Primera “urgencia” del embarazo.



Ya adelanto que, gracias a Dios, todo está bien. Sin embargo, el pasado miércoles me llevé un buen susto. Susto que quedó en un “aviso”.

Y es que, estando de 33 semanas, empecé a notar contracciones fuertes y dolorosas. No eran las simples contracciones de Braxton Hicks con las cuales estoy, a estas alturas, muy familiarizada ya. No. Eran contracciones con mucho dolor. Contracciones como las que tuve al iniciarse el parto de Álvaro. 

Todo empezó a medio día como cinco minutos antes de salir del despacho rumbo a casa para ir a comer. Al principio noté un ligero dolor bajo al que no le di mayor importancia. Dolor que, lejos de cesar, me acompañó durante todo el “viaje” camino a casa (y yo al volante ;-)). A ese dolor se le empezaron a sumar unas contracciones seguidas y rítmicas.

No quise alarmarme así que pensé que quizá, parando un poco el ritmo, se me pasarían. Esa tarde decidí quedarme en casa y, efectivamente, las contracciones cesaron. No así el dolor que, aunque se redujo algo, seguía presente.

Pasé la tarde, como pude, jugando con mi hijo y descansando. 

Cuando llegó mi marido, y viendo que el dolor seguía, llamamos al ginecólogo de urgencia a ver qué nos recomendaba.

He de decir que aquí fue gracias a mi marido. Los que me conocen saben que odio los Hospitales, los médicos e ir a urgencias. Vamos, no es que odie, es que me dan pereza. Así que él, tras insistirme y no darme casi opción, cogió el teléfono y marcó el número del ginecólogo.

Nos atendió encantador y nos dijo que, si no tuviera más contracciones, hiciera reposo, tomara paracetamol para el dolor y acudiera a la mañana siguiente a monitores y hacerme una exploración para, entre otras cosas, ver cómo estaba el cuello uterino.

Y así lo hicimos. El paracetamol “mano de santo”. Dormí fenomenal y me levanté como si no hubiera pasado nada.

A las 10h estábamos mi marido y yo en la consulta. Vino una enfermera cariñosísima y me acompañó a la sala de monitores. Ahí estuve como 60 minutos. Menuda juerga llevaba Carlota a esas horas de la mañana. Se oían más sus patadones (no hay otro nombre para definirlas) que el latido de su corazón.  

Al finalizar monitores me pasaron directamente a la consulta con el ginecólogo.

Todo empezó con una ecografía abdominal. La niña estaba perfecta, la placenta en su sitio y el líquido amniótico correcto. Viene grandullona. 😉

Posteriormente pasó a medirme el cuello uterino y éste estaba “dentro de la normalidad” pero, y aquí viene lo único “malo”, en el límite-límite. De manera que como provocara alguna contracción, éste iniciaría su borrado antes de tiempo pudiendo significar un supuesto comienzo del parto.

¿Parto? Todavía no, por favor (pensé). Tengo muchas cosas que hacer en este último mes que me queda. Zanjar asuntos en el trabajo y ¡una súper mudanza! (Sí, sólo a mí se me ocurre planificar una mudanza a un mes de dar a luz).

Me recetó Utrogestan y aconsejó reposo relativo. No hacer esfuerzos, ni estresarme ni coger pesos. O sea sé, no coger más a Álvaro en brazos (entre otras cosas). A ver cómo se lo explico yo a mi niño…. 😦

Por lo demás yo me encuentro muy bien aunque no os niego que empiezo a estar agotada. Por las mañanas si no llega a ser por mi marido, necesitaría una grúa para levantarme de la cama. Y de camino al trabajo, entre el solecito, la música y el carril recto de la M30, poco más y pongo el piloto automático para echar una cabezadita. 😉

En fin, gracias a Dios, todo quedó en un “susto”. A Carlota la esperamos para después de Semana Santa. Esperemos que aguante en su hábitat calentita hasta entonces. 😉

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17 pensamientos en “Primera “urgencia” del embarazo.

  1. Pues a descansar se ha dicho que donde mejor está Carlota es en tu barriga… y bueno, el reposo relativo no se lleva tan mal. Yo lo tuve que llevar desde la semana 22 de embarazo y a mi hijo (por aquel entonces tenía casi 2 años) le expliqué que su hermanita tenía que estar más tiempo dentro de la barriguita y que si le cogía en brazos ella quería salir también a que la cogiera y eso no era bueno, que si quería abracitos de mamá mejor tumbados en la cama o en el sofá y.. bueno, salvo unas cuantas rabietas al principio luego lo llevó de perlas… un besazo guapísima

  2. Me alegro que quedase en un susto.Donde mejor está ahora es en tu barriga.Sí que tienes que estar muy cansada,porque teniendo otro niño hay que estar al pie del cañón.Disfruta del embarazo todoblo que puedas,es muy bonito llegar hasta el final.

    • Es que en mi caso con Álvaro empecé a dilatar en la semana 37 por lo que esta puede que sea del estilo así que para evitar ponerme de parto “sola”, lo programara para la 38 supongo.

  3. AY, menudo susto, que la peque aguante un poco más, que ese lugar es magnífico para ella aún. Y tú, haz caso al médico, no hagas barbaridades!!

  4. uuuuui nena que te queda nada!!!!
    Menudo sustillo, pero que bien saber que esta bien la princess!! Que ganas no?
    Y lo de la mudanza, que valiente eres!!! Yo que me planteaba quedarme otra vez pero al ver la llegada de la mudanza me he decidido a esperar!!! TE admiro!
    Muchos besos y animo que ya queda nada para verle la carita! 🙂

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