Decimotercera edición de la Feria “Bebés y Mamás”

entradas feria

 

Como ya os adelanté por Facebook hace 2 semanas, y gracias a la plataforma Madresfera de la que forma parte este blog, me tocaron 2 entradas gratuitas para asistir a la 13ª edición de la Feria “Bebés y Mamás” que se organizaba en el recinto ferial IFEMA de Madrid.

Aunque la feria duraba dos días, el 23 y 24 de noviembre, nosotros sólo pudimos asistir el domingo ya que el sábado teníamos otros compromisos.

Como podéis imaginar, en dicho salón, dirigido especialmente a las familias, se dieron cita las principales marcas del sector bebé, infancia, futura y reciente mamá.

La feria nos pareció completísima. Tenía un stand por cada expositor. Algunos de ellos, y a fin de promocionar sus productos, te regalaban muestras gratuitas.

Principales expositores que asistieron:

  • Aldeas Infantiles
  • Ares Baby
  • Babi . Baby
  • Bebecar
  • Cuidados biocare
  • Crianza Natural
  • Danone
  • El País de la Luna Creciente
  • El bebé aventurero
  • El recién nacido
  • Fundación Recover, Hospitales para África.
  • Hero baby
  • Ilusiones de mamá
  • Letsfamily
  • Mi bebé y yo.
  • Mitosyl
  • Moltex
  • Sanitas
  • Thermomix

Y así hasta un total de 62 expositores.

A parte de los expositores, había una amplia gama de actividades para los más pequeños desde un parque de juegos e hinchables hasta un gran escenario para cantar y bailar.

También había otros servicios como conferencias, guardería, parking de cochecitos, taller de masaje infantil, área del cuidado del bebé o rincón de lactancia, entre otros.

Aun con todo, y como podéis imaginar por el tipo de feria, había muchísimas personas con sus respectivos cochecitos de bebés.

Demasiada gente para mi gusto y, cómo no, unas colas infernales para conseguir productos gratis. Y es que en España nos atrae muchísimo eso de “GRATIS”. Somos capaces de estar 2 horas haciendo cola. He de decir que nosotros no hicimos ni una. Eso sí, nos fuimos de ahí sin productos gratis. Únicamente salimos con una bolsa que te regalan a la entrada con información y publicidad varia.

bolsa bebés y mamás

Lo que está claro es que fue un plan para mi marido y para mí pues Álvaro, al ser tan chiquitín, no pudo participar en ninguna de las actividades que había para niños. Ante el “aburrimiento” acabó quedándose dormido ;-).

Álvaro dormido

Por si os interesa a los que estáis en Barcelona, esta misma feria se celebrará el próximo 10 y 11 de mayo en la Fira Barcelona. Si no tenéis nada, es un buen plan para pasar la mañana de sábado o domingo con los peques.

 

Ahí no acabó nuestra mañana. Ya que había convencido a mi marido para ir a esto de “bebés y mamás”, y aprovechando que en el Pabellón de al lado estaba el Salón del vehículo de ocasión con más de 3.000 vehículos expuestos,  decidimos entrar para echar un vistazo. Reconozco que no fue ningún suplicio para mí pues los que me conocen saben que me encantan los coches. Eso sí, él disfrutó más que yo. Salimos con los dientes largos ;-).

VEHICULOS OCASION

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El padre: ¡qué gran ayuda! PARTE I

Warning

Muchas veces, inconscientemente, nos olvidamos de la figura del padre. De hecho, yo misma, he publicado 9 entradas en el primer mes y medio que lleva este blog y no es hasta esta décima que hablo del padre.  Es cierto que le he citado en casi todos los post pero todavía no he hablado del grandísimo apoyo que me dio durante los, aproximadamente, 9 meses de embarazo así como de la ¡bendita paciencia! que tuvo conmigo en más de una  ocasión.

Sí, chicas, reconozcámoslo. ¡Nos transformamos! Toda persona que  haya tenido a una embarazada cerca sabe que, en ocasiones, tiene que armarse de paciencia. Y más todavía el padre que es quien nos “aguanta” día y noche ;-).

Cuando una  mujer se queda embarazada empieza una carrera de cambios tanto físicos (y evidentes) como psicológicos y temperamentales (a veces también evidentes ;-)). ¡¡Dichosas hormonas!!

Por ello creo, sinceramente, que el papel del hombre, siempre y cuando las circunstancias lo permitan, es primordial empezando por darle apoyo, seguridad y mimos, muchos mimos, a la mujer. E incluso, en ocasiones, “tragar” con algún que otro dardo injustificado provocado por esa revolución hormonal. Revolución que no se acaba con los 9 meses, perdura toda la vida. Lo sentimos chicos ;-).

Durante el primer trimestre, y como a la mayoría de vosotras os habrá pasado,  estaba agotada! Podía pasarme  horas durmiendo. Los que me conocen saben que no es que odie madrugar es que ¡¡me cuesta horrores!! Y con el embarazo…pues podéis imaginar. Me costaba infinito levantarme por las mañanas para ir a trabajar. Sin embargo mi marido siempre hacía de despertador personal. Me despertaba cariñosamente todos los días aun recibiendo algún que otro dardo producido por esa revolución hormonal de la que he hablado antes pero él siempre me lo devolvía con una sonrisa. ¡Bendita paciencia! No habría mañana que no le dijera, perezosamente: No puedoooo….. pero él siempre me contestaba riendo: Sí puedes!.

Ese mismo trimestre hizo de cocinero personal. Y es que entre las náuseas y la debilidad yo no quería pisar la cocina para nada.

También recuerdo que me volví una charlatana. No había día que no le soltara un “speech” de 30 minutos. Casi siempre de temas sin fondo o sin sentido. La cuestión era hablar. Y si por si acaso la conversación en el sofá era corta, antes de dormir siempre le pedía, como una niña pequeña, que se sentara a mi lado para seguir hablando! ¡Santa paciencia!

Nació un nuevo “estado” en mí (no sé cómo llamarlo). Lo bautizamos como “el risa-llanto” y es que cada vez que algo me hacía reír a carcajada acababa en llanto. Y luego, otra vez, carcajada. Y luego llanto… Total: se quedó en “risa-llanto”. Cada vez que me reía a carcajada suelta, y no eran pocas las veces, mi marido bromeaba con un “esto va a acabar mal”. Qué razón tenía ;-).

Durante el segundo trimestre, sufrió el síndrome del “marido abandonado” pues, como muchas embarazadas, en ese trimestre me sentía súper vital e hiperactiva. Todo menos estar en casa. Él llegaba de trabajar  y, sorprendido de que yo no estuviera, me llamaba para ver dónde estaba. Estaría en casa de mi hermana, o visitando a una amiga, o tomando algo con alguien, o…. ¡qué se yo! La cuestión, como he dicho, era estar fuera de casa con algún que otro plan 😉.

En el tercer trimestre yo ya me sentía súper pesada y gorda pero siempre estaba él ahí para decirme lo guapa que estaba.

Por supuesto, cualquier capricho que tuviera, no hablo ya de comida sino de algún plan o sitio al que ir, nunca me decía que no. Y es que jugar con las hormonas de una mujer embarazada es alto riesgo ;-).

Y ¿qué me decís de las visitas al ginecólogo? Si el trabajo y demás circunstancias lo permiten, os recomiendo que vaya con vosotras a todas las consultas que tengáis.

En mi caso, por suerte, pudo acompañarme a todas. No se saltó ni una y eso que, sobre todo en la recta final del embarazo, estaba con muchísimo trabajo pero ¡ahí estaba él! aunque ello supusiera trabajar ese día hasta las 2 de la mañana e incluso algún que  otro fin de semana.

No sé si os habrá pasado a las que sois madres o no pero en mi caso he de reconocer que en cada consulta que teníamos ¡no me enteraba de nada!. Iba nerviosa y con muchas ganas de ver la carita de mi pequeño, aunque fuera en blanco y  negro. Así, mientras el ginecólogo me hacía la ecografía y nos iba explicando la evolución, yo estaba más centrada en ver al bebé cómo daba volteretas, saltos (¡ahí dentro se mueven que da gusto!) o movía las manitas. Ello hacía que muchas de las palabras que decía el ginecólogo yo ni las escuchara. Así que muchos días al salir de la consulta mi marido tenía que hacerme un resumen de algunas cosas de las cuales, como he dicho, no me había enterado.

En fin, como veis, el padre tuvo un papel primordial en el embarazo. Fue muy paciente conmigo, demasiado quizá, y me brindó el apoyo y seguridad que nadie, mejor que él, podría darme.

Un papel que, evidentemente, no acabó ahí pues ahora, que ya somos padres, tiene otro todavía más importante. Papel del que hablaré en un siguiente post ;-).

¿Dentición? ¿Terrores nocturnos? ¿Otitis?…. ¿Por qué llora mi hijo?

Bebé llorando

Álvaro siempre ha sido un niño que, desde que nació, nos ha dado buenas noches. Entiéndase por “buenas” aquéllas en las que, aparte de comer cada 3 horas, seguía durmiendo sin problemas.

Ello ayudó a que yo, que era la que le daba de comer todas las noches, pudiera dormir relativamente bien. Y mi marido ya ni hablemos. Él ni se enteraba. Siempre le bromeaba diciéndole: “por las noches no tienes hijo”. Hay que ver ¡qué capacidad de sueño profundo tienen algunos hombres! ¡Qué suerte!

Ahora, como sabéis, Álvaro tiene ya casi 7 meses y no sé si es la dentición, que ya toca, o terrores nocturnos, o pesadillas, u otitis, o qué se yo, pero lleva dos noches despertándose llorando desconsoladamente entre la 1 y las 2 de la madrugada. Algo que yo llevo fatal pues luego me cuesta mucho coger el sueño y el despertador no perdona.

Cuando le oigo llorar así le cojo, rápidamente, en brazos para intentar calmarle pero es un intento en vano pues, aun agarrándose  con fuerza a mí, sigue llorando histérico.  Al cabo de 10 / 15 minutos se calma y….¡todos a dormir!

Bebé dormido

Lo más raro es que durante el día no llora nada. No noto que tenga molestias de ningún tipo. Es algo que le pasa sólo por las noches y dentro de la misma franja horaria.

En fin, pueden ser mil motivos pero reconozco que, a fecha de hoy, desconozco qué es lo que le hace ponerse así de nervioso a la misma hora, más o menos, todas las noches.

Sólo espero que, o demos pronto con el remedio, o se le acabe pasando.

Como veis, no he utilizado fotos reales para este “mini post” y es que es imposible sacar una foto en ese momento de relativo estrés 😉

¿Os ha pasado a vosotras?

El coche y los bebés: ¿realmente les gusta?

Álvaro dormidito en el coche

Álvaro dormidito en el coche

Los bebés no hablan y, por tanto, el llanto es su forma de comunicarse con nosotros y de decirnos qué les pasa. A veces no es tarea fácil “descifrar” el mensaje pero, poco a poco, vamos conociendo cómo es nuestro hijo y vamos “adivinando” porqué llora.

Uno de los trucos que, dicen, nunca falla es montarles en el coche y…. “¡a dar vueltas!”.

Efectivamente, y es algo que siempre he oído, y leído, “a un alto porcentaje de bebés no sólo les calma el ir en coche sino que ¡les encanta!”.

Esto me recuerda a una escena de la película “Como la vida misma”, de Katherine Heigl y Josh Duhamel. Una película que, por cierto, ¡me encanta! Me parece súper entrañable aunque reconozco que es “peli de tías”. Mi marido teme cada vez que intentamos elegir película porque siempre la tengo en la recámara…;-))

Como la vida misma

Portada película “Como la vida misma”

La escena representa una noche en la que la pequeña Sophie no para de llorar y, ante la imposibilidad de calmarla, se montan en el coche a dar vueltas a la manzana hasta recién entrada la madrugada. Finalmente terminan con la niña dormida.

Pues bien, mi hijo debe de ser de los pocos que lo odia, literalmente. Es montarnos en el coche y no pasan ni 5 minutos y ya está gruñendo. He de decir que Álvaro siempre ha sido un niño muy tranquilo y de pocas lágrimas. Es un niño que me he podido llevar a todas partes. Un niño que, con tan sólo mes y medio aguantó como un campeón una boda y con tres meses otra hasta las 4 de la mañana (eso sí, dormidito). Por eso nos sorprende tanto a mi marido como a mí. Sus motivos de llanto son el hambre y el coche ;-).

Ahora bien, eso no va a impedir que sigamos yendo en coche. Yo soy de las que, desde que mi marido se incorporó al trabajo tras la baja por paternidad, casi todos los días me he cogido a Álvaro y hemos ido en coche a algún rincón de Madrid.

Soy una persona que necesito tener planes, no valgo para “quedarme en casa”. De hecho, ahora que estoy trabajando, cuando llego a casa a las 18:30h en vez de quedarme a “descansar”, cojo a Álvaro y nos vamos por ahí a lo que yo llamo “hacer recados” aunque en un 90% de las veces se traduce en “ir de compras” o en “a ver qué veo”. Soy mujer, no puedo evitarlo ;-).

 

¿Qué trucos utilizo para evitar que llore?

–       Juguetes en la barra de la maxicosi: esto me lo recomendó mi amiga María y ¡funciona! Aunque, como todo, tiene sus límites y se acaba cansando.

Alvaro en el coche entretenido

Alvaro en el coche entretenido

–       Música: La verdad es que nanas le pongo más bien pocas. Creo que en los gustos musicales parece que, de momento, ha salido a su madre así que le pongo Enya y….¡mano de santo! Eso sí, con limitaciones también.

–       Voy hablando con él o cantándole. Esto último debo de hacerlo fatal porque a veces se pone a gritar ;-).

–       Se me acabaron los trucos….;-)

En fin, como veis, en nuestro caso el ir en coche no se traduce en un “truco” para calmar al bebé sino que más bien tenemos que tirar de turcos para calmarle por ir en él.

Es cierto que llevamos dos semanas en las que parece que empieza a cogerle el gustillo. Eso sí, vamos hablando: él en su  idioma y  yo en el suyo ;-).

Otro tema relacionado es el hecho de ir con él detrás cuando el que conduce es mi marido.  Lo he hecho hasta ahora pero estoy empezando a ponerme en el asiento del copiloto pues el ir detrás me mataba la espalda y como veo que Álvaro empieza a dar tregua… parece que de momento va bien. Espero que continúe así ;-).

Alvaro en el coche con mamá

Alvaro en el coche con mamá. A veces le llamo, cariñosamente, “traidor”.

Cuando todo el mundo opina sobre tu hijo/a

Cuando mi hijo llora, trato de calmarle en brazos. Muchas veces, incluso, se duerme en ellos.

Cuando mi hijo llora, trato de calmarle en brazos. Muchas veces, incluso, se duerme en ellos.

A las que sois madres, sin duda a todas, os habrá pasado. Y a las que lo vais a ser, ya sea en un cercano próximo o no tan próximo, os adelanto que os pasará. Solo os recomiendo: Paciencia, ¡mucha paciencia!

En los cursos de preparación al parto que organizaba Gineofis, y de los cuales ya os hablé en un post anterior, nos advirtieron de la libertad que se toman muchas personas “de la calle” para opinar sobre tu hijo llegando, en ocasiones, a tener que escuchar comentarios, cuanto menos, inapropiados.

No es nada que nos dijeran “de nuevo” pues seguro que todas habremos oído a nuestras madres (si tenemos, como en mi caso, hermanos pequeños) hermanas, cuñadas y amigas, quejarse de “ese alguien” que se ha encontrado en “ese lugar” y le ha dicho “no sé qué” sobre su hijo.

Ya estando embarazada empecé a notar cómo la gente me decía: “haz eso”, “haz lo otro”, “compra esto”, “ni se te ocurra comprar lo otro”.

Yo, reconozco, soy muy dada a “aconsejar” pero en ningún momento mi tono, o no es eso lo que pretendo, es “imperativo” o “despectivo”. Y si alguna vez lo hago, pido disculpas por anticipado. Mi intención es, únicamente, ayudar del mismo modo que agradezco “consejos” de otras madres.

He de reconocer que, de los 6 meses y medio que llevo como madre, y que yo recuerde, sólo me he visto ante una situación así una vez. Pero es cierto que cada vez oigo más “quejas” similares de otras “mamis” que están a mí alrededor por lo que se trata de una práctica muy común.

En mi caso, había ido con Álvaro a “El Corte Inglés” a comprar un regalo para el primito Xabier, que vive en Bilbao, por su 2º cumpleaños. Tras mirar varios juguetes al final nos decantamos por una bici sin pedales de Cars. Bueno, más bien me decanté yo. Álvaro poco podía opinar ;-). Aunque es cierto que la idea fue de mi marido quien me aconsejó por teléfono y a quien no le quito mérito pues fue un “regalazo” que le encantó al primito (o, mejor dicho, a su padre ;-)).

Mientras la dependienta se disponía a envolverla, mi hijo, que por aquel entonces tenía 3 meses y el pobre llevaba más de una hora “aburrido” de estar en el cochecito, empezó a gruñir así que, mientras esperaba, decidí cogerle en brazos para calmarle.

Cuando le estaba desabrochando los arneses, y viendo cuál era mi intención, la dependienta, ni corta ni perezosa, me dijo: “Ui, no deberías cogerle. Vas a malacostumbrar al niño”.

Mi reacción fue pensar: ¿perdón? Así que le conteste, todo lo diplomática que pude y con una sonrisa en la cara: “gracias pero yo a mi hijo le cojo las veces que haga falta”. “¡Solo faltaría!”, pensé. Además soy de las que cree que si tu hijo de 3,6 o 9 meses llora, hay que cogerle y darle mimos.

Mi hermana Laura me contaba el otro día que estaba con la niña en una cafetería dándole “el bibe”. En los escasos dos minutos que paró para que echara los gases y mientras la movía con las piernas para que no llorara, le faltó tiempo a una señora para acercarse y, con muy mal tono, decirle: “Deja de mover así a la niña que la estás poniendo nerviosa”. A lo que ella contestó: “¿Sabe lo que le pasa? Que la niña tiene hambre, por eso esta así. ¡Sabré yo lo que le pasa que soy su madre!”.

En fin, seguro que la mayoría de vosotras tendréis otras muchas “anécdotas” que contar en relación a esto.

He de hacer un inciso y es que los comentarios / consejos que procedan de madres, suegras, hermanas, cuñadas y amigas, la mayoría de las veces van con toda la buena intención del mundo y que si os molestan, completamente lícito, pensad que sólo intentan ayudarnos.

En cambio, los de las personas ajenas, esas que te encuentras en el Centro Comercial, en el parque o, incluso, en el ascensor de tu comunidad, sólo os recomiendo mucha paciencia y que intentéis responder con la mejor de vuestras caras aunque a veces no se pueda evitar lanzar algún que otro “dardo” que, por otro lado, seguro que estará justificado ;-).

En el bando contrario están todas esas personas que, cada vez que sales a dar un paseo, se paran a ver a tu niño y empiezan a “alabarle”. Esa sí es una costumbre muy común y a la vez gratificante. ¡¡Cualquier piropo al bebé será bienvenido!! 😉

En fin, mucho ánimo a todas que, estoy segura, sois y seréis unas madres estupendas! Las mejores y únicas a los ojos de vuestros hijos y maridos!

Los momentos previos y el parto: para disfrutarlos en pareja

Patucos que me regaló Diego estando embarazada de 5 meses. ¡Qué ilusión me hicieron!

Patucos que me regaló Diego estando embarazada de 5 meses. ¡Qué ilusión me hicieron!

Álvaro tenía pensado nacer el 15 de Mayo, día de San Isidro (muy madrileño). Sin embargo, cuando el 23 de Abril fuimos al Hospital a empezar con monitores, la estrategia de nuestro ginecólogo cambió por completo pues ya había dilatado 2cm y borrado por completo el cuello uterino.
Y digo que la estrategia de nuestro ginecólogo cambió por completo (suscribo sus palabras) porque pensaba encontrarme, como muchas primerizas, “cerrada” por completo.

Por otro lado, yo tengo el factor VIII de coagulación en sangre elevado y aunque, en el día a día, en principio, no requiere tratamiento, sí puede provocar una trombosis los días previos al parto.

Así, teniendo en cuenta mi pequeño “problemilla” y visto que ya se había iniciado el proceso de parto, mi ginecólogo decidió programármelo.

Todavía recuerdo esa tarde en su consulta. Nos planteó elegir entre el viernes 26 o lunes 29. Mi marido y yo nos miramos emocionados. ¡¡ Nuestro bebé iba a estar con nosotros en menos de una semana!! Casi 9 meses de espera y el momento “había llegado”.  Evidentemente decidimos el 29 pues todavía quedaban muchas cosas para preparar “la llegada del bebé”.

Aun con todo,  nos dijo que podía ponerme de parto en cualquier momento. De hecho, él se iba a pasar el fin de semana fuera de Madrid pero dejaría la vuelta abierta por si Álvaro decidiera nacer antes y tuviera que venir “de madrugada”.

Ese mismo día, antes de volver a casa, Fátima (la coordinadora de enfermeras de la Unidad de la Mujer del Ruber) nos hizo un recorrido por Maternidad. Hay que reconocer que es precioso. Todas las habitaciones tienen una puertecita que dan a un jardín súper agradable para pasear los momentos previos al parto. Yo no pude hacerlo. Estaba diluviando.

Tanto el ginecólogo como Fátima nos recomendaron vivir los momentos previos al parto en pareja. Sin madres, suegras, y/o hermanas. He de reconocer que mi intención era avisar a mi madre para que estuviera el lunes a primera hora en Madrid. No obstante, hicimos caso de las recomendaciones así que le dije que se cogiera el Ave de las 15h para estar en Madrid a las 17h.

Dado que nos habíamos mudado hacía relativamente poco, todavía quedaban cosas para la casa así que ese fin de semana, entre contracción y contracción, fuimos a IKEA.

También me “despedí” de mi embarazo con el que sería mi último capricho: comer “cargols a la llauna” en un restaurante catalán en pleno centro de Madrid. ¡¡Cómo los disfruté!!.

Por fin llegó el lunes. A las 8:30h pusimos rumbo al hospital. Yo con mi maletita y Diego con la suya y la del bebé.

Mientras me iban “preparando”, mandaron al padre a hacer todo el papeleo y cuando volvió a la habitación yo ya estaba “conectada” a todo. A los pocos minutos vino Gema, la matrona, y desde entonces no pudimos más que disfrutar de cada minuto.

Recuerdo estar tumbada en la cama y Diego, a mi lado, sentado en un sofá. Estuvimos toda la mañana hablando del bebé mientras se escuchaban sus latidos a través del monitor. Se notaba que estábamos felices por pensar que “en unas horas” tendríamos a nuestro Alvarito con nosotros. Fue un momento único.

Para mí, dar a luz fue un “paseo”. He de reconocer que la epidural sí resultó ser mágica.

Pasaron las horas. Eran casi las 15h y recuerdo a la matrona decir, en presencia de mi ginecólogo, que ya había dilatado 10cm. Le dijeron a Diego que se pusiera el “traje de Gladiador” porque en 5 minutos me llevarían al paritorio. Yo me encontraba estupendamente. Hasta le pude hacer una foto a Diego desde mi móvil vestido de verde momentos antes de salir de la habitación.

Estaba tan tranquila que quizá no era consciente de los riesgos que podía haber aunque confiaba tanto en el equipo de médicos que no me plantee en ningún momento que algo pudiera salir mal. Sí recuerdo estar más sensible y cada vez que pensaba en el momento me venían ganas de llorar de la emoción.

Mi marido, que reconozco que, comparado conmigo, es un hombre bastante tranquilo, estaba nervioso. Yo se lo noté y él ahora me lo reconoce. Una vez en el paritorio, no paraba de darme caricias en la cara y en el pelo.

Aguanté la emoción hasta que en el tercer pujo vi la cabecita de nuestro pequeño. Ahí exploté a llorar y cuando me lo pusieron encima, piel con piel, no podía parar de llorar repitiéndole a Diego “qué guapo es” y él decir, entre sonrisas, “Sí, sí”. Lo recuerdo ahora y he de contenerme. No sólo es el mejor momento de tu vida sino que es un momento mágico. Lejos de igualar a cualquier otro momento.

Creo, sinceramente, que merece la pena vivir esos momentos (tanto el previo como el parto) en pareja. Es un momento único para los dos.

Álvaro nació a las 15:12h y pudimos disfrutar los 3 en la habitación las dos horas siguientes.

Eso sí, la llegada de mi madre fue algo que siempre agradeceré. ¡¡Qué haríamos sin nuestras madres!! Son un grandísimo apoyo los días posteriores al parto.

Desde aquí, ¡GRACIAS MAMÁ y GRACIAS DIEGO!.