¿Mozart para bebés? Donde esté una buena BSO….

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Los que me conocen saben que me entusiasman las buenas bandas sonoras de películas. Es algo que me deja fascinada si ésta realmente es buena. Ya puede ser un bodrio de película (rara vez) que si la BSO es buena, el film formará parte de mi extenso repertorio de DVDs.

Ya desde adolescente, sin ser muy consciente, me fijaba en ellas. Empecé a tocar el piano con canciones de películas que sacaba “de oído” y ¡cómo disfrutaba!. Una de las primeras canciones que “saqué” fue la BSO de “Mientras Dormías”. Por aquella época me encantaba. 😉

Visto el panorama, y que había descubierto que esto del piano me gustaba cada vez más, mis padres me apuntaron a una academia de música. Academia en la que duré 2 años. Y es que a mí, las clases de solfeo y los “conciertos” con partituras de Mozart, Vivaldi o Cohen no me gustaban en absoluto. Lo mío era tocar canciones de película. Algo que las academias no enseñan salvo que tengas la carrera completa de piano.

¡Qué tiempos aquellos! Si tuviera un piano en casa bien que retomaría esas tardes musicales.

Empecé a recopilar las bandas sonoras que realmente me gustaban, con las que disfrutaba e, incluso, ayudaban a concentrarme mientras estudiaba un, por ejemplo, difícil y denso Derecho Romano. Recopilación que guardaba en CDs o, incluso, en el propio ordenador (cuando eso de las descargas ilegales no estaba tan mal visto). Ahora esa recopilación la llevo siempre en el iPhone. 😉

Pues bien, parece que en casa no soy la única con estos gustos musicales. Álvaro ha salido igualito a su madre en lo que a BSO se refiere. Y es que cuando llega la hora de la siesta (hora crítica por otro lado) no le pongas Mozart para bebés y/o similares. No. A él póngale la carpeta que mami tiene en su iPhone titulada “BSO de Películas”. No es éxito garantizado pero sí un buen recurso al que acudir.

Cuando nació, me descargué en el móvil 3 o 4 aplicaciones de nanas. Aplicaciones que, visto el fracaso, eliminé al mes y sustituí por Hans Zimmer o James Horner.

Dicho esto, y por si entre los lectores hay gustos similares, os dejo un listado de nuestro repertorio por si, ante situaciones límite, queréis probar. 😉

  1. El padre de la novia
  2. Leyendas de Pasión
  3. Holidays
  4. Forrest Gump
  5. La misión
  6. Braveheart
  7. La máscara del zorro.
  8. El último Mohicano.
  9. Gladiator.
  10. El Piano.

Y en la que, sin duda, es mi favorita os dejo el enlace a YouTube. 😉

Pearl Harbor

Dicho esto, ¡a dormir bien! (Y vosotros a disfrutar de esa siesta dominguera) ;-).

 

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Piscinas y bebés.

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Menudo día el de hoy. Aquí en Madrid estamos de fiesta por partida doble. Se nos ha juntado puente de 4 días con la coronación del Rey Felipe VI. Y es que estamos ante un evento histórico que, sin duda, nuestros hijos estudiarán en sus libros.

En lo que respecta a nosotros, y dado que el 9º sobrino decidió no dar señales de vida hasta bien entrada la madrugada del lunes 16, mañana ponemos rumbo a Bilbao. Así que, como podéis imaginar, el plan del finde pasado fue quedarse en Madrid. Lo que significa que estrenamos piscina. 🙂

En parte agradecí que nos quedáramos aquí ya que teníamos algún que otro plan organizado con anterioridad. Concretamente yo tenía una cena – despedida con mis amigas de Pamplona con motivo de la boda de Anita.

Coincidiendo con el primer partido de La Roja (y, por desgracia, prácticamente el último) la que se fue de parranda fui yo a diferencia de mi marido que se quedó en casa haciendo de babysitter. Como dijo él (entre risas): “los papeles se han cambiado”. 😉

¡Lo pasamos en grande! Eso sí, la edad y el ser madre se notan pues aunque no probé ni una gota de alcohol por aquello de llevar coche, al día siguiente estaba híper resacosa.

Y ¿qué mejor plan que relajarse en la piscina? Sí, ese fue el plan del fin de semana: estrenar la temporada de piscina! Y para Álvaro fue toda una novedad.

¿Le gustó? No sabría qué deciros. Al principio lloraba un poco pero luego, viendo a los demás niños jugar a su alrededor, empezó a moverse con media sonrisa. Y digo media porque iba tenso, tenso. No duró mucho en el agua. Supongo que irá soltándose poco a poco.

Me di cuenta de una cosa: bendito cesped! Álvaro no para quieto un segundo. En casa gatea de un lado para otro, se pone de pie, toquetea, va y vuelve sin parar. ¿En el cesped? Una pasada!!! Como el agua de la piscina, el cesped también era algo nuevo. Y algo que debe de darle respeto pues apenas se movió de su toalla. Yo encantada, como podéis imaginar. 😉

Para mí, ir con niños a la piscina, también es una novedad como supongo que lo será para muchos de vosotros así que os dejo algunas recomendaciones, evidentes por otro lado, para evitar “despistes” tontos:

1) Vigilad continuamente al pequeño: algo de sentido común.
2) Meterle poco a poco en el agua.
3) Respetar el tiempo de digestión.
4) No delegar en los flotadores y/o manguitos la función de salvavidas.
5) Los que tengáis piscina particular es importante que esté bien vallada.
6) Los juguetes acuáticos e hinchables deben estar homologados por la UE. En caso contrario pueden resultar defectuosos.
7) Tener localizado siempre al socorrista.
8) No olvidar nunca la protección solar.
9) Llevar siempre agua encima para evitar deshidratación.
10) Cuidado con los bordillos mojados. Pueden ser resbaladizos.

Y lo más importante: ¡¡Disfrutad!!

Salpica chapotea feliz en el agua….

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Primero de todo he de decir que para el título de este post me he inspirado en mi marido ya que es la canción que le canta a Álvaro cada vez que le baña. Y como el tema estaba relacionado……ahí ha quedado. 😉

Tras un “amago de”, previas dos semanas de frío polar, podemos afirmar que ¡el verano ya está aquí! Aunque mal día he elegido para publicar este post ya que justamente hoy, en Madrid, tenemos tormentón…(de verano, eso sí). 😉

Y es que, aunque oficialmente no empiece hasta el 21 de Junio, esos treinta y pico grados que estamos teniendo estos días se convierten en algo más que “pegajosos”.

El año pasado por estas fechas Álvaro tenía tan sólo un mes. Era un bebé al que no podía darle ni un rayo de sol y, mucho menos, meterle en piscinas con cloro y demás mejunjes. Ello sumado a que los kilos que decidieron aparecer en el embarazo no desaparecieron todos hasta bien entrado el invierno, apenas me di 3 chapuzones en todo el verano. Opté más por los Centros Comerciales con aire acondicionado (y mucha ropita que mirar). 😉

Fue raro. Os lo dice alguien que siempre ha sido como una sirena en el agua. Y es que adoro bucear.

Este año, por suerte, pienso pasarme todo el día en el agua. Eso sí, en la piscina de los peques (auguro poco buceo). No soporto el tumbarme cual lagartija a tomar el sol así que, en esta ocasión, Álvaro será mi excusa perfecta para no pisar la toalla más que para secarme.

La piscina de nuestra urbanización abre sus puertas este finde. Lo malo es que puede que vayamos a Bilbao y nos quedemos con las ganas. Todo depende de si nace, entre hoy y mañana, nuestro 9º sobri. Y, aunque tengo ansia loca de iniciar la época de baños, no creo que el tiempo del norte permita darse un chapuzón en la playa de Sopelana. En todo caso, este año pienso amortizar la piscina mucho más que el año pasado. 😉

Como Álvaro es el primer hijo (y, de momento, único), no tenemos absolutamente ningún abalorio “salvavidas” para la piscina así que he tenido que investigar un poco y ver “qué es lo que se lleva ahora”. Mi prima Cristina (madre de 4 varoncitos) me ha recomendado (para la edad de Álvaro) comprar el flotador Swimtrainer, de la firma alemana Freds Swim Academy. ¡Es lo más!

Ya os contare qué tal el primer chapuzón de Álvaro no sólo del verano sino de toda su vida. 😉

Secuestros de niños

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El otro día leía una noticia tremendamente alarmante sobre el intento de secuestro, aquí en Madrid y a plena luz del día, de un niño de 3 años. El supuesto secuestrador era un chico menor de edad, 17 años para ser exactos, que arrebató el hijo a una madre que lo llevaba sujeto de la mano y echó a correr con él en brazos.

Gracias a Dios todo quedó en un “intento de” pues una camarera de un bar próximo, viendo el suceso y al pasar frente a ella, agarró con fuerza al niño de los brazos del secuestrador.

El primer pensamiento que me vino a la cabeza fue pensar “…….”(léase un gran insulto). Y es que, desde que soy madre, cada vez que oigo sucesos relacionadas con niños, irremediablemente me invade un “¿Y si le hubiera pasado a Álvaro?“.

Esto me hace pensar en cómo está cambiando el mundo (a peor). Cuando era niña salía sola a la calle, iba al parque o, incluso, salía con la bici sin rumbo fijo con mis amigas.

¿Hoy en día? Hoy en día es impensable. Por lo menos en las grandes ciudades en las que resulta cada vez más arriesgado dejar a un niño de 5 años ir solo por la calle aunque sea ir a por el pan.

Yo, reconozco, siempre he sido muy miedica. Y ahora se lo estoy transmitiendo a mis hermanas pequeñas. Las pobres están hartas de la misma pregunta que les hago cuando vuelven tarde a casa: ¿Quién te acompaña?.

Pero es que, desgraciadamente, cada vez son más las noticias que salen relacionadas con atracos, violaciones y secuestros de niños. Además, ahora con la crisis, se han puesto muy de moda los “secuestros express“. ¿Dónde vamos a llegar?. Yo, desde luego, y poniéndome a lo Belén Esteban, “por mi hijo, mato“.

Espero que ninguno de nosotros tengamos que pasar por una situación similar. Mientras tanto, y como vale más prevenir que curar, aquí os dejo algunas recomendaciones que he visto por Internet aunque, como en todo, pueden ayudar pero no siempre evitar:

1) Colocar tarjetas de identificación en las mochilas de nuestros hijos con instrucciones de cómo contactar con los padres.

2) Enseñar a nuestros hijos a gritar para pedir ayuda cuando se sientan amenazados.

3) Prestar atención al comportamiento de nuestros hijos y a la actitud que tiene hacia alguna persona en particular. Por algo será.

4) Enseñar a nuestros hijos que jamás abran la puerta de casa.

5) Enseñarles que nunca hay que dar información personal por teléfono o por Internet tal como si están solos o la dirección exacta.

6) No ponerle al niño ropa o accesorios llamativos con su nombre ya que esto permitiría al secuestrador acercarse con más confianza al niño.

7) Enseñarles a nuestros hijos a que no se escondan si alguien les está siguiendo. Que pidan ayuda o entren en algún establecimiento.

8) Si vemos que un adulto está prestando demasiada atención a nuestro hijo, averiguar qué intenciones tiene.

9) Nunca, bajo ningún concepto, dejar al niño sólo. Sobretodo en los Centros Comerciales o lugares concurridos, llevarles siempre de la mano. He leído incluso llevarles con una correa. Esto último me parece demasiado pero cada cuál que haga lo que más crea. Y si no, mirad que bien les fue a Cameron y Mitchel (Modern Family) con Lily en Disney World. 😉

Aprovecho la ocasión para hacer un llamamiento a las casas que fabrican cochecitos de bebés. ¿Porqué el cuco no lleva absolutamente nada de arneses o protección similar? A la mínima que nos descuidamos, es facilísimo coger al bebé y llevárselo.

No digo con esto que empecemos a actuar cual madres histéricas. Nada más lejos de mi intención pero sí que procuremos ser más fuertes y listos que esos “indeseables” con cero compasión capaces de provocar la que, sin duda, sería una gran desgracia familiar.

Si se os ocurren más consejos, son más que bienvenidos! 😉