¡La mejor abuela del mundo!

 

Ya estamos de vuelta. O eso espero. No creo que siga escribiendo con la misma periodicidad con la que lo hacía hasta ahora (no, por lo menos, durante algunas semanas) pero las tomas eternas (se agradecen consejos para sobrellevarlas mejor), la somnolencia del recién nacido, el súper hermano emocionado – y con “mamitis” – y mis inevitables puntos de la episiotomía (que ya parece van desapareciendo) me impiden dedicarle más tiempo a este blog. Eso, y que el tiempo libre que me dejan entre toma y toma lo destinamos a dar paseos los 4 por el nuevo barrio o a hacer recados para los eventos varios de estos días. Aun con todo, he de decir que Carlota es muy buena. Come como una lima – igual que su hermano – y duerme fenomenal. No nos podemos quejar pues parece ser que nuestros hijos – hasta que echan a correr – son unos santos. 😉
Lo de “echar a correr” lo dejo para otro post pues – por lo menos Álvaro – desde que empezó a andar pasó de ser un santo varón a ser un terremoto. 😉
Además de todo, este mes se nos han juntado muchos planes. Entre ellos el segundo cumpleaños del súper hermano mayor y la Comunión del primo Pablo en Barcelona. Así que si Dios quiere, el próximo finde, la familia al completo viajará a la Ciudad Condal. Álvaro hizo su primer viaje con mes y medio pero Carlota le supera pues tendrá tan sólo 25 días. 😉
Aun así tengo muchísimas cosas que contar. Cosas que iré escribiendo poco a poco. Como el distrés pulmonar con el que nació nuestra Carlotilla o la ictericia que la mantuvo alejada de nosotros más tiempo del deseado. Pero gracias a Dios, todo eso pasó y nuestra pequeña está sanota sanota. Otro tema del que ya hablaré es el de la lactancia materna. De momento vamos muy bien. Y eso que, como dijo la pediatra, no lo tuvimos fácil pues los 3 primeros días estuvo – casi en todo momento – alejada de mi. Sin embargo, es tan glotona, que ya engordó más de 200gr la primera semana. 
Por mi parte, estoy fenomenal. Nada que ver la recuperación de un parto con otra. Apenas he tenido molestias y, casi desde el primer día, me siento tan activa como normalmente. Firmaría por tener otro parto y posparto igual. 
Pero al margen de buscar (y lo encontraré más pronto que tarde) el tiempo suficiente para retomar este blog, lo cierto es que hay una persona que merece un post especial. Un post que no podía dejar esperar. Esa persona es la abuela materna de Álvaro. O sea sé: mi madre. ¡Qué energía! ¡Qué persona! ¡Qué mujer!. Ojalá me parezca a ella cuando me toque a mí cuidar de mis nietos. 
Ya sabéis que, al igual que hicimos con Álvaro, los momentos previos al parto son para disfrutarlos con tu marido. Sin madres ni suegras en la habitación. Así que le dije a mi madre que se cogiera el Ave de las 15h para llegar a Madrid a las 17h pues calculaba que para esas horas Carlota ya habría nacido. Muy mal encaminada no iba pues a las 13:20h ya estaba en este mundo. 
De los 3 días que estuvimos en el Hospital, Carlota estuvo en incubadora casi toda la estancia. Las primeras 24h por distrés pulmonar del que ya os hablaré en otro post, y las últimas 36h por ictericia. Vamos, que apenas pudimos disfrutar de ella en la habitación. Únicamente lo hicimos desde las 18h del miércoles 8 hasta las 11h del jueves 9. ¿El resto del tiempo? En la uvi de neonatos.
Así que podéis haceros una idea del panorama. Álvaro en casa y Carlota en la incubadora. He de decir que me lo tomé mucho mejor de lo que me esperaba pues sabía que los dos estaban en muy buenas manos.
Álvaro vino a verme al hospital – con su abuela – la mañana del 8. Y digo que “vino a verme” pues el momento de conocer a su hermana tendría que esperar. Pero yo me moría de ganas de verle. No sabéis lo que llegué a echarle de menos esos 3 días. Mucho es poco. De hecho, y supongo que será normal, le echaba mucho más de menos a él que a Carlota a quien podía ir a ver a Neonatos siempre que quisiera. Esa mañana, le noté más mimoso de lo normal, entre otras cosas porque estaba enfermito. Así que entre eso y que Carlota no estaba, decidimos que ya no viniera más hasta llegar nosotros a casa.
Pero, como he dicho, él estaba fenomenal. Y es que abuela ¡mola cantidad!. Con mi madre en casa ha estado más feliz que nunca. El vacío de una casa sin padres lo llenaba fácilmente su abuela. No daba tiempo a aburrirse. Han cantado todas las canciones infantiles habidas y por haber. Han paseado por todas las calles del barrio al son del “ia ia o”. En casa, jugar al “Ay! que te cojo” era todo un clásico. Por no olvidar las estancias en la terraza jugando al futbol o a las construcciones. Aunque en estas últimas más bien ella las montaba y él las tiraba al suelo. 😉
Estando en el Hospital agradecí muchísimo los vídeos y fotos que me mandaba en los que, lejos de ver a mi hijo tristón, y aun con unas décimas de fiebre, se reía a carcajada suelta. Vamos, que estaba feliz, feliz. Hasta hubo un día en que hicimos un Facetime. 
Aun con todo, mi madre es una mujer que no para quieta.  Ha tenido tiempo de enseñarle a la chica cómo hacer una deliciosa fideuá. También nos hizo varios bizcochos, tiramisú, pan con la Thermomix y hasta una rica salsa de Pedro Ximenez que degustamos el fin de semana con una rica carne.
En fin, ha sido – y es – toda una súper abuela. Y no soy la única que lo piensa. Hasta mi abuela paterna, abuela Nieves, me dijo “a tu madre estas cosas siempre se le han dado bien”. ¿Cómo si no iba a tener 6 hijas? 😉
Y lo mejor de todo son los amores que se tienen abuela-nieto. No hay día en que Álvaro no la llame – abuela, abuela- asomándose a la escalera o mientras está sentado en su trona mientras come. Pero esa tristeza de no encontrar a su abuela desaparece cuando suena el Facetime. Con solo el sonido de la llamada se le iluminan los ojos y empieza a pegar gritos de emoción mientras repite – sin cesar – “abuela, abuela, abuela”.
En fin, ¡qué suerte hemos tenido – y tenemos- de tener a esta súper abuela!

Desde aquí, muchas gracias mamá. ¡Sin duda eres la mejor madre y abuela del mundo! De ahí que la madrina de Carlota seas tú. 😉

   

¡Ya somos 4! Carlota is here.

  

Desde ayer, a las 13:20h, hemos pasado de ser una familia de 3 a ser una de 4. 

El parto salió fenomenal. Todo fue muy rápido, indoloro (como el de Álvaro) y estupendamente. 

Carlota es una preciosidad. Que va a decir su madre, ¿verdad? 😉

Lo único “malo”, sin perjuicio de ampliaros -cuando pueda- este pequeño episodio, ha sido que la pobrecita se quedó algo fría al nacer y se fatigaba mucho al respirar por lo que se la tuvieron que llevar a la incubadora donde está pasando sus primeras horas de vida. Está siendo duro, muy duro. El haber dado a luz y volver a la habitación sin esa preciosidad, cuesta. Pero está evolucionando muy bien. A las 3 a.m ya le quitaron la CEPAP y, según la pediatra, si sigue evolucionando favorablemente – pueden ser 6h,12h o 24h- nos la traerán a la habitación.

Hasta entonces, tenemos que conformarnos con ir a verla a la UVI de neonatos (a 10metros de mi habitación). He de decir que tenemos “enchufe” y la están tratando como a una reina. 😉

Por lo demás, estamos híper felices. No se nos puede caer más la baba. Nuestra muñequita ya está con nosotros. Es igual que su hermano pero en niña. 😉

¡Más enamorados no nos puedes tener, mi vida!

En un rato vendrá el súper hermanito mayor aunque más que a conocerla, que no podrá, viene a ver a su mami. Ayer no le vi y no sabéis lo mucho que le echo de menos. Aunque me consta que se lo está pasando pipa en casa con su abuela. 

El momento en que se conozcan los hermanos, otro momento único, será híper emocionante. Lo sé. Espero que pueda contarlo más pronto que tarde. 

En fin, no se puede ser más feliz. Damos gracias a Dios por estos dos regalazos!

Prometo seguir contando batallas en cuanto mis tesoros me dejen un ratín. Hasta entonces, muchas gracias por estar ahí. 😉

(Modificación post: miércoles, a las 18h, nos dejan llevarnos a Carlota a la habitación con nosotros. Parece que todo empieza a ir bien.)

¿Miedo al posparto?

  

Hace 4 días que puedo decir – oficialmente – “estamos esperando a que Carlota haga acto de presencia”. 

El pasado viernes 27 fue mi último día de trabajo y, desde entonces, estoy de dulce y tranquila espera. Sin embargo, la espera va a ser más que corta pues, si no es antes, el 7 de Abril ingresamos. ¡No queda nada!

Abril es un mes que me encanta. Es el mes en el que la primavera empieza a ser más notable. El mes en el que mis padres iniciaban el maravilloso camino del matrimonio. El mes en el que nació mi hijo primogénito Álvaro y ahora, si Dios quiere, también será  el mes en el que lo haga su hermanita Carlota. 

Por otro lado – y concretamente – el 7 de Abril era la fecha de cumpleaños de la abuela materna de mi marido. Yo no la conocí pero – por lo visto – era la bondad personificada. Seguro que algo bueno tendrá el nacer ese mismo día. Eso sí, mantenemos el llamarla Carlota pues ponerle a una niña el nombre de Inocencia en pleno siglo XXI creo que sería un pelín cruel por nuestra parte. 😉

¿Cómo está siendo la espera? Pues reconozco que con algo (mucho) de nerviosismo. ¡Pero si ya has pasado por esto! – pensaréis -. Precisamente por eso…

Siempre he dicho, y reconocido, que al parto de Álvaro fui muy tranquila, feliz, con infinitas ganas y “a por todas”. Y eso que era el primero. ¿Qué me está pasando ahora con Carlota? ¡Estoy asustadísima!

Cuando el ginecólogo nos dijo que aquél 29 de Abril de 2013 iba a ingresar para dar a luz a Álvaro, estaba tan emocionada que por mí, daba a luz en ese mismo instante. Sin embargo, cuando el pasado viernes el doctor nos dijo que, si no era antes, el 7 de Abril ingresaba para dar a luz a Carlota, pensé: ¿Ya? ¿Tan pronto? ¡Pero si ni me he  enterado del embarazo!

Y es que, reconozco, esto de ser madre por segunda vez me está empezando a dar algo de respeto. 😉

Ya os he contado en alguna que otra ocasión que, cuando di a luz a Álvaro, me pasé toda esa mañana dilatando súper tranquila e, incluso, bromeando con mi marido y la matrona. Al entrar en el paritorio – nunca me olvidaré – mi marido, el hombre más tranquilo del planeta, estaba nerviosísimo. No paraba de acariciarme sin soltar una palabra. ¿Y yo? Seguía tan tranquila. 

No hice mal pues el parto, para mí, fue como ir de paseo. Indoloro, cómodo y precioso. Nunca lo olvidaré. El equipo de profesionales que nos atendió, un equipo de primera.

Pero es que no es el parto lo que me preocupa ahora. En ese aspecto, sigo tranquila. Estoy segura que será tan maravilloso como lo fue el de Álvaro. Es en el posparto (físico y psíquico) donde tengo más miedo.

¿Seré capaz de soportar – nuevamente – los dolores de los puntos? Si con Álvaro me pusieron tan sólo 4 y lloré a rabiar hasta los 15 días, a la que ahora me pongan 1, ¿dolerá igual? Para que os hagáis una idea del pánico que le tengo a los puntos, llevo desde enero haciendo masajes perineales – CADA DÍA – con Rosa mosqueta. Y he hablado, en más de una ocasión, con mi ginecólogo sobre el tema. Está advertido que si se puede evitar, no hará corte. Por favor Carlotita, apiádate de mami, no salgas muy cabezona! 😉

Otra cosa que temo son las noches. Sí señores. Va a hacer 2 años que soy madre y todavía no me acostumbro a esto de “dormir menos”. Pongo “dormir menos” por aquello de que en vez de amanecer a las 12h un sábado, lo hacemos entre 9-10. No me quejo de Álvaro. Siempre ha sido un santo y duerme sus 13h diarias.  Qué le vamos a hacer. Salió marmotilla como su madre. ;-). Pero no es a esto a lo que me refiero. El temor viene por las noches de los primeros meses. Creedme que eso de levantarme cada 3h -por poner algo- todas las noches, me desespera. Llamadme “mala madre” pero es algo que me supera. ¿Sabré llevarlo bien?. ¿La falta de sueño me hará estar de mal humor?. 

Y ya, por último, uno de los temores que tengo y, quizá, el más importante es si sabré atender a los dos como se merecen. Supongo que sí. Que todo el mundo lo hace. Que cuando parecía que no podías querer más aparece un segundo -o un tercero, etc- y vuelves a querer infinito. Pero, ¿sabré gestionar bien mi tiempo para que ninguno de los dos se sienta desatendido-desplazado? No hablo de situaciones inevitables. En fin, si mis padres han sido capaces de hacerlo bien con 6, espero que algo se me haya “pegado”.

¿Soy o no soy peor que una madre primeriza? ;-). Casi, casi, a las puertas del paritorio…. ¡Se agradecen consejos y ánimos!

Si Dios quiere, en el siguiente post seré ya madre por segunda vez. Me encantaría seguir publicando con la misma periodicidad con la que lo he hecho hasta ahora pero desconozco el desgaste que tendré atendiendo a mis dos churumbeles.

Aun así, prometo presentaros a Carlota en cuanto pueda y retomar, lo más pronto posible, este blog. Intentaré, más pronto que tarde, manteneros al día de las historias de esta madre cada vez un poquito menos novata. 😉

Que disfrutéis de esta Semana Santa. Nosotros, evidentemente, nos quedamos “en tierra”. 😉