¡El GRAN paso de la cuna a la cama! 

  

Hoy toca hablar de Álvaro. Que con tantos posts de Carlota – que ya va mejorando y mucho. Además de regalarme cada día muchas sonrisas – parece que ha pasado a un segundo plano. Pero nada más lejos. Es un niño tan risueño que no hay día en que pase la mañana o la tarde a solas con él. Tengo risa – y buenos momentos – asegurados. Qué puedo decir, es mi quitapenas. 😉
Me río hasta cuando no toca. Y me refiero a aquellos momentos en los que lo que toca es educar pero, por su reacción, tengo que morderme los carrillos para que vea que voy en serio y evitar soltar una carcajada que, por otro lado, es lo que me sale en ese momento. Son muchas las veces que tengo que salir de la habitación a reirme un rato… 😉
Hoy os voy a hablar de su paso de la cuna a la cama. Y recalco lo de “su paso” pues cada niño es diferente. Para algunos es un verdadero trauma. Para otros, como a mi hijo, es un emocionante paso de niño pequeño a niño mayor. Ya os adelanto que la primera noche, como no podía ser de otra forma, lloré de la risa.
Cuando nos mudamos de casa, le compramos una súper cama, de esas de Ikea y que medio planeta tiene, para cuando llegara el momento. Lo que no imaginamos es que iba a llegar tan pronto. Nuestra idea era esperar a Agosto, aprox., cuando Carlota – con 4 meses – pasaría de dormir con nosotros en el moisés a su habitación en una señora cuna. Pero, como os he dicho, el paso de la cuna a la cama de Álvaro ha tenido que ser antes.
Recordaréis – y si no ya me encargo yo de hacerlo – el tortazo que se pegó desde la cuna al suelo hace unos 6 meses. Mi marido y yo estábamos listos para salir al cine cuando oímos un golpetazo seguido de un fuerte lloro. Fuimos corriendo a su habitación y nos lo encontramos tirado en el suelo. 
Cuando pregunto por ahí cómo saber si tu hijo está preparado para pasar de cuna a cama, la mayoría de gente me contesta con un: “cuando le veas que es capaz de salirse solo – y reiteradamente – de la cuna”. No sé cómo serán sus hijos. Al mío, desde luego, no le dejo que lo intente pues temo que – lejos de hacerlo con soltura – se repita el golpetazo de diciembre.  
Así que estos últimos días, viendo cómo eran cada vez más las noches que – con mirada de pillo – hacía amago de saltar (o más bien repetir lo de tirarse al vacío), decidimos cambiarle a la cama.
Un sábado cualquiera, mi marido y yo, fuimos a comprarle una barra protectora y preparamos, junto con él, su camita con sábanas de Mickey. Él poco colaboró pues estaba tan emocionado que sólo quería subirse a la cama sin esperar a tener las sábanas correctamente colocadas. Una vez terminamos le expliqué que la siesta la iba a hacer ahí, como los niños mayores. Le encantó la idea.
¿Cómo fue la siesta? Para nuestra sorpresa, fenomenal. Durmió sus 3 horas reglamentarias sin problemas y se despertó como cualquier día normal. Hablando y cantando esperando a que apareciéramos por la puerta.
La prueba de fuego vino por la noche. Estaba tan emocionado que cenó en cinco minutos bajo el son de: “a la cama de Mickey”. 
Así que tras lavarse los dientes fue directo a la cama. Como es alta, necesita ayuda para subir (aunque para bajar se las ingenia mejor que bien). 😉
Hicimos todo el ritual diario. Primero rezamos el “Jesusito de mi vida” y el “Ángel de la guarda” (que ya se lo sabe de memoria) y después pasamos a leer un cuento, dos cuentos, tres cuentos y ¡cuatro cuentos!. Sí señores. En cuanto ve que estoy terminando uno ya empieza a citar el próximo. Como me torea…. 😉
Le puse su musiquita para dormirse y el di un beso de buenas noches.
Todo en orden – o eso parecía -. 😉 
A los 15 minutos, mi marido y yo estábamos preparando la cena en la cocina cuando oigo una voz bajita. Me asomé al recibidor y ¡ahí estaba él! 
Al verme se fue pitando a la habitación a esconderse detrás de la cuna con una risa traviesa.
Y es que ¡tenía autonomía! ¿Qué niño de 2 años no le saca partido a eso? El mío, desde luego, siempre que puede. 😉
Yo me metí en la cocina a troncharme. Se me caía la baba al verle así pero, claro, no podía verme reir. ¡Perdería toda autoridad!. Así que volví a su habitación – el seguía escondido – y le “amenacé” con meterle en la cuna. Le expliqué que si se volvía a bajar de la cama dormiría esa noche en la cuna. 
Que poco serio le debió sonar. Claro, yo seguía mordiéndome los carrillos así que muy seria no pude ponerme. 
Le entorné la puerta y me fui. 
Al rato oigo ruidos en su habitación. El pobre no se debió atrever a salir para que yo no me enterara y se puso a jugar por toda la habitación. Que si a quitar el intercomunicador del enchufe, que si a meter peluches en la cuna, etc.
Así que volví. Esta vez más seria. Prometo que tuve que contenerme, de nuevo, la risa pues al entrar fue corriendo a esconderse, otra vez, detrás de la cuna con su risa gamberra. Yo me moría de ganas de soltar una carcajada pero me contuve.
Le cogí en brazos y le metí en la cuna. Él empezó a medio protestar de pena mientras yo le explicaba que la cama era para dormir y que no se podía bajar. Si no, volvería a dormir en la cuna como los niños pequeños. Así que él, puso sus manitas en mi cara y me dijo, con voz bajita, ” a dormir a la cama”. Se me caía la baba. Sonó como una promesa. Y esta vez fue en serio. 
Le metí de nuevo en su cama. Le dejé todos sus peluches favoritos (a saber: Pocoyó, Mickey, “bebe” que le llama él al muñeco de BabyYo y “conejito”, el peluche que le regaló mi amiga Belén), y ahí se quedó.
Reconozco que no las tenía todas conmigo pero así llevamos unos días en que ya no se baja de la cama. Eso sí, ponerse de pie, ir de un lado para otro (algún día tendremos un disgusto) y toquetear todos los cuentos que están sobre la cómoda hasta caer rendido….es ya todo un clásico.
Por las mañanas – y en las siestas – sigue despertándose con sus cánticos y hablando pero no se baja de la cama hasta que no vamos a por él.
Había una cosa que me daba miedo de este gran paso a “niño mayor”. Y es que, al tener autonomía y nosotros dormir en el piso de arriba, ¿cómo hacer para evitar “daños” si le daba por salir de la habitación de noche? Así que mi hermana Victoria nos recomendó ponerle una puerta de seguridad en la entrada de su habitación. Así lo hemos hecho. Ahora yo duermo más tranquila. ¡Y el ya es todo un niño mayor!
Lejos de ser un momento traumático, fue tronchante. A ver cómo nos va con el siguiente paso, a saber, “adiós pañal”. Intentaré hacerlo en Agosto. Ya os contaré qué tal. De momento ya avisa – no siempre – cuando tiene pipí u otra cosa. 😉
¿Qué tal vuestras experiencias en el cambio de la cuna a la cama? 

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14 pensamientos en “¡El GRAN paso de la cuna a la cama! 

  1. Mira yo en eso tuve mucha suerte con las dos.A la mayor le tocó enseguida cambiar de cuna a cama, porque la cuna la necesitaba para la peque ,ya que sólo se llevan 15 meses,y la verdad es que genial desde el primer día.A la peque tardé más en pasarla porque no había prisa,y muy bien también.De hecho el día que quité la cuna definitivamente, me puse nostálgica,se van cerrando etapas.

    • Ya…. Eso es cierto. Hoy Álvaro ha empezado el “cole de verano” y quieras o no es un paso más. La casa está súper silenciosa. Hasta la chica le echa de menos…. Pero ahora vienen más etapas emocionantes! Me alegro que en vuestro caso fuera bien! Muchos besos a todas!!

  2. El papá de mi bichilla anda a vueltas con este tema y tramando experimentos que aún no se ha atrevido a poner en práctica, porque cuando llega la noche sólo quiere dormir y ya se olvida de que quiere finalizar con el colecho.

  3. Leo jamás se salió de la cuna ni nada de eso, le cambiamos sin más antes de cumplir los dos años y fue muy fácil. Alguna vez se baja el solo, con todo el cuidado del mundo eso si, pero muy bien.

    La verdad es que hay veces que te tienes que contener la risa pero es que son tan graciosos…

  4. Yo tengo este post pendiente desde ¡octubre! En fin… Qué bueno que lo haya llevado tan bien… L la primera noche protestó un poco, pero luego como una seda. Les gusta hacerse mayores 🙂

    • Sí, les encanta!!! Pero me da a mi que ya lo usan para todo. Ahora el tío quiere subir solo al coche, a su mamotrenco de silla. Necesita ayuda claro pero siempre dice: solo, solo. En fin… Me alegro que lo llevara bien L también! Muchos besos!

  5. HolaMer! Desde luego que niño tan ideal tienes! He leído todo el post con una súper sonrisa! Me recuerda mucho a Gonzalo cuando le pasamos a la cama de mayores hace un años mas o menos, estaba encantado, y te adelanto que seguirá revolviendo todo lo que pueda hasta caer rendido! Yo también le he puesto una puerta de esas de seguridad infantil, porque nosotros dormimos al revés que vosotros, el arriba y nosotros abajo. Feliz verano familia! Un besito.

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