Bendito Apiretal

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Antes de ser madre e, incluso, antes de casarme, oía a hermanas, cuñadas y amigas decir: “Bendito Apiretal”. Yo no sabía muy bien qué era pero sabía que siempre que el bebé o niño se encontraba mal, decaído o con fiebre, ahí estaba Apiretal para solucionar ese “malestar”.

Pues bien, aunque yo lo usé un par de veces para las reacciones de las vacunas, hoy ha sido el día que realmente he pensado: “Bendito Apiretal”.

Tras pasar la tarde en un Centro Comercial con Álvaro, mi hermana Laura y su pequeña Naiara, y ver cómo Álvaro no estaba tan risueño como suele estarlo, al llegar a casa le puse el termómetro.

Efectivamente tenía fiebre: 39,2.

Se me quedaba dormido en todo momento, apenas ha querido su bibe favorito (el de la cena porque lleva cereales y ¡le encanta!) así que le he dado Apiretal y en menos de 10minutos ha empezado a “resucitar”.

Ahora está dormidito. Espero que poco a poco le haga efecto y mengüe la fiebre.

Mi sobrina Naiara: Una bebé GRAN PREMATURA

piececitos

Este post se lo dedico a mi sobrinita de 5 meses por ser un ejemplo de fuerza, lucha y valentía.

También se lo dedico a mi hermana Laura y a mi cuñado Javier por tener la misma fuerza, lucha y valentía que su pequeña y por demostrar que, ante una situación como la que han vivido (y están viviendo), mantienen viva la esperanza en todo momento. Y es que tienen una gran motivación: su pequeña. Desde el momento en que nació ha demostrado ser toda una heroína. Todo un ejemplo de seguir adelante.

Como podréis imaginar por el título de este post, Naiara vino a este mundo mucho antes de lo esperado.

Era viernes. No hacía un mes que yo había dado a luz cuando mi hermana, que estaba embarazada de 28 semanas (6,5 meses), me llamó para contarme que, tras una visita al ginecólogo, éste vio que la pequeña estaba sufriendo un Crecimiento Intrauterino Retardado (CIR) Severo. Es decir, estaba habiendo un problema con el funcionamiento de la placenta y la pequeña no estaba recibiendo el alimento y la sangre necesarios por lo que el creciendo dentro del útero no estaba siendo conforme debiera.

Los médicos le dijeron que si durante el fin de semana no mejoraba, le practicarían una cesárea de urgencia para que la niña no sufriera en el útero.

Recuerdo que, ante esta situación, toda la familia nos pusimos a rezar. Incluso ese domingo, aprovechando que estábamos en Mayo, mi marido y yo hicimos una pequeña romería a la Virgen de Schöenstatt que está en la calle Serrano.

Llegó el lunes. Mi hermana se alarmó al apenas notar movimientos de la pequeña y se fue inmediatamente al Hospital. La niña, gracias a Dios, estaba bien. Sin embargo la situación no mejoraba con respecto al viernes así que el ginecólogo decidió programar una cesárea para el martes a primera hora quedándose él a dormir en el Hospital por si surgía algún imprevisto.
He de hacer un inciso y es que tanto mi hermana como yo “compartimos” ginecólogo. Supongo que, leyendo el primer post de este blog y, sobretodo, ahora éste, entenderéis el porqué de tenerle en un pedestal ;-).
Los médicos fueron, en todo momento, muy sinceros con mi hermana y mi cuñado no dándoles muchas esperanzas por lo que pudiera pasar.
A primera hora del martes, mi hermana entró en quirófano. El tiempo que estuvo se nos hizo eterno a toda la familia. Se trataba de un parto que no sólo no había llegado a término (estaba de 29 semanas), sino que por el CIR que había sufrido se trataba de un bebé equivalente a uno de 26 semanas. No se sabía cómo iba a soportar la niña la salida del útero materno.
Aun con el nerviosismo e incertidumbre de ese momento, mi hermana recuerda ver, dentro del quirófano, a todo un gran equipo de pediatras que estaban a la espera de recibir a la niña para llevársela inmediatamente.
Por fin recibimos un mensaje con la noticia de que tanto la niña como mi hermana estaban bien. Naiara había nacido pesando tan sólo 720gr con la gravedad de ser un gran prematuro.

Los médicos estaban asombrados porque la niña, en sus primeras horas de vida, respiraba ella solita al 100%. Es cierto que posteriormente necesitó CEPAP (tubo con oxígeno) porque se fatigaba con frecuencia como cualquier otro prematuro pero el hecho de poder respirar solita sus primeras horas eran buenas noticias.

Aun con todo, las siguientes 24 horas fueron cruciales y durante las semanas que siguieron al parto no había que “bajar la guardia” pues la situación seguía siendo crítica.

El comienzo de la maternidad que estaba viviendo mi hermana, como supongo que habrá sido la de muchas madres en situaciones similares, no tenía nada que ver con la maternidad que comúnmente conocemos.
La pequeña había pasado a estar en la que sería su “casita” durante 3 meses. La protegieron y entubaron para darle el alimento y medicación necesaria. Aun estando en estado crítico, por ser vulnerable a cualquier riesgo, iba respondiendo bien.

Al día siguiente, mi hermana fue a conocer a su pequeña. Se emocionó, como es lógico, pero en cuanto empezó a hablarle, ésta empezó a mover las manos, piernas e incluso a bostezar. Es curioso cómo los bebés responden al reconocer a su madre con sólo tenerla cerca y oírla.
Dado que no se la podía tocar, por riesgo de infección, realizaron un “Bautizo de deseo“.

Su evolución iba siendo favorable. De hecho, en palabras de los pediatras, la niña estaba “increíble”. Todo el equipo de pediatría y enfermeras del Rúber estaban asombrados de cómo iba respondiendo la pequeña. Las primeras ecos del cerebro y abdominales iban muy bien y siempre que sus padres estaban con ella, ésta respondía moviéndose.

Empezó a comer leche materna. Al principio muy poco pero cada día fue comiendo más. Y empezó definitivamente a respirar ella solita con tan sólo 9 días de vida!!

Al cuarto día de haber dado a luz, por fin, mi hermana pudo cogerle la manita y a los 15 días pudo cogerla en brazos por primera vez. Desde aquél día, no habría día que no nos enviara foto con el “método canguro“.
La evolución de un bebe prematuro siempre va “dos pasos hacia delante, uno hacia atrás“. Cuando avanza favorablemente te emocionas con cautela pero cuando se trata de un paso hacia atrás…. se sufre mucho. Aun con la favorable evolución, tuvo muchas bradicardias y apneas muy propias de los grandes prematuros. Estas últimas fueron muy frecuentes el último mes de ingreso, pero de todas salió adelante como una campeona.
Con respecto a las visitas a la niña, estaban restringidas. Únicamente podrían visitarla sus padres. Sin embargo, poco después de cumplir el mes, desde el Hospital dejaron que fuéramos los familiares. Siguiendo siempre, claro está, un protocolo para ello.

La primera vez que la vi, controlándome las lagrimas pues mi hermana ya tenía suficiente, me emocioné enormemente. El hecho de ver un bebé tan pequeño, y después de todo lo que había sufrido, te hace sentir diferente. Desde luego, una felicidad inexplicable.
Mientras tanto, en la familia habíamos creado un grupo de Whatsapp en el que mi madre nos iba informando, día a día, de la evolución de la pequeña así como de su peso. Cada gramo que ganaba era importante. “Hoy 750gr” , “880gr“, “970gr“, “1,1kg“, “…”

Las últimas semanas y, sobretodo, el último mes, tanto mi hermana como mi cuñado, empezaban a estar más decaídos. Sin embargo, llegó por fin el día que tanto estaban esperando: ¡¡el alta definitiva!!

El grupo familiar de Whatsapp hoy se llama: “Naiara en casita“. Ahora disfrutamos de todos los conjuntitos de princesa así como lazos que le pone su madre. Está para comérsela.

Lazos

La pequeña tiene 5 meses desde que nació pero 2 meses de edad corregida. Es una niña muy despierta, y, qué va a decir su tía, una preciosidad, clavadita a su madre. Cada vez se ríe más, habla “su idioma” y le encanta sacar la lengua. Álvaro, a su lado, es el primo “zumosol”.

primita y primo zumosol

Es de agradecer a todas aquellas personas que habéis tenido muy presente a la pequeña en vuestras oraciones y constantemente nos preguntabais cómo evolucionaba. Ya veis, gracias en parte a ello, 5 meses después, puedo escribir este post.

Le he animado a que ella misma cuente su experiencia. Seguro que así puede ayudar a otras madres que están pasando por lo mismo.

Zapatitos Naiara

Lactancia materna vs. leche artificial

Fuente de imagen: kidshealth

“La OMS recomienda la lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida. Después debe complementarse con otros alimentos hasta los dos años“.

En mi opinión, la decisión de optar por una alimentación u otra es muy personal. Nadie, salvo la madre o el padre, debería interferir ni, mucho menos, juzgar. No sabemos las razones que han llevado a esa madre a decidirse en un sentido u otro.

En mi caso, por ejemplo, únicamente pude darle leche materna durante el primer mes (2 semanas directamente del pecho y otras 2 semanas a través de biberón).

He de reconocer que mi caso fue particular (como particulares son cada uno de los casos).

Mi intención era, desde un comienzo, darle leche materna 3 meses, por lo menos. No mucho más ya que tampoco es que sea una férrea partidaria de amamantar hasta que el niño “vaya a la universidad”. Hay quienes dan pecho 2 años, hay quienes no lo dan nunca. Como he dicho, es una decisión muy personal donde, en ocasiones, parece que no hay tolerancia ya sea en un bando o en otro.

En nuestro caso, como he dicho, no pude darle más de un mes.

Dos días después de llegar a casa por primera vez con nuestro chiquitín, tuvimos que ingresarle de nuevo en el Ruber por tener la bilirrubina alta. Podéis imaginaros cómo estaba yo: las hormonas revolucionadas, el malestar causado por los puntos, todo ello unido a tener que pasar dos noches en casa sin nuestra “ratita”. Y es que sólo le habíamos tenido dos días en casa pero ya no sabíamos estar sin él. Todavía recuerdo cómo, instintivamente, me despertaba por la noche cada 3 horas porque sabía que era su hora de la comida (a las 3, a las 6, a las 9….).  Veía su cunita vacía e irremediablemente me echaba a llorar. Recuerdo decir en “cada toma” a mi marido: “Echo mucho de menos a nuestra ratita….” o “Quiero a mi ratita conmigo!”.E incluso decirle a mi madre, que esos días estaba en casa para ayudarnos con el  nuevo invitado: “qué duro es ser mamá”.

A los dos días, coincidiendo con el primer día de la madre que celebraba, le dieron el alta! Podéis imaginar que subidón ese día! Aun con el malestar de los puntos nos fuimos a dar nuestro primer paseo!!

Los pediatras de neonatos del Hospital nos insistieron en que el peque tenía que comer sí o sí, que tenía que hidratarse. Sin embargo, el bebé no colaboraba. Se quedaba dormido siempre en el pecho y yo no controlaba cuánta cantidad de leche materna comía, si era suficiente o no. Además era tan bueno que no lloraba ni para comer. Hasta pasó una noche sin decir absolutamente nada en 7h. Desde entonces la pediatra me dijo que me pusiera el despertador pues el niño tenía que comer obligatoriamente, cada 3h (no a demanda).

Aun con todo, Álvaro seguía quedándose dormido incluso ofreciéndole comer cada 3 horas. He de reconocer que fue una situación desesperante.

Álvaro dormidito

A las dos semanas, decidí sacarme yo la leche y dársela en biberón. Sólo así controlaría si estaba comiendo suficiente. Esa opción unido a que Álvaro empezó a “despertar” del letargo del recién nacido, calmó un poco los nervios.

Sin embargo, entre que un bebé no tiene un horario establecido de tomas y que sacarme leche después de cada toma me llevaba 30 minutos aproximadamente, tuve la sensación de estar todo el día “amamantado”, ya fuera al bebé o sacándome leche. Todo ello unido, por supuesto,  a la falta de sueño.

Así que, tras hablarlo previamente con la pediatra, tomamos la decisión “por el bien de la madre y del bebé” de empezar con leche de fórmula.

Desde aquel momento, cada vez que alguien me preguntaba si le daba pecho, me sentía “mala madre” al contestar “NO”. E incluso, en ocasiones, sigo sintiéndome así.  Evidentemente, si tenemos un segundo bebé, y nada interfiere en ello, intentaré darle lo máximo que pueda.

Álvaro ha pegado un cambio desde entonces. Sigue siendo un niño muy bueno y, además, un glotón. Quién nos iba a decir que “ratita” se iba a convertir en menos de dos meses en “bolita“. Es un niño muy grande, tanto que con 6 meses lleva ropa de hasta 12m. Ha empezado ya con el puré de verduras. Toda una experiencia!! Pero eso será tema de otro post.

Álvaro con 5 meses

La importancia de los cursos de preparación al parto

cursos de preparación al parto

Esta es mi segunda entrada en el “recién nacido” blog. La verdad es que desde que me quedé embarazada, he querido escribir las experiencias que, poco a poco, iba viviendo para contar otro punto de vista (de los muy logrados que hay) de una mamá “bloguera”. Ser madre, sin duda, te cambia la vida. Pero no desde que nace el bebé, sino desde el mismo momento en que sabes que estás embarazada. Tus necesidades pasan a un segundo plano y todo lo haces “por el bien del bebé“.

Siguiendo en la línea del post anterior, y para no dar un gran salto (ya habrá tiempo de hablar del “survivor”), me gustaría contaros a todas aquellas que vayáis a ser mamis o que queráis serlo algún día, la importancia que tienen los “cursos de preparación al parto“. Por lo menos para mí sí lo fueron, no sólo por la información tan necesaria que te dan, sino por el gran apoyo que recibes durante, como mínimo, los 9 meses de embarazo.

Seguro que cada una de vosotras tendrá algún centro al que acudir y, estoy segura, será tan bueno como el que fui yo. Al hablaros del mío, no pretendo dar publicidad, no me pagan por ello, sólo espero orientaros para que valoréis, de entre los diferentes cursos que hay, cuál es el más completo.

En nuestro caso, dado que el equipo que controlaba mi embarazo era del Hospital Ruber Internacional, nos sugirieron que acudiéramos a GINEOFIS en el que trabaja mucho personal del Ruber pero no exclusivamemte por lo que algunas “mamis”, aunque en su mayoría íbamos a dar a luz en dicho Hospital, venían símplemente a los cursos. Con ello quiero decir que puede acudir quien quiera a los mismos.

El curso incluía:

  • El embarazo mes a mes: cambios físicos y psicológicos en el embarazo.
  • Nutrición durante el embarazo.
  • Cuidados físicos en el embarazo.
  • Gimnasia prenatal.
  • Parto y Puerperio: matrona.
  • Células madre de cordón.
  • Cuidados del bebé: pediatría.
  • Taller de Lactancia Materna.
  • Pujos y respiraciones, masaje perineal y consejos para el posparto.
  • Valoración del suelo pélvico.

Como véis, fue completísimo. He de decir que a nosotros (los maridos también acuden) nos sirvieron muchísimo!! Sin duda,  si me quedo de nuevo embarazada,  volveremos a acudir a todas y cada una de las clases.

Os dejo mi agradecimiento al centro y el link donde lo colgaron:

Aunque ya han pasado casi 5 meses desde que di a luz, y mi intención hubiera sido escribir mucho antes, quisiera agradecer, en primer lugar, a todo el equipo de GINEOFIS, por compartir con nosotros toda su experiencia y conocimientos y, sobretodo, por conseguir transmitirnos, desde el primer momento, esa tranquilidad tan necesaria durante los meses preparto así como en los sucesivos al nacimiento del bebé.

En especial, me gustaría personalizar este agradecimiento a Carolina por su trato tan cariñoso y encantador a la par que profesional. Sus clases hicieron que el embarazo fuera más llevadero aprendiendo a disfrutar día a día de todos los cambios que se iban produciendo en mi cuerpo y en nuestras vidas. Asimismo, consiguió que el temor por dar a luz desapareciera y lo esperara con ganas. Y así fue. Aunque en mi caso fue un parto inducido y, por tanto, no tuve que controlar las contracciones, sí me acordé de ella en el momento de las respiraciones y, sobretodo, de los pujos. Al tercer pujo pude ver la cabecita de Alvarito. Un momento que sigue emocionándome fuertemente y que jamás olvidaré.

 

Asimismo, quisiera agradecer enormemente a Cristina Puente no solo por sus clases relacionadas con el cuidado y alimentación del bebé, que son cruciales, sino por la tranquilidad que te transmite con sus conocimientos. Confiábamos tanto en ella que ya teníamos claro que iba a ser la pediatra de Álvaro desde un primer momento, pero el asistir a sus clases nos acabó de confirmar la decisión tomada en el tercer mes de embarazo.

 

En segundo lugar, quisiéramos agradecer a todo el equipo del Hospital Ruber Internacional  por los ánimos, la atención, el apoyo y cariño recibidos durante todos los meses de embarazo y, sobretodo, por la profesionalidad con la que actuaron un día tan especial como lo fue el nacimiento de Álvaro.

Especial mención merecen el Dr. Ordoñez [para nosotros es y será el mejor ginecólogo que conocemos], el Dr. Esteban [le apodamos “el forzudo” pues me ayudó en los pujos cuando Álvaro volvía a subir], Gema [la matrona encantadora que hizo que desde que apareció a las 9.00h por la puerta de la habitación, los pocos nervios que tenía desaparecieran y empezara a disfrutar de ese momento), el anestesista, todas las enfermeras,  etc… Nunca olvidaré los momentos previos al parto, en la habitación nº15, así como el momento en que Daniel Ordoñez cogió, por primera vez, a nuestro hijo que venía con el cordón umbilical enrollado pero en cuestión de 2 segundos se lo quitó. Un genio!.

 

Mi relación con GINEOFIS no ha terminado pues estoy asistiendo a los cursos que organizan para padres: Grupal III posparto / Primeros Auxilios / Alimentación, etc. y cuando me quiera dar cuenta estaré empezando de nuevo con las clases preparto pues para nuestro segundo hijo sin duda volveremos a confiar en el mismo equipo de GINEOFIS y del HOSPITAL RUBER INTERNACIONAL!”.

http://www.preparacionparto.net/#!opiniones-del-curso/cktq

El origen de nuestro milagrito: el “survivor”.

 

El survivor con 6 meses

 
Hace poco más de un año supe que estaba embarazada de mi primer hijo. Recuerdo que el ginecólogo me dijo que estar embarazada no significaba estar enferma por lo que intenté vivir mi embarazo lo más normal posible. Eso sí, dejé de fumar el mismo momento en que vi el positivo en el test, sustituí la moto por el autobús y empecé a acostarme mucho más pronto de lo normal pues el sueño me invadía de tal manera que podía pasarme las 24h durmiendo sin problemas.Álvaro es un niño muy simpático y bonachón

Un día, cuando estaba volviendo a casa para comer, empecé a encontrarme mal. Estaba demasiado débil. Pasé así dos días sin apenas moverme del sofá. Incluso, de lo mal que me encontraba, recuerdo haberle dicho a mi madre que cómo había sido capaz de tener 6 hijas si yo con sólo uno lo estaba pasando fatal. Evidentemente ahora cuando lo recuerdo me entra la risa de haber dicho semejante sandez pero en su momento, reconozco, lo pensé.

Lo peor vino el jueves cuando amanecí con un sangrado tal que tanto mi marido como yo nos temimos lo peor. Fuimos a Urgencias de la Clinica donde me atendía mi, por aquel entonces, ginecológo. He de reconocer que el trato que tuve, en algo tan delicado, fue muy poco profesional. Así, tas realizarme una ecografía, me dijeron, textualmente, “pues aquí ya no tienes nada“. No sé si seré yo, que reconozco que lo soy, demasiado sensible o pienso que a una mujer embarazada no le puedes decir que ha abortado con esas palabras como si de un virus se tratase. Acto seguido, me mandaron a la consulta de mi ginecólogo, que estaba en la primera planta, el cual, sin realizarme otra ecografía para cerciorarse de que efectivamente habia abortado, me recetó, alegremente, Methergin. Para quienes no sepáis qué es este medicamento, se utiliza para contraer el útero en caso de aborto y expulsar, asi, los restos del feto sin necesidad, por el momento, de realizar un legrado. Podéis imaginar cómo nos fuimos a casa. Me pasé dos días sin salir, llorando cada vez que pensaba en el bebé.

Aprovechando que teníamos los billetes de AVE comprados desde hacía semanas, nos fuimos el fin de semana a Lleida, a casa de mis padres. Aun con todo, seguía encontrándome mal, muy débil, tenía náuseas, las hormonas revolucionadas, no soportaba el olor a tabaco, seguía con pinchazos en el útero, etc. y yo, mientras tanto, tomándome 15 gotitas de Methergin cada 8h para expulsar los restos. Ya de vuelta en Madrid, pedimos cita con el ginecólogo para que examinara si todo había ido bien o,por el contrario, seguía permaneciendo algún resto en cuyo caso sería necesario realizar un legrado. Así, ese mismo viernes 28, mientras estaba haciendome una ecografía, me dijo lo que más esperaba oir: que seguía embarazada!! Podéis imaginar mi alegría!! La reacción de mi marido fue la misma aunque un poco más cauta que la mía pues aquello no era nada normal: tras diagnosticarnos “Aborto Espontáneo” [todavía conservo el informe médico] y estar 4 días a base de Methergin, ¿cómo podía ser que una semana después nos dijeran que “seguía embarazada”? Hasta el propio médico, aun bien disimulado, estaba sorprendido….

Nos fuimos a casa y en menos de una semana habíamos cambiado de Clínica y, por supuesto, de ginecólogo. Desde aquel entonces, confiámos en el equipo del Hospital Ruber Internacional donde nos atendió, en todo momento, el Dr. Daniel Ordóñez, el mejor ginecólogo que conocemos. Fue ponernos en sus manos y mi embarazo fue rodado.

7 meses después nacía, como lo apodaron mi marido y el Dr. Ordóñez, “el survivor” pues aun con las contracciones del útero provocadas por el Methergin, él resistió bien sujeto y decidió seguir en este mundo y ver qué le esperaba fuera: Unos padres que le adoran por encima de todo! Esperamos no defraudarte! Siempre seras nuestro milagrito!