¡Ya vienen los Reyes!

Qué deciros de esta noche…..¡ME ENCANTA!

Cuando era pequeña, era la encargada de ir moviendo los 3 Reyes Magos hacia el Belén. Me encantaba mi “encargo” pues estaba ansiosa por la noche de Reyes y el hecho de ir moviéndolos cada día aunque solo fuera un milímetro, hacía que los días 5 y 6 de enero llegaran más rápidos. Ahora que soy mayor, evidentemente disfruto de todos los días de Navidad, no sólo del día de Reyes. 😉

Hoy quiero compartir con vosotros una historia que me ha encantado. La leí hace unos días y me pareció tan bonita que aquí os la dejo.

La historia la he cogido “prestada” de Papás e hijos 2.0. aunque días después también la vi en el blog Mamá puede.

Espero que os guste. Yo, desde luego, la tendré guardada para cuando mi hijo me haga la tan temida pregunta: ¿Quiénes son los Reyes Magos?

“Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escuchar como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja, como con miedo, le dijo:

– ¿Papá?

– Sí, hija, cuéntame

– Oye, quiero… que me digas la verdad

– Claro, hija. Siempre te la digo -respondió el padre un poco sorprendido

– Es que… -titubeó Blanca

– Dime, hija, dime.

– Papá, ¿existen los Reyes Magos?

 

El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

 

– Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?

La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:

– ¿Y tú qué crees, hija?

– Yo no se, papá: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso….

– Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…

– ¿Entonces es verdad? -cortó la niña con los ojos humedecidos-. ¡Me habéis engañado!

– No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen -respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Blanca .

– Entonces no lo entiendo. papá.

– Siéntate, Blanquita, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla -dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

Blanca se sentó entre sus padres ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

– Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el bebé parecía tan contento y feliz, que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

– ¡Es maravilloso hacer tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

– ¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:

– Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

 Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el Portal:

 – Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿Qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

– ¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.

– No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

– ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible? -dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.

– Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños? -preguntó Dios.

– Sí, claro, eso es fundamental – asistieron los tres Reyes.

– Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

– Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje -respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

– Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

– Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, YO, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia. Y, alrededor del Belén, recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Blanca hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a sus padres dijo:

– Ahora sí que lo entiendo todo papá.. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

 Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.”

Con esta bonita historia os deseo a todos que tengáis una noche y una mañana de Reyes muy mágica.

Nosotros, como cada 5 de enero, iremos a la Cabalgata de Reyes (este año  con un “invitado” más), colocaremos los zapatos debajo del árbol,  pondremos la bandeja de turrones y 3 copas de Cava para los RRMM y un barril con agua para los camellos, dormiremos poco y con nerviosesperaremos a que amanezca (o cuando Álvaro decida que ya es hora de levantarse) para ir al salón y ver qué regalitos nos han dejado los Reyes Magos. 😉

reyes magos

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6 pensamientos en “¡Ya vienen los Reyes!

  1. La historia es muy bonita, y esta noche es mágica!!
    Nosotros acabamos de asistir a una recepción que han tenido los Reyes en el pueblo dónde vivimos y esta tarde bajaremos a ver la Cabalgata. También les dejaremos algo para que beban o coman y a esperar hasta que el peque se levante a ver los regalos… que ganas!!!

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