Ictericia en recién nacidos.

En torno al 60% de los bebés que nacen a término sufren ictericia. En la mayoría de los casos es temporal e inofensiva. Sin embargo, en otros, puede ser grave.

La ictericia en sí no es una enfermedad sino que se considera un síntoma de posible enfermedad en el hígado. Se manifiesta, mayoritariamente, en el blanco de los ojos y en la piel volviéndose de un color más amarillento.

ictericia

Existen tres posibles causas de esa ictericia: (1) Ictericia fisiológica, (2) Ictericia por leche materna e (3) Ictericia por incompatibilidad entre la sangre del bebé y la de la madre.

Álvaro tuvo Ictericia Fisiológica. 

Recuerdo cuando nos lo dijo la pediatra antes de darnos el alta definitiva tras su nacimiento. Fue la primera noticia “mala” que nos daban de nuestro pequeño. Y yo, tal y como estaba con las hormonas, me eché a llorar. No sin antes esperar a que ella desapareciera de la habitación. Sigo siendo muy vergonzosa para que me vean llorar en público ;-).

Nos dijo que antes de irnos querían hacerle unos análisis de sangre para ver los niveles de bilirrubina así que se llevaron a Álvaro para pincharle.

Se había pasado los dos días de Hospital sin decir “ni mu” pero ese día le oímos llorar.

De vuelta en la habitación nos dijeron que tenía la bilirrubina más alta de lo normal. Sin embargo, como ocurre en la mayoría de los casos, por el momento no era preocupante ya que los niveles no eran muy elevados. Así que lo que teníamos que hacer era exponerle a la luz indirecta la mayor parte del tiempo posible y  ver cómo evolucionaba.

¿Qué significaba eso? ¡Que podíamos irnos a casa! 😉 Aun así nos dijo que volviéramos a los dos días (viernes) para hacerle, de nuevo, un análisis.

Ese mismo día, y el siguiente, Álvaro se pasó más de 6h pegadito al ventanal del salón para que le diera la luz.

Llegó el viernes y yo, que lo que más quería en este mundo era ver a Álvaro recuperado, le vi mucho más blanquito así que nos fuimos a Maternidad del Ruber con la esperanza de que el análisis diera negativo.

Evidentemente no fue así. Yo quería verle menos amarillo y parece ser que me “auto convencí” para verle así.

Otro análisis de sangre y más lloros.

A los 30 minutos vino la pediatra y nos dijo lo que más temíamos: “Álvaro debe quedarse ingresado, por lo menos, 48h“. Y yo, de nuevo, me eché a llorar.

Dado que sus niveles de bilirrubina estaban por las nubes, 22mg/dl, necesitaba un tratamiento especial consistente en Fototerapia o lo que es lo mismo: exponerle a la luz de lámparas azules. Así que se iba a pasar las próximas 48h en una incubadora, con luces azules y gafas de sol.

Fototerapia

Sé que la ictericia, en principio, no es nada preocupante y que le pasa al 60% de los recién nacidos. Pero también sé que separar a una madre de su bebé a los 4 días de haber nacido, es duro, muy duro.

Como Álvaro se estaba alimentando de leche materna, tenía que acudir al hospital, excepto las noches, a darle de comer cada 3h así que ese día nos quedamos ya ahí.

Tras pasar la mayor parte de ese viernes en el Hospital, llegamos a casa por la tarde. Ahí estaba mi madre esperándonos. Recuerdo que nada más entrar, al verla, la abracé y me eche a llorar diciéndole: “qué duro es ser madre“.

Lo peor vino por la noche. Habíamos estado tan sólo dos noches con Álvaro en casa pero nuestra vida ya había cambiado. Esas dos noches, por instinto, me despertaba cada 3h y al ver la cunita vacía me ponía a llorar. Quería a mi ratita conmigo. Fueron dos noches muy duras.

Por la mañana me despertaba feliz deseando ir al Hospital a ver a mi pequeño.

Al llegar a Maternidad, íbamos directos a una de las salas de lactancia no sin antes avisar al equipo de enfermeras que estábamos ahí.

A los 5 minutos entraba una enfermera con el “pequeño saltamontes” en brazos. Así le apodaron.

Sólo podía estar 10 minutos con él y sólo para que comiera. Pero ¡qué 10 minutos! Eran los mejores. Luego venía la enfermera para llevárselo de nuevo al Solárium, como le llamaban.

Como tenía que volver cada 3h, y yo con los puntos no estaba para moverme mucho, “acampamos” en el hospital. Comíamos ahí y “descansábamos” en una zona de sofás que hay en la propia maternidad. Así pasábamos las horas.

Recuerdo mensajes de ánimo de toda la familia y amigas. Mensajes que agradecí enormemente.

El sábado, segundo día que Álvaro estuvo ingresado, fue la Comunión de mi sobrino mayor Diego a la que, evidentemente, no pudimos ir entre otras cosas porque era en Barcelona. Aun así, no nos perdimos ni un sólo momento ya que estuvimos recibiendo constantemente fotos. Fotos que nos amenizaron la tarde. ¡Qué guapo estaba y qué mayor!.

Por fin llegó el domingo. Yo me levanté feliz porque, supuestamente, habrían pasado las 48h de ingreso que nos dijo la pediatra. Y así fue. Álvaro había bajado, por fin, el nivel de bilirrubina de 22mg/dl a 6mg/dl y estaba estupendo así que….¡¡¡¡nos dieron el alta!!!! 

Lo mejor de todo es que ese domingo no era un domingo cualquiera: ¡¡¡era el día de la madre!!! Mi primer año que lo celebraba y no podían haberme dado un mejor regalo: nos íbamos a casa con nuestra ratita a empezar una nueva vida, por fin, juntos.

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10 pensamientos en “Ictericia en recién nacidos.

  1. Uffff, separarte de tu bebé es tremendamente duro. Aunque sepas que no es grave y que es algo temporal, es una situación terrible por la que espero no pasar… Cada vez que pienso en que le puede pasar algo malo a mis hijos, me entran escalofríos…así que sólo le pido a Dios que estén sanos, todo lo demás en esta vida tiene solución…

  2. Tiene que ser durísimo dejar a tu bebé en el hospital aunque sepas que el niño esta bien, y que no es nada grave.
    En fin… como tu dices “que duro es ser madre”

  3. Si es que lo peor del tratamiento es lo de la separación del bebé. Tiene que ser rarísimo eso de convertirte en madre y a los 2 días verte sin tu bebé contigo en casa. Menos mal que sólo fueron un par de días. Creo que en momentos así es cuando de verdad empezamos a valorar lo importante que es la salud respecto al resto de cosas de la que podemos disfrutar.

    • Lo más raro fue que tras toda una vida sin bebé, en tan sólo dos días tu cuerpo se acostumbra a esa personita. Fue duro pero me siento “afortunada” ya que hay muchas madres que están meses separados desde que nacen…. Lo nuestro fueron tan solo dos días aunque eternos….

  4. me has emocionado… lágrimas es lo que tengo ahora… y es que a mi chico mayor también le hicieron la analítica porque estaba muy amarillito pero se quedó al límite y no lo ingresaron… uffff tuvo que ser muy duro y seguro que os ha hecho más fuertes… un besazo

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