Último descubrimiento para niños con Plagiocefalia: el asiento bumbo.

No he encontrado otra foto mejor 😉

Padres con hijos con plagiocefalia: ¡Este post puede interesaros!.
Para aquellos que no sepáis, la plagiocefalia es una deformidad craneofacial que afecta a los bebés. ¿A qué es debido? Pues depende. El cráneo de los bebés es tan frágil y moldeable que hay niños que nacen así debido a la posición que tuvieron en el útero, otros por la utilización de ventosas o forceps durante el trabajo del parto y otros, como los míos, que simplemente la “adquieren” con el tiempo debido a posturas continuadas, en posición boca arriba principalmente. 

  
Por lo general, la plagiocefalia tiene remedio y, sin llegar a extremos como el tener que colocarles un casco cefálico – quien en todo caso será el especialista el que lo decida -, hay soluciones varias que pueden ayudarles. 
Lo más común es utilizar el famoso “cojín mimos”. Un cojín que ayuda a prevenir deformidades o corregirlas en aquellos casos en los que todavía no están muy pronunciadas. Mis hijos han ido con cojín mimos a todas partes. La inversión que hice en su día, porque barato no es, está más que amortizada. 😉

  
También se puede acudir a la fisioterapia y osteopatía infantil. Dicho tratamiento consiste en lograr que el bebé apoye la cabeza en un lado diferente al que está acostumbrado o, incluso en ocasiones, quitarle esa contractura que hace que gire siempre su cabecita hacia la misma dirección. Esto le pasa a Carlota así que, desde hace ya varios meses, acudimos a una Clínica especialista en bebés.
Sin embargo, mi mayor descubrimiento ha sido el “Asiento Bumbo”. Lo pongo entre comillas porque, en concreto, no tengo el asiento de esa marca pues en el Centro Comercial donde lo adquirí, trabajaban con otra. Pero el concepto es el mismo así que en casa le llamamos el “asiento bumbo”. 
Dicho asiento, utilizable por bebés desde el momento en el que ya sostienen la cabecita, ayuda a que la deformidad producida por la plagiocefalia se vaya corrigiendo pues se mantienen rígidos todo el tiempo sin apoyar.
Evidentemente este no es su fin. El asiento bumbo no es más que una especie de trona o un “primer asiento” pero creedme que ayuda. Además viene con una mesita con juegos – desmontable – para que se entretengan. Es sencillamente genial.
Desde que nos lo recomendó la pediatra, pues yo ni lo conocía, no hay día en que Carlota pase tiempo sentada en él. Pero es que, además, desde entonces, el aplanamiento de la cabecita se le ha corregido considerablemente. 
Estoy completamente maravillada. No sólo yo, a Carlota parece que le encanta. 😉

¿Que toca bañar a Álvaro? Al baño que arrastro el asiento bumbo – con Carlota atada – y ahí que tenemos una espectadora más. ¿Que hay que ponerle el pijama a su hermano? Más de lo mismo. ¿Que nos ponemos a bailar las canciones del CD de Sally del cole? Cuando no está en mis brazos bailando está, nuevamente, de espectadora. En definitiva, está encantada. Y yo más. 😉
Pero la cosa no queda ahí. Al ser la propia finalidad del asiento una trona, el mismo puede ser utilizado hasta los 2 años como tal. ¡Y además es portátil!. Ya hemos empezado a darle su merienda ahí y qué queréis que os diga, me da la sensación de que come mejor que en su trona convencional – en la que se distrae con más facilidad y acaba la papilla por toda su cara menos en la boca-. 😉
En fin, como veis, la adquisición de este “producto” la vamos a amortizar pero bien. 😉

Bisabuela 2.0. 

 

Mi abuela jugando al Candy Crush 😉 (foto cedida por mi prima Ana)

 
Soy de las que piensa que las NNTT han hecho más bien que mal. Bien es cierto que éstas deben ser usadas con raciocinio, sobretodo cuando en pequeños se trata, pero nadie negará que ha hecho que algunas relaciones sean más cercanas.
Hoy os voy a hablar de mi abuela. La bisabuela de mis hijos y de otros 22 biznietos más. Una mujer que, a sus 91 años, está más que acostumbrada a esto de las NNTT. Y es que usa iPad. ¡Sí, Señores!. Una auténtica crack! En casa siempre decimos: “la abuela Nieves, qué moderna es”. 😉
He de decir que en esto de las NNTT siempre ha ido por delante de su generación, empezando con los móviles. Fue de las primeras en la familia en tener uno, luego llegó el que tenía sonidos polifónicos, más tarde el que podía hacer fotos y así hasta hace poco. Ahora, con 91 años, tiene uno más práctico que funcional. Como ha de ser. ¡Pero oye, bien que nos daba envidia – de la sana – a todos los nietos! 😉
Por eso, nada nos sorprendió con que usara iPad. Y es que le saca – sacamos – buen partido. Al vivir lejos, son muchos los e-mails que sus nietos le mandamos adjuntando fotos de sus biznietos, los protagonistas. Nosotros apenas cambiamos (si no es por la aparición de arruguillas de las que, evidentemente, no vamos a fardar). De esta manera, puede ver cómo van creciendo. 

Y siempre, siempre, contesta con mucho cariño los correos. Próximo reto: el facetime. 😉

Eso sí, como una visita presencial, no hay nada. A ver si vamos pronto a Lleida y puede ver lo mayores que están Álvaro y Carlota. Hasta entonces, recurriremos al iPad. 😉
Como podréis comprobar, siempre que puedo, ¡presumo de abuela 2.0.!. 😉
¿Cómo lo hacéis vosotros con los familiares que están lejos?

Se acabaron las colas ante el Registro Civil para inscribir a los recién nacidos.

Hoy os traigo un post que, a buen seguro, a más de uno alegrará. Y es que a partir de mañana, 15 de octubre, la inscripción registral de un recién nacido se realizará, con las peculiaridades que a continuación se dirán, por el propio Centro Sanitario donde éste haya nacido y no, como así ha sido hasta la fecha, por los padres del bebé.

Así es, el pasado 14 de Julio se publicaba en el BOE la Ley 19/2015, de 13 de Julio, de medidas de reforma administrativa en el ámbito de la Administración de Justicia y del Registro Civil mediante la cual, entre otras, se modificaba la Ley 20/2011, de 21 de Julio, del Registro Civil en el sentido de establecer que la inscripción de los recién nacidos se realizará directamente, y vía electrónica, por los centros sanitarios. Con esta iniciativa se pretende poner fin, entre otras, a cualquier posibilidad futura de situaciones de niños robados.

De esta forma, y tal y como reza el Preámbulo de la citada Ley, se instaura la certificación médica electrónica a los efectos de la inscripción en el Registro Civil, tanto de los nacimientos como de las defunciones, acaecidos, en circunstancias normales, en centros sanitarios.

¡Bendita e-Administración! Ya era hora de terminar con los desplazamientos e interminables colas en el Registro Civil. Desplazamientos y colas que, en la mayoría de los casos, se han chupado los padres. Ahora, con este nuevo sistema, el padre podrá disfrutar más de su recién nacido y dar más apoyo a la madre quien, hasta la fecha, se ha encontrado con un marido que se ha pasado más de una mañana yendo y viniendo para gestionar varios trámites.

Siguiendo con la nueva redacción de la norma, el plazo que la Ley otorga al centro sanitario para que la inscripción en el Registro Civil surta efectos, es de 72 horas desde el nacimiento del bebé. Entre otros datos, el hospital tomará las huellas plantares del bebé y las dactilares de la madre. La realización de estas pruebas tendrá que constar en la inscripción y acompañará al formulario oficial que se remitirá de forma electrónica e irá firmado por los padres e incluirá el nombre del niño y su nacionalidad. El facultativo que asista al parto incorporará el parte del nacimiento acompañado de firma electrónica.

Aun con todo lo dicho, y he aquí las peculiaridades de las que hablaba, tratándose, como se trata, de una implantación gradual hasta finales de año, es obvio que actualmente no todos los Hospitales cuentan con el sistema adecuado para realizar dicha inscripción de forma electrónica sino que tan sólo son 24 Hospitales, que abarcan las 17 comunidades autónomas, los que van a pilotar esta iniciativa desde mañana mismo. A saber: Hospital Clínico de Valladolid, Complejo Hospitalario de Pontevedra, Gutiérrez Ortega de Valdepeñas, Hospital de Terrassa, Hospital de Álava, Juan Ramón Jiménez de Huelva, Hospital General de Lanzarote, Hospital Comarcal de Melilla, Hospital de Mérida, Hospital Comarcal del Noroeste de Caravaca de la Cruz, Hospital de Inca, Hospital Central de Asturias, Doctor Peset de Valencia, Clínico Lozano Blesa de Zaragoza, Complejo Hospitalario de Navarra, San Pedro de Logroño, y en los hospitales madrileños de Alcorcón, Torrejón, Fuenlabrada, Infanta Leonor, Puerta de Hierro e Infanta Leonor.

En definitiva, a partir de mañana quedamos liberados de desplazarnos físicamente a la oficina del Registro Civil. Esta iniciativa, a mi modo de ver, supone una gran ventaja para los padres aunque lamentablemente existen otros trámites cuyo desplazamiento resulta, a día de hoy, inevitable. Pero ¡oye!, poco a poco no? 😉

Si queréis ampliar la información, os dejo el link del BOE.

Viajando con niños.

Muchas son las veces que he hablado, de corrido, sobre algún viaje en particular. Pero lo cierto es que, siendo mi marido vasco y yo catalana, no podía faltar un post sobre la organización en los viajes con niños pues al vivir en Madrid no son pocas las veces que nos trasladamos a ver a la familia. Ellos saben que nos gustaría ir mucho más de lo que lo hacemos pero la logística, y sobre todo a medida que la familia crece, no nos permite viajar con la misma facilidad a cómo lo hacíamos hace ya poco más de dos años.

 

Antes de tener hijos, el ir a Lleida o a Bilbao, era un paseo, cómodo y hasta me atrevería a decir que lujoso. Viajar en AVE, en general, es una gozada. Nos plantábamos en casa de mis padres en poco más de dos horas. Y a Bilbao, poco más de lo mismo. O cogíamos un vuelo (apenas recuerdo lo que es viajar en avión) o viajábamos en Supra Premium. Este último, un medio de transporte algo más lento pero, como dice mi marido, “después del Premium no hay nada más”. Los que lo conocéis sabéis de qué os hablo. 😉

 

Ahora los viajes son todo menos lujosos. Ojo, que yo no digo que no sean divertidos. Lo son, y mucho. Con dos críos podéis imaginar. Pero lejos quedan esos asientos confortables, cascos en mano, película en pantalla y, si hay suerte, hasta un tentempié. Digo yo que el asiento del copiloto de nuestro coche también debe de ser muy confortable. O eso me parece los cinco primeros minutos de empezar el viaje. Si hay algo que Dios me ha dado es elasticidad para pasarme al asiento central trasero a 120km/h y si hay algo que ha dado a mis hijos es el don de la oportunidad pues es empezar cualquier viaje, entrar en la autovía, y ¡como si lo olieran, oye!, que en ese momento, Carlota sobretodo, requieren mi presencia (o de cualquier otro adulto dispuesto a hacer gamberradas y convertir el viaje en una diversión). 😉

 

Y diréis, ¿por qué no empiezas el viaje ya detrás?. Supongo que confío en que algún día me dejen disfrutar yendo en mi cómodo asiento. Eso sí, sean 120km/h o 140 km/h (que la DGT no me lea) en cuanto Carlota se duerme, y Álvaro está entretenido, vuelvo a trepar hasta el asiento del copiloto (hasta nuevo aviso).

 

Como veis, los viajes – para mí sobretodo – son toda una aventura. Que si ahora empiezo delante. Ahora trepo hacia atrás. Voy jugando al tetris. Sí, juego a ver dónde meto mi trasero entre dos sillas más grandes que sus propios asientos. Intento no empotrarme contra el cristal en plena operación retorno. Mi marido coloca su mano en las marchas para evitar, como ya nos ha pasado en más de una ocasión, que con mi rodilla cambie el modo de automático a manual. Desde entonces, por mucho que le diga que lo haré con cuidado, no se fía. 😉 Localizo ese juguete que impide atarme el cinturón. Intento encontrar dónde atar el cinturón (porque mira que lo ponen difícil para el asiento central). Mis piernas apenas caben. Hago carantoñas a una mientras juego con el otro. Bailamos. ¡Sí! Bailamos. Y ¡qué contaros de mi espalda!, la pobre sufre mucho. Así que sí, señores. Los viajes para mí son toda una aventura. 😉

 

Y ¿qué me decís del efecto gravedad?. Cuando Álvaro tiene un artilugio con el que jugar, éste siempre acaba cayéndose por el lado opuesto al que estoy yo. Así que después de toda la aventura para sentarme, tengo que quitarme el cinturón para poder alcanzarlo porque, evidentemente, sólo quiere ese juguete. Comprenderéis que haya veces en que eso me fastidia soberanamente. 😉  

 

Con respecto a la organización, depende. Si el viaje es corto, un fin de semana por ejemplo, aun yendo con Bugaboo, patinete, Maclaren y cuatro maletas – más bolsas de comida de los peques – cabemos bastante bien. Gracias a Dios el coche es grande aunque con la llegada de un tercero me temo que habrá que cambiar a uno de 7 plazas. Claramente pienso en mí y en la posibilidad de ir trepando a la fila de en medio o trasera según se le antoje a mis hijos. ¡Que por falta de asientos para mamá no sea!. Esto evidentemente es una exageración pero es que desde pequeñita me han gustado mucho los coches y el que ahora puede decirse que es el coche de mis sueños es uno de 7 plazas. A veces me entran ganas de tener un tercer hijo ya mismo sólo para tener la excusa perfecta. Claramente otra exageración. 😉

 

Si nos vamos de vacaciones – verano y Navidad sobretodo – la cosa cambia. No cabemos. Mea culpa. Y es que, reconozco, nunca he sido muy selecta con las cosas necesarias que hay que llevarse. Desde siempre he tenido fama de llevar maletoncios a todas partes. Con las maletas de mis hijos no iba a ser distinto. Sobre todo teniendo en cuenta que me encantan sus conjuntitos así que les llevo de todo para todo tipo de ocasiones. Error garrafal. Luego llegamos con media maleta sin usar. Mi marido se queja, y con razón, de no ser más selectiva pero digo yo que siendo la encargada de preparar 3 maletas y él solo una (la suya) alguna ventaja tendría que tener. Eso sí, la colocación y organización en el coche se la dejo a él. Jugar al tetris con las maletas se les da mejor a ellos. ¿Sí o no?. 😉

 

Y como, para viajes largos, no cabemos, hemos tenido que comprar una baca con baúl de techo para el coche. ¡Qué gozada, amigos! Nuestro maletero tiene capacidad para 460 litros y el bahúl para casi 500. ¿Más de 900 litros de espacio? ¡Pues no nos sobra, oye!. 😉

 

Eso sí, absténganse de entrar en parkings públicos y/o similares. Al ser un coche alto el ir con baúl supera la altura permitida. Este verano hemos tenido que dar marcha atrás en más de una ocasión. 😉

 

Y, por último, las paradas. Solemos hacer una parada en cada viaje para comidas o meriendas, lo que toque. Suelo llevar una bolsa para Álvaro y otra para Carlota en la que guardo sus cosas: leche, cereales, biberones, potitos, cucharas, etc. Así, cuando paramos, sé qué tengo que coger para cada uno aunque, si os soy sincera, para Álvaro últimamente le doy porquerías – entiéndase como tal: napolitana de chocolate, patatas o lo que le apetezca en ese momento – y él tan contento. 😉

 

Por supuesto, la banda sonora por excelencia encargada de amenizarnos el viaje es un CD de Cantajuegos. No entiendo todavía cómo no se ha rallado. No hay día que no lo pongamos. Al recoger a Álvaro del cole ya me pide apepo (no sé qué similitud encuentra). Hay días que al coger el coche por las mañanas para ir a trabajar, tardo en cambiar el chip y poner un poco de radio, pues para mí, escuchar la Gallina Turuleca ya es lo más normal del mundo. Diría que forma parte de nuestras vidas. 😉

 

Y hasta aquí una aproximación de cómo son nuestros viajes. Hace una semana fuimos a Bilbao. He vuelto tan cansada que temo el próximo viaje. Eso sí, cuando nos vamos ya nos vuelven a decir: a ver si volvéis pronto. A lo que me dan ganas de contestar: ¿me haces tú las maletas?. 😉