María y ahí que iremos. Y esta vez a modo romanticón. O sea sé, ¡sin niños!.

 

No descarto volver pronto con ellos. Es más, me haría muchísima ilusión. El tiempo lo dirá….😉

 

Mucha gente se empeña en comparar Madrid con Barcelona. A mí me encantan las dos ciudades. Cada una tiene su encanto y en cada una encuentras a bellísimas personas. Yo he vivido en ambas y me quedaría con las dos. Eso sí, en Barcelona está la casa de mis sueños – Avinguda Tibidabo 36 – pero como es prohibitiva, me quedaré en Madrid que además es donde está el mayor – y mejor – recuerdo de mi vida.😉

Técnicas de gateo.

img_5124

Después del vídeo que he publicado esta mañana en Instagram donde, por cierto, habréis comprobado que la técnica es más que mejorable, y con 11 meses que tiene ya la reinona de la casa, por fin se ha lanzado a gatear.

 

Reconozco que tiré la toalla, hará un mes, cuando os contaba cómo había aprendido a moverse por casa – pierna delante y otra detrás – y es que, sinceramente, el hecho de que gateara o no me traía sin cuidado. Lo importante era que tuviera inquietud por moverse y que, a su modo particular, lo hiciera. Y eso, lo hacía. Así que dejé de probar técnicas y más técnicas y me centré en otras cosas: jugar y pasárnoslo bien, básicamente.

 

Además de todo, al tratarse de la segunda y al haber vivido con Álvaro cómo cambió mi vida – y mi tranquilidad – cuando empezó a ser independiente, no tenía prisa. De igual modo que no tengo prisa por que camine. Todavía recuerdo cuándo empezó Álvaro. Estaba embarazada de un mes, con nauseas constantes y yo yendo de aquí para allá detrás de nuestro pequeño kamikaze. Fue horrible. Así que cariño, tómate tu tiempo.

 

Sin embargo, cuando ya creía que no iba a ver gatear a mi segunda hija, me sorprendió. Una tarde corriente, en la que nos pasamos la mayor parte del tiempo tirados los tres en el suelo jugando, la desatendí un segundo – o varios – para dibujar en la pizarra con Álvaro. Y cuál fue mi sorpresa al girarme y verla gatear.

 

Ya os conté en uno de los posts del comienzo de este blog, que Álvaro aprendió a gatear con la foto de su padre delante. Carlota no. Carlota nos ha salido taurina, y es que un libro sobre Morante de la Puebla ha sido el que le ha animado a que lo hiciera.

 

Por lo demás, pido disculpas por la mala calidad del vídeo pero no nos ha vuelto a regalar muchos más momentos como ese así que fui lo más veloz que pude para capturar “el instante”. Ella prefiere volver a su técnica comodona.

Y como os prometí en otro post, para aquellas que interese, aquí van algunas técnicas que pueden ayudarles a iniciarles en esto del gateo:

 

1) Primero de todo, y después de asegurarnos que están listos para gatear, hay que encontrar un lugar cómodo y colocar al bebé boca abajo, con algún juguete fuera de su alcance, para ver si logramos despertar en él cierta inquietud y curiosidad por alcanzarlo.

 

2) Gatear a su lado. Dicen que viendo a otras personas gatear a su alrededor hace que algunos se animen.

 

3) Colocarles boca abajo, presionar suavemente las plantas de sus pies y empujarles poco a poco. Ojo con esta técnica, podéis provocar el efecto contrario. Aquél en el que mami me empuja y yo, cómodamente, llego a la meta con cero esfuerzo. ¡Qué lujo, oigan!.

 

4) Una de las cosas que más les cuesta a los bebés a la hora de aprender a gatear es levantar la barriga del suelo. Para acostumbrarlo a la posición de gateo, podemos sentarnos en el suelo, con nuestras piernas estiradas y colocar a tu bebé de manera que su barriga quede encima de uno de nuestros muslos con sus manos y rodillas apoyadas en el suelo.

 

5) La toalla mágica: Este método me lo enseñó mi tío Julián con Álvaro. Sirve también para iniciarles en el andar. Consiste en enrollar una toalla en forma de rodillo y colocársela en su tripita mientras le levantamos suavemente.

 

6) Zapatos de gateo. Existen unos zapatos especiales para que les resulte más fácil el gatear. Los nuestros son de Decathlon y son horrorosos, lo sé, pero también muy prácticos pues Carlota se resbalaba constantemente con el parqué de casa y estos le ayudan a obtener mayor fijación. Se ven en el vídeo aunque le van grandes y se le caen todo el rato. Es lo que tiene heredar.😉

 

Y lo más importante, no forzar. Recordemos que no todos los bebés gatean así que si vemos que nuestro hijo no está preparado, le dejaremos que siga jugando y disfrutando de su desarrollo evolutivo. Y nosotros con él.😉