Home sweet home…

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Jamás hubiera imaginado que repetiría una frase tan oída en mi madre. Y es que al final, el hada buena de El Mago de Oz tenía razón y todo: Se está mejor en casa que en ningún sitio. 😉

¿Me habré hecho mayor? O, ¿habré pasado de ser una happy de la vida a una madre con responsabilidades?. Sea como fuere, y aunque me ha dado mucha pena el que las vacaciones, como tal, se terminaran, he de reconocer que el volver a la rutina no ha sido tan costoso como años anteriores. Más bien al contrario. La última semana ya estaba deseando llegar a Madrid y, con ello, a nuestro ajetreado, pero controlado, día a día.

Y digo “controlado” porque durante estas semanas de “supuesto” relax total hemos tenido que asistir a más de un susto. Vamos, que la primera visita a Urgencias en lo que llevamos como padres, ha sido en estas vacaciones. 😉

Sí señores. El 5º día de estar relajados entre las frías playas de Nuevo Portil y El Rompido, tuvimos que hacer una pequeña visita al Centro Médico de Cartaya. ¿Motivo? Tener un hijo de 16 meses. ¿Y qué?, pensaréis muchos. Muy simple: Los 16 meses para un bebé que ha estado dependiendo de sus padres desde que nació, es un cambio radical. Es su “mejor” etapa vivida hasta la fecha.

El otro día recibí un correo electrónico de una marca infantil cuyo título era el siguiente: “¿Tu hijo de 15 meses ha pasado de ser el niño más bueno del mundo a ser un rebelde sin causa?”. Enseguida, levanté la mano afirmando un rotundo “SI”. ¿Qué ha pasado con ese niño tranquilote y bonachón que tenía por hijo? ¡Pero si hasta la pediatra le llamaba “SANTO”!

A esta edad, en la que hablan (un idioma que sólo ellos entienden) y corretean por donde les da la santa gana, han aprendido que nadie ni nada les impedirá la consecución de su objetivo (sea cual fuere en ese momento).

¡Ojo! Sigue siendo muy bueno, simpaticón y parlanchín pero lo que es parar quieto no para un segundo. Todo lo quiere coger, todo lo quiere tocar. “Es la edad”, me dicen muchas madres.

Tras varios sustos, vasos rotos e intentos de saltos de la cuna, el 5º día de estar en Huelva, la última carrera de nuestro hijo por la habitación no corrió la misma suerte que días anteriores. Terminó comiéndose la esquina de un azulejo del lavabo. ¿Consecuencia? Un chichón del tamaño de una bola de golf empotrada en la frente. ¡De perfil parecía un extraterrestre!

Por suerte no fue nada interno. Y a nivel externo, como siempre, lo más importante es controlar la actitud del niño. Y tal y como dijo el médico: “este niño está estupendo. ¿No le veis? Lo que necesita son más golpes y menos mimos de mamá”.

¿Entendéis ahora porque titulo este post “HOME SWEET HOME”? En casa estamos más relajados. Él juega en su cuarto de juegos tranquilamente. Digamos que vuelve a parecerse al niño tranquilo que teníamos por hijo. 😉

Dicho esto, las vacaciones han sido una maravilla. Creo que, por fin, hemos encontrado un destino fijo para las vacaciones de verano: Huelva. Es perfecto. Por no hablar de su gente: un amor de personas.

En fin, aquí estamos de vuelta y con ganas de afrontar un nuevo “curso”.

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11 pensamientos en “Home sweet home…

  1. Bienvenidos!!! Pues vaya con los 15 meses! Ya tiemblo!!! Que pasa con los bebes q ya de por si son movidos e inquietos antes de los 15??? El cambio no se nota o se vuelve en algo peor??? 😦

  2. Yo también prefiero la rutina, es un descontrol controlado.

    Los niños tienen que descubrir, correr, caerse, hacerse chichones… Pero claro, duele mucho!!

    Nosotros creo que también repetiremos Huelva el próximo año

  3. Esa maravillosa frase de El Mago de Oz la dice mi padre,jaja… y no le falta razón, yo siempre acabo las vacaciones deseando volver. No te preocupes por chichones y demás, estarán a la orden del dia a partir de ahora,jje…. Al menos, ya q no descansamos en vacaciines, espero q desconectases!!!!

  4. Pues mira me he visto reflejada en ti. Tengo a Niño rondando los 3 años que es y siempre ha sido un terremoto, malo para comer, malo para dormir, un saco de nervios, para Piezecitos, tranquila, siguen igual a los 15 meses, no van a más.
    Pero Niña era lo contrario, tranquila, bonachona, sosegada… empezó a caminar y empezó a cambiar pero ahora que tiene 15 meses es la revolución! Todo lo toca, todo lo coge, si no se lo das se enfada, corre todo el día parriba y pabajo, uff, me tiene muerta y eso que ella era la tranquila! Sigue comiendo y durmiendo bien, pero ha hecho un cambio que me ha pillado por sorpresa!
    Ánimo!
    Por cierto, a Huelva tenemos pensado ir el año que viene, así que me alegra ver que es genial!

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