Queremos hijos felices.

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Hoy tenía preparado un post distinto. Post que he tenido que postponer a las próximas semanas ya que he leído esta entrevista que desde Crecer Feliz le han hecho a Silvia Álava, autora del libro “Queremos hijos felices”, y me ha encantado.

Es un libro que ya tenía fichado desde hacía unos días pero, sin duda hoy, tras leer esta entrevista, me he terminado de decidir a comprarlo.

No dice nada nuevo ni nada que no sepamos pero siempre viene bien leerlo de vez en cuando. La clave está, como dice ella, en que “el niño necesita sentirse querido”.

Este, sin duda, es un libro que me compraré este fin de semana.

¡Espero que os guste!

“Interesantes pautas de educación
“Lo que nunca nos enseñaron, de 0 a 6 años” es el subtítulo del nuevo libro de la psicóloga Silvia Álava, editado por JdeJ y centrado en ofrecer a los padres interesantes pautas de educación para mejorar el día a día de las familias y lograr que los niños sean aún más felices.

La escritora ha donado los derechos de autor de la venta de esta obra a la Asociación Nuevo Futuro.

Hablamos con ella.

Crecer Feliz: ¿Cuándo se empieza a educar a un niño?

Silvia Álava: Muchas veces pensamos que el niño aún es demasiado pequeño, que tenemos que esperar a que crezca un poquito más para ponernos a educarlo.

Y la educación empieza desde el primer día. Hay técnicas que no puedes utilizar con un bebé, no puedes darle un discurso porque no te entenderá; pero saber qué pautas queremos seguir a la hora de educar a ese niño, qué valores transmitirle, eso lo tenemos que tener bien pensado desde el principio.

Por ejemplo, con la comida: con un año empiezan a coger solos la cuchara. Se les va a caer, lo van a poner todo perdido, pero hay que dejarles que lo hagan..

C.F. ¿Se puede educar a un niño con las pautas correctas si los padres trabajan fuera?

S.Álava: Se puede hacer, pero no vamos a decir que sea fácil porque sería engañar a los padres.

Cuando los dos padres trabajan es fundamental organizarse muy bien en equipo. Si somos dos, somos dos también para atender al niño. Vamos a trabajar en equipo, a dividirnos las tareas y a organizar bien el tiempo.

C.F. Dices en tu libro que los papeles de poli bueno-poli malo no funcionan para educar

S. Álava: Es mucho mejor que ambos padres sigan la misma línea educativa. Esto no significa que gestionen absolutamente igual todas las situaciones, pero sí que ambos tengan claras las normas que ponen, dónde están los límites y cuáles son las consecuencias de sobrepasarlos.

Cuando hablamos de consecuencias lo importante no es cómo castigar a los niños, sino con qué les vamos a premiar, qué vamos a hacer cuando hagan bien su trabajo. Así va a ser fácil seguir una misma línea.

C.F. Si las pautas generales no son las mismas para los padres, ¿cómo llegar a un acuerdo?

S. Álava: Observar al niño y ver cómo reacciona va a darnos muchas pistas y nos va a hacer entender por qué en determinadas ocasiones hay que actuar como lo hace uno, en otras como lo hace el otro… y a veces habrá que cambiar completamente la estrategia y no hacerlo como ninguno de los dos.

Lo habitual es que haya que respetar pautas de actuación de uno y de otro, es muy raro que uno lo haga todo bien y otro todo mal.

C.F. Quizá tendemos a sobreproteger a los hijos… ¿Cómo evitarlo?

S. Álava: Detrás de la sobreprotección muchas veces está un sentimiento de culpabilidad: “No he estado contigo en todo el día y cómo llego ahora y te digo que no a algo”.

Pues hay que pararse y pensar qué es lo mejor para el niño. Si el niño está preparado para hacer algo, que lo haga. No tenemos que pedirle más que lo que es adecuado para su edad. Si tiene edad para vestirse solo, tendrá que aprender a hacerlo.

Tú estás ahí para ayudar, pero sólo si lo necesita; si puede solo, mejor solo.
Niños con criterio propio.

C.F. A veces los padres transigimos por cansancio…

S. Álava: El cansancio y el sentimiento de culpabilidad son las dos grandes variables que provocan que los padres a veces no hagan lo que saben que tienen que hacer.

Ahí tenemos que pensar no a corto plazo (“que haga lo que quiera y termino esta situación”), sino a medio-largo plazo.

Si le decimos, por ejemplo, que ahora no corresponde ver la tele y aguantamos su pataleta de cinco minutos, mañana va a ser de dos y pasado no la va a tener. Si actuamos a corto plazo y cedemos, mañana la pataleta durará siete minutos y pasado diez…

C.F. ¿Cómo podrían los padres ganar en autoconfianza?
S. Álava: Es fundamental centrarse en lo que haces con tu hijo cuando estás con él, no en lo que te estás perdiendo. Si piensas en esto último te vas a sentir culpable y baja de ánimo.

Una vez que te has centrado en lo que sí puedes hacer con él, vamos a valorar ese tiempo, a pensar en qué lo estamos empleando.

Si sobrecargamos la tarde, dejamos de disfrutar. Es bueno que los niños hagan actividades extraescolares, pero no apuntarlos a todas. Se puede tener alguna tarde libre en la que estemos tranquilos en casa, merendando, haciendo deberes, jugando…

C.F. ¿Cuándo empezar a darles pequeñas responsabilidades?

S. Álava: Cuando son pequeños quieren hacer ellos las cosas y sentirse mayores. Si a un niño que ya anda le haces un paquetito con su pañal y le dices que lo lleve a tirarlo, él va feliz. Luego le aplaudes, le dices lo bien que lo ha hecho y se pone súper contento y se siente mayor.

Esa etapa es el momento óptimo para empezar a darles pequeñas tareas y responsabilidades, porque las quieren y las piden. El problema es cuando vamos con prisas y lo hacemos todo por él. El mensaje que recibe es “yo no puedo, yo no sé, yo soy menos” y su autoestima va cayendo.

Además, después se les pasa la fase de querer hacer cosas por ellos mismos y empieza la de “mejor házmelo tú”…

C.F. ¿Cómo fomentar que el niño tenga criterio propio?

S. Álava: Cuando nos diga que le pasa algo, primero nos ponemos a su altura, le miramos a los ojos y le escuchamos. Después preguntamos “¿y tú qué crees, cómo lo podemos arreglar?”.

Al principio le vamos a dar muchas pistas y le vamos a guiar para que él tenga esa sensación de “ay, si podía solucionarlo yo solo”. Yo no le resuelvo problemas, le enseño a resolverlos.

C.F. Si los niños vinieran con manual de instrucciones, ¿cuál sería para ti la primera?

S. Álava: Que todos los niños necesitan que los quieran. No hay nada peor para un niño que no tener a un adulto que le coja la mano, le dé un beso de buenas noches y le diga lo importante que es en su vida.”

Los temidos Kg. del embarazo.

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Ya os dejé caer en el post anterior, y además no es ningún secreto, que en el embarazo de Álvaro engordé algo así como “más de 20kg”. Dejémoslo en “más” ya que creo que todo lo que supere esa cifra resulta, a estas alturas, irrelevante. 😉

Con semejante peso, junto a la revolución hormonal, no había día que, llorando, le dijera a mi marido: “Me veo como una foca. Soy una mesa camilla”. Fue cuando él, que es un cielo, me apodó “sexy mum” para hacerme sentir algo mejor. Y, sin duda, lo logró. 😉

Lo bueno, quizá, en todo eso, era que al ser alta y de constitución delgada, se notaba que “algo” había engordado pero no como para haberlo hecho en “más de 20kg”. Además, al igual que en este embarazo, cuando me quedé embarazada de Álvaro pesaba 6kg menos de lo que debiera pesar para estar “bien”. Vamos, que estaba demasiado delgada. Por tanto, aun con mis “más de 20kg” ganados, no daba la sensación de estar tan gorda. Ello ayudó también a no caer en “depresión gorduna”. 😉

Aun con todo, engordé lo que no está escrito y más. Kg que perdí, en un 80%, en dos meses y el resto pasadas las Navidades de 2013.

Siendo consciente de ello, uno de mis más temores para un segundo embarazo, era ponerme como me puse con Álvaro. Así que puse remedio desde el principio. A diferencia del primer embarazo, evité acudir a VIPS (y evitar, así, sus deliciosísimas tortitas con nata) con la misma frecuencia. Siguen siendo mi perdición (esas tortitas) pero digamos que ahora, en vez de acudir TODAS las semanas (y más de una vez) las pruebo una o, como mucho, dos veces al mes. En eso me está ayudando mucho mi marido. Le dije que me prohibiera cualquier visita a VIPS y, aunque es evidente que no lo logra al 100%, gracias en parte a él, visitamos esa cadena de restaurantes con menos frecuencia. Y no creáis que es fácil. No. Tengo dos al lado del trabajo y uno cerca de mi casa. Quien haya probado las tortitas con nata y sirope de caramelo de VIPS, sabe de lo que hablo! 😉

En este embarazo, digamos que he estado, y estoy, algo más obsesionada con la ganancia, inevitable por otro lado, de peso. Sin privarme de mis “caprichos rutinarios” como lo son las hamburguesas de McDonald’s (ya van 6 años del “Burguer de los jueves” sin excepción) y alguna que otra pizza, de Lunes a Jueves procuro comer a base de verduritas y carne o pescado a la plancha así como cenar mis rutinarias ensaladitas. Ahora bien, llega el jueves por la noche y hasta el domingo me permito el lujo de “disfrutar” sin remordimientos de otro tipo de comida.

También procuro hacer ejercicios prenatales de lunes a jueves lo que me ayuda a estar más ligera.

Sin embargo, con respecto a las comidas, no hago las 5 reglamentarias. De hecho, hasta pasadas las Navidades, nunca desyunaba. El revuelto de estómago me lo impedía. Ahora ya, camino de los 7 meses, parece que han desaparecido esas náuseas y me levanto con apetito. Ya era hora. 😉

Mmm, ¿qué más hago? Ah! Si! Sigo un menú de lunes a jueves (y así evitar caer en ciertas tentaciones) y me he comprado un dosificador de spary para el aceite en las ensaladas. Así tomo menos cantidad.

El tamaño de la tripa, la cual hasta ahora no ha salido, también ha ayudado a verme “delgada” hasta la fecha. Ahora ya es inevitable por motivos obvios. 😉

Y supongo que algo también ha tenido que ver, el tener un hijo. Pues a diferencia del primer embarazo en el que hacía vida completamente sedentaria, digamos que ahora Álvaro me “obliga” a estar más activa.

En fin, esto es todo lo que hago para no acabar como con el primer embarazo. Y parece que se nota pues aun con el peso ganado, sigo pesando lo que por altura debiera pesar sin estar embarazada. Eso me anima. 😉 Aunque creo que estoy muy lejos de pertencer a ese grupo de embarazadas que apenas engoran un par de kilos…. Me encanta, y disfruto, con un buen plato de comida. 😉

Y vosotras, ¿qué hicisteis para no engordar tanto? ¿Alguna recomendación para estos últimos dos meses y medio que me quedan?

El test de O’Sullivan

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O lo que es lo mismo: la temida prueba de la glucosa…


Ya adelanto que no tengo buenas noticias. Y es que ayer, en la visita al ginecólogo correspondiente al sexto mes de embarazo, me daban los resultados del test de O’Sullivan que había realizado el pasado viernes.

¿Resultado? Glucosa en sangre venosa alta. ¿Consecuencias? Entro a formar parte del grupo de “mujeres en riesgo de tener diabetes gestacional”. 😦

¿Qué esperaba al hacerme la prueba tan sólo 2 días después de terminar las Navidades? Si me he pasado todos esas dos semanas, SIN TREGUA, zampando como si no hubiera mañana.

Lo bueno es que, según la báscula de la consulta, apenas he engordado. ¡Yupi!. En general, este embarazo está siendo, en cuanto a Kg ganados se refiere, mucho más light que el de Álvaro. Vamos, que esta peque nacerá y yo me habré quedado a años luz de coger los “más de 20kg” (ahí lo dejo) que gané en el embarazo de Álvaro. Eso sí, la tripa, como ya os conté, decidió salir de golpe. Empiezo a verme como una mesa camilla…. 😦

Qué contaros de la prueba de la glucosa que no sepáis, ¿verdad?. Vas en ayunas, te extraen sangre, te ofrecen un bote de 50 gramos de glucosa para tomar por vía oral, te hacen esperar una hora aproximadamente, te realizan un nuevo análisis y te mandan a casa.

A decir verdad, me la esperaba mucho peor. Lo cierto es que el ir en ayunas no me supuso ningún problema pues ya sabéis que en este embarazo me levanto y me acuesto revuelta así que el hecho de no desayunar no me resultó muy costoso.


Una vez ahí, me bebí el bote de jarabe de glucosa como si bebiera agua. Eso sí, a medida que iban pasando los minutos, empezaba a notar cómo la tripa se me revolvía. Ahora entiendo que te impidan moverte….. Mi idea inicial era ir con ordenador para trabajar un poco en la cafetería. Ilusa de mí. Debía permanecer sentada (y tranquila) en la sala de espera de Laboratorio ya que te puede dar un mareo.

Tras una larga espera, nos fuimos de ahí rumbo a desayunar. Necesitaba, con urgencia, desayunar algo SALADO. Demasiado azúcar en sangre. ;-). Aunque más que desayuno, por las horas que eran, fue más una pre-comida.


¿Qué he de hacer ahora? Pues realizarme la prueba larga que llamo yo o dicho en términos médicos, el test de Tolerancia a la Glucosa (TTOG) el cual es similar al Test de O´Sullivan solo que multiplicado por 4. :-(


Ya os contaré qué tal los resultados.

¿Qué tal vosotras? ¿Alguna tuvo que realizar el TTOG?

Navidades 2014-2015

Navidades 2014-2015

¡Feliz Año nuevo!  Ya estamos de vuelta. ¿Pereza o ilusión? Un poquito de ambas cosas, supongo. 😉

Este año, las vacaciones de Navidad han caído en fechas “casi” perfectas, ¿no os parece?. Recuerdo cómo el año pasado tuvimos que viajar el mismo día 25 de Diciembre de Bilbao  a Madrid porque el 26 tocada trabajar. Sin embargo, este año,  hemos podido disfrutar, con tranquilidad, de toda la familia: Navidad en Bilbao – Fin de año en Lleida y Reyes en Madrid.

¡Todo un año esperando estas fechas y se me han pasado volando!. ¡Qué pena más grande!. Aunque, como dice mi marido para animarme [suele entrarme bajón la tarde del 6 de enero] “tienen que terminarse para que vuelvan a empezar”. ¡Cuánta razón tiene!. Eso sí, de poco me servirá esta tarde cuando comencemos en casa con el proceso de desmantelamiento del entorno navideño (Árbol, Belén, etc.). A ello se suma el iniciar régimen a la de ya. Adiós Navidades. Hola Operación Bikini. Qué duro todo. 😦

Y es que no sé vosotros pero yo no me he cortado en absoluto. Mira que, aun estando embarazada, he intentado todos estos meses mantener la línea pero es que en Navidades…. en Navidades he pasado de básculas y he tirado la casa por la ventana. Vamos, que he comido lo que no está escrito.

El único punto positivo de todo esto, aparte de haber disfrutado a lo grande, ha sido que mi tripita por fin decidió salir al mundo. Estoy embarazada de casi 6 meses y no ha sido hasta ahora que mi tripa ha decidido revelar el embarazo. Hasta ahora, al sentarme, parecía que me había pasado comiendo chorizo. Así que, en parte, le doy la bienvenida. 😉

Las Navidades este año con Álvaro han sido muy especiales. Eso sí, al estar fuera de casa, ha estado más alborotado de lo normal pero ha disfrutado como el que más. He de decir que ha sido un bendito por las noches y es que acostándole sobre las 21:30h, el niño no amanecía hasta las 10:30 mínimo. Es más, el mismo día de Navidad tuve que entrar yo a las 12h a despertarle porque si fuera por él seguiría durmiendo. En eso no nos quejamos. Tanto mi marido como yo hemos podido descansar bien, bien.

¿Y el día de Reyes? Su entrada en el salón fue espectacular. Grabé un vídeo  y todo y cada vez que lo veo (no me canso) me parto de la risa. Evidentemente él no se esperaba nada pues todavía es muy pequeño así que entró en el salón directo al ventanal para dar los buenos días a los coches cuando a mitad de recorrido se paró en seco. Miró a la derecha. Miró a la izquierda. Su cara lo decía todo: estaba flipando. Eso sí, del pequeño “percance” con Peppa Api ni se acordaba. Le hizo cantidad de ilusión. 😉

En fin, han sido unas Navidades preciosas, mágicas y divertidísimas. No sé a vosotros pero a mí hoy me está costando cantidad la vuelta a la rutina. Y no soy la única. Álvaro esta mañana, acostumbrado a despertarse con mamá y papá en casa, ha estado súper sensible y más llorón que de costumbre. Le he tenido que dar yo de desayunar en brazos pues no quería saber nada de la chica ni de la trona. Y a mi esas cosas me cuestan mogollón…. Se me parte el alma al salir de casa….. :-(. Espero que, poco a poco, volvamos a la rutina.

En fin, que comenzamos 2015 con mucha esperanza e ilusión entre otras cosas porque en apenas 3 meses tendremos entre nosotros a una preciosa princesita.

¿Qué tal han ido vuestras Navidades?

Mucho ánimo con la vuelta y gracias por acompañarme un año más.