Cómo afecta a los padres el tener un hijo con reflujo.

En mi caso, entre otras cosas, recuperación del peso ganado en el embarazo en tiempo récord. ¡Qué poco mérito tengo!.
Bien es cierto que durante el embarazo de Carlota no cogí, ni de lejos, los kilazos que se apoderaron de mí en el de Álvaro. Pero engordé. ¡Claro que engordé!.
Con Álvaro no tardé mucho tiempo en recuperar mi peso aunque sí me pasé el verano viéndome “gorda”. Con deciros que no bajé a la piscina comunitaria en todo el verano de lo flácida y celulítica que me veía…. Es que más de 20 kg se notan. 😉
Pero ¿con Carlota?. Con ella ni me he enterado. ¡Cero esfuerzo, oigan!
Y es que, amigos, el reflujo que sufre Carlota lo he sufrido a mi manera. Cuando empezamos con las incógnitas – que si intolerancias, que si reflujo, que si gases, etc. – mi estómago se cerró por completo. No tenía apetito en, absolutamente, ninguna hora del día. ¡Hasta llegué a suprimir mi Burguer de los jueves! ¡Sí, Señores! Ese Burguer que, desde mucho antes de casarme, ¡ha sido sagrado!. 
Mi marido, preocupado ya por la situación, no paraba de decirme: “Mer, tienes que comer algo”. ¡Claro que comía! Pero los nervios me llenaban enseguida el estómago y si normalmente como 1+ 2 + 3 (aunque esté delgada soy de buen comer), pasé a comer sólo 1 y ese 1 lo hacía medio forzada. 
Al pasar así dos semanas, mi hermana Victoria – la Doctora – me mandó unas vitaminas y un complemento alimenticio. Desde entonces, poco a poco, unido a las lentas pero, al fin y al cabo, mejorías de Carlota, he ido recuperando apetito. Bien es cierto que con este calor apetecen más líquidos que sólidos pero ahora vuelvo a comer con gusto.
Habrán sido tan sólo 2 semanas con el estómago cerrado. 3 a lo sumo. Pero mi cuerpo está, en Kg, como el verano pasado desde hace ya semanas. Solo me falta tonificar un poco la tripilla pero nada que unos buenos ejercicios hipopresivos no consigan. La flacidez de los muslos ya la doy por perdida…. 😉
En el bautizo de Carlota mi cuñada Blanca me preguntó: “¿Cuál es tu secreto para estar así de estupenda a dos meses de haber dado a luz?”. Mi respuesta – medio bromeando – fue: “Tener un hijo con reflujo”. 
Ahora en serio. ¡No compensa! Se pasa fatal en todos los aspectos y quizá lo único “bueno” es que, sin esfuerzo, he recuperado mi figura en tiempo récord. Pero nunca olvidaré lo mal que lo hemos pasado – y seguimos de lucha -. 
Y digo que “seguimos de lucha” pues cada X tiempo la situación empeora y Carlota vuelve a las andadas. Ahora, por ejemplo, le hemos cambiado de medicación. La ranitidina empezó a dejar de hacer efecto y pasamos a omeprazol. Entre que ha empeorado y el calorazo insoportable que estamos sufriendo en toda la Península, hace que hayamos dado un paso hacia atrás.
El reflujo en bebés es una enfermedad de la que nadie habla cuando debería ser más tratada. Es una enfermedad que nadie entenderá hasta que no la viva en sus propias carnes – o, mejor dicho, en sus propios bebés -. La gente no sabe qué es el reflujo o, más bien, no sabe cómo es el comportamiento de un bebé con reflujo ni sabe la paciencia que tenemos que tener los padres para no perder la cabeza. Mucha gente, con buena fe, me pregunta cómo sigue Carlota y por mucho que les cuente no llegrán a ponerse en situación. Me animan mucho, eso sí. Pero a veces lo comparan con tener un bebé con cólicos o con otra cosa distinta. ¡Me río yo de los cólicos! Tenemos que dar gracias a Dios de que a Carlota no le está dando muy fuerte y engordando sigue muy bien. De hecho el otro día en la revisión del pediatra nos dijo que ya se salía de toda gráfica por larga y por gorda. Vamos, ¡que tiene el tamaño de un bebé de 5 meses!.
Pero un bebé con reflujo, es un bebé enfermo. Un bebé que necesita más cuidados y atención de lo normal. Un bebé cuyos padres, en muchas ocasiones – aunque, gracias a Dios, no es nuestro caso – están bajo tratamiento por depresión y ansiedad.
Aun con todo, nosotros tenemos que dar gracias de que, aun llorando en algunos biberones, es una niña que duerme toda la noche desde los 2,5 meses, que come – luchando – sus biberones, apenas vomita y el resto del tiempo está constantemente regalándote sonrisas y carcajadas que enamoran todavía más. Es una niña súper despierta y cotilla (mujer tenía que ser). En pocas palabras, es un amor. 😉
Ahora bien, hay otros padres que lo pasan peor. Estoy metida en grupos de refuerzo de padres con bebés con reflujo y no sabéis lo que llego a leer: Padres que están bajo tratamiento por la angustia que provoca ver que tu hijo llora constantemente en las comidas – nosotros lo hemos vivido -, bebés que se ahogan por las noches, otros tienen que ser ingresados por desnutrición o asfixia, etc. En definitiva, en función del grado de reflujo que tenga tu hijo, la situación puede ser dura y desesperante a más no poder.
Mi caso está muy lejos de todo esto pero también lo estamos pasando mal. Ya van 3 meses así. Cierto es que ha mejorado, y mucho, pero no ayuda nada el tener como ejemplo a un hijo, Álvaro, que desde que nació comía – más bien, zampaba – como una lima sin más complicación. ¡Qué bien acostumbrada me tenía! Álvaro claramente fue un niño trampa. 😉
Y es que, ante todo, el tener un bebé con reflujo requiere de mucha paciencia y tranquilidad. 
En fin, pediría más apoyo para los padres que, como nosotros, tenemos que lidiar con el puñetero reflujo día sí, día también.
Su seguimiento se lo está realizando la misma pediatra de Álvaro. Una pediatra, también madre, que al pasar por lo mismo con su hijo menor nos ayuda en todo momento. Me he convertido en una adicta con los emails explicándole la evolución, o retroceso, de Carlota. 😉 Y la verdad es que, al margen de su buena profesionalidad, nos está animando cantidad. Algo que dejan mucho que desear las dos pediatras a las que acudí de la Seguridad Social. Nada me dijeron. Nada me dieron. Nada me ayudaron. Sólo se centraron en el buen peso de Carlota sin reparar en que, aun siendo buena comilona, el reflujo le estaba provocando tal dolor que sólo con medicación podía calmarla un poco. Medicación que evidentemente me recetó la pediatra por privado.
En fin, padres con bebés con reflujo, mucho ánimo, mucha paciencia y, sobretodo, espero que déis con un buen pediatra porque la situación cambia mucho. Y aquí me tenéis para lo que queráis que de reflujo se un rato. 😉
Por nuestra parte, espero que vaya mejorando pues, como dije en otro post, esta “baja por maternidad” está resultando muy distinta a la de Álvaro. Digamos que está siendo algo más “estresante” y, aun durmiendo toda la noche súper bien y echando siestas, noto que estoy cansada “psicológicamente”.
Necesito un fin de semana de relax total con mi marido. A ver si antes de volver al trabajo buscamos un hueco y nos vamos los dos solos. Sin niños de por medio. ¡No sabéis lo que me apetece!
Aun con todo, tenemos momentos muy buenos con Carlota. Es súper risueña y me encanta verla sonreir. A veces, incluso, cuando rechaza el bibe, ya no lo hace llorando sino que aparta su boquita y me lanza una sonrisa coqueta. Me la como. 😉

  

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16 pensamientos en “Cómo afecta a los padres el tener un hijo con reflujo.

  1. Mucho ánimo, Mercedes!!! No sé lo qué es xq no lo he vivido y si no lo vives, no puedes hacerte una idea real.. pero como me conozco y sé q tamb estoy muy bien acostumbrada, yo lo pasaria fatal. Y el llanto de un bebé o niño agota psicológicamente.

  2. Lo primero decirte que Carlota es una preciosidad, achuchable y comestible.Me alegro de que esteis saliendo de la pesadilla,y tienes toda la razón:cuando pasas por una situación de estrés,los kilos se van sin darte cuenta.Yo también soy delgada,pero no soy alta como tú (ójala),y en el primer embarazo me hacía hasta gracia engordar, me puse como una vaquita.Luego los perdí más o menos rápido,pero llegué a engordar 23 kilos ,y eso que Marina nació con siete meses y medio.
    En el segundo embarazo no engordé nada,y salí del hospital igual que antes de estar embarazada,pero claro la peque nació de 29 semanas y muy pequeña, tenía también otro bebé y no paraba.Pues eso,que una situación complicada como la que has vivido tú con Carlota, y como la que viví yo con mis hijas,te hace adelgazar,la comida no se asienta en estómago y la baja maternal se pasa rapidísimo.Así que ahora que Carlota va mejor,disfruta todo lo que puedas de ella,y también saca momentos para tí que lo necesitas.Besos

    • Miremos el lado positivo. Ante situaciones así por lo menos no nos da por comer ;-). En tu caso claramente fue más admirable! Muchas gracias, la verdad es que me la como todos los días ;-). Muchos besos!

  3. Que niña tan preciosa tienes!! Viéndole la carita cualquiera diría que le pasa algo 🙂
    Solo puedo desearte mucho animo y que poco a poco vais a encontrar el camino con el que Carlota se recupere.

    Un abrazoo

  4. Mucho ánimo guapa! Seguro que a partir de ahora solo habrá evolución, el tiempo tan caluroso no ayuda nada, pero ya verás que va a ir todo bien.
    Entiendo que estes saturada, ¿cómo
    no vas a estarlo?
    Hasta esa escapada que os podáis dar disfruta de la piscina comunitaria luciendo tipín, de las risas de Álvaro y de esa carita de Carlota que esta hecha una muñequita

  5. Hola! He caído en tu blog por casualidad, posteado en el Facebook de una amiga… Al ver la palabra reflujo no he podido evitar abrirlo.

    Mi hija, ya de 2 años, tuvo reflujo y han sido, sin duda, los meses mas duros de mi vida. Ahora miro hacia atrás y no se de donde sacamos mi marido y yo la paciencia y templanza para llevarlo con tan buen humor. Es muy duro ver a tu hijo sufrir y, desesperante, al principio, la incertidumbre de no saber que le pasa.

    El mísmo día que salimos del hospital empezó a llorar… No sabíamos si eran cólicos o que pero lloraba mucho y no dormía mas de 15 mi a seguidos mañana y noche. A las 3 semanas aprox empezó a rechazar el pecho. Comía 4 minutos exactos y se echaba para atrás llorando, quería comer, lo intentaba, pero el dolor se lo impedía.
    La gente me decía que la tenía mal acostumbrada, todo el día en brazos, pero yo veía que era la única manera de calmarla, tenerla incorporada.

    Finalmente a los 2-3 meses conseguimos un diagnóstico claro. Pusieron nombre a lo que estaba pasando: reflujo. Con la ranitidina mejoró, ya no lloraba a todas horas pero seguía comiendo regular. Decidí sacarme la leche para poder alimentarla con biberón y controlar la cantidad que comía y obligarla. A los 4 meses, era una lucha conseguir que se tomara 80ml. El medico me decía que tuviera paciencia, que serían 7-8 meses… Me parecía imposible aguantar ese ritmo tanto tiempo… Pasó épocas mejores y peores y por fin a los 13 meses conseguí quitarle la medicación.

    Son niños, al pasar tanto tiempo despiertos, súper espabilados, con un desarrollo motor súper avanzado. Pese al año tan duro que pasamos, mi ratilla ha sido lo mejor que me ha pasado… Y al año y 10 meses ha nacido su hermana que es una bendita y solo come y duerme. Lo que quiero decir es que, pese a todo, son un regalo. Mucho animo a todas las que lo sufris (y a vuestra disposición ya que podría escribir un libro).

    • Mil gracias Cris por tu comentario, por contar su experiencia y, sobretodo, por tus ánimos. A nosotros ahora se nos ha juntado con la “crisis de los 3 meses”. Llevamos 3 días ya que para que coma algo es una lucha…. :-(. Pero el resto del tiempo está bien. De momento, gracias a Dios, nos ha salido “dormilona” y duerme mucho tanto de día como de noche. Es únicamente cuando toca comer. Yo me echo a temblar. Me alegro que lo supierais llevar con buen humor. Hace falta eso para superar determinados ratos. Yo a veces siento que no puedo más. Otros lo tomo con paciencia. Depende del día y del biberón…. Muchas gracias por pasarte por aquí!! Y enhorabuena por tus dos preciosas niñas. Qué suerte con la segunda! A nosotros nos pasó al revés. De hecho, ahora que sé que existe el reflujo, temo cuando tenga un tercero…. Muchos besos y mil gracias de nuevo!!

  6. anims bunica!! Imagino por lo que debéis estar pasando…con el tema de la celiaquía de Chloe también fue una pesadilla, pero como tu dices, una vez sabes lo que es y vas viendo mejorías lo llevas mejor. Aun así mucho animo y besos para todos familia!
    Por cierto, Carlota esta preciosa ❤

  7. Querida mama mi bebe tiene 45 dias y la estamos pasando muy mal… hace dos dias nos dio el pediatra omeprazol. .. pero hasta hpy no hay mejoras… en cuanto tiempo viste tu mejorias despues de iniciado el tratamiento

  8. Mi bebé tiene un mes y le han diagnosticado reflujo nivel máximo. Me han recetado ranitidina, una dosis justo antes de la primera toma de la mañana y otra dosis media hora después de la última toma de la noche, antes de acostarle. ¿Cómo le puedo administrar la medicación?, si no es en el biberón, me la rechaza

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