Viajando con niños.

Muchas son las veces que he hablado, de corrido, sobre algún viaje en particular. Pero lo cierto es que, siendo mi marido vasco y yo catalana, no podía faltar un post sobre la organización en los viajes con niños pues al vivir en Madrid no son pocas las veces que nos trasladamos a ver a la familia. Ellos saben que nos gustaría ir mucho más de lo que lo hacemos pero la logística, y sobre todo a medida que la familia crece, no nos permite viajar con la misma facilidad a cómo lo hacíamos hace ya poco más de dos años.

 

Antes de tener hijos, el ir a Lleida o a Bilbao, era un paseo, cómodo y hasta me atrevería a decir que lujoso. Viajar en AVE, en general, es una gozada. Nos plantábamos en casa de mis padres en poco más de dos horas. Y a Bilbao, poco más de lo mismo. O cogíamos un vuelo (apenas recuerdo lo que es viajar en avión) o viajábamos en Supra Premium. Este último, un medio de transporte algo más lento pero, como dice mi marido, “después del Premium no hay nada más”. Los que lo conocéis sabéis de qué os hablo. 😉

 

Ahora los viajes son todo menos lujosos. Ojo, que yo no digo que no sean divertidos. Lo son, y mucho. Con dos críos podéis imaginar. Pero lejos quedan esos asientos confortables, cascos en mano, película en pantalla y, si hay suerte, hasta un tentempié. Digo yo que el asiento del copiloto de nuestro coche también debe de ser muy confortable. O eso me parece los cinco primeros minutos de empezar el viaje. Si hay algo que Dios me ha dado es elasticidad para pasarme al asiento central trasero a 120km/h y si hay algo que ha dado a mis hijos es el don de la oportunidad pues es empezar cualquier viaje, entrar en la autovía, y ¡como si lo olieran, oye!, que en ese momento, Carlota sobretodo, requieren mi presencia (o de cualquier otro adulto dispuesto a hacer gamberradas y convertir el viaje en una diversión). 😉

 

Y diréis, ¿por qué no empiezas el viaje ya detrás?. Supongo que confío en que algún día me dejen disfrutar yendo en mi cómodo asiento. Eso sí, sean 120km/h o 140 km/h (que la DGT no me lea) en cuanto Carlota se duerme, y Álvaro está entretenido, vuelvo a trepar hasta el asiento del copiloto (hasta nuevo aviso).

 

Como veis, los viajes – para mí sobretodo – son toda una aventura. Que si ahora empiezo delante. Ahora trepo hacia atrás. Voy jugando al tetris. Sí, juego a ver dónde meto mi trasero entre dos sillas más grandes que sus propios asientos. Intento no empotrarme contra el cristal en plena operación retorno. Mi marido coloca su mano en las marchas para evitar, como ya nos ha pasado en más de una ocasión, que con mi rodilla cambie el modo de automático a manual. Desde entonces, por mucho que le diga que lo haré con cuidado, no se fía. 😉 Localizo ese juguete que impide atarme el cinturón. Intento encontrar dónde atar el cinturón (porque mira que lo ponen difícil para el asiento central). Mis piernas apenas caben. Hago carantoñas a una mientras juego con el otro. Bailamos. ¡Sí! Bailamos. Y ¡qué contaros de mi espalda!, la pobre sufre mucho. Así que sí, señores. Los viajes para mí son toda una aventura. 😉

 

Y ¿qué me decís del efecto gravedad?. Cuando Álvaro tiene un artilugio con el que jugar, éste siempre acaba cayéndose por el lado opuesto al que estoy yo. Así que después de toda la aventura para sentarme, tengo que quitarme el cinturón para poder alcanzarlo porque, evidentemente, sólo quiere ese juguete. Comprenderéis que haya veces en que eso me fastidia soberanamente. 😉  

 

Con respecto a la organización, depende. Si el viaje es corto, un fin de semana por ejemplo, aun yendo con Bugaboo, patinete, Maclaren y cuatro maletas – más bolsas de comida de los peques – cabemos bastante bien. Gracias a Dios el coche es grande aunque con la llegada de un tercero me temo que habrá que cambiar a uno de 7 plazas. Claramente pienso en mí y en la posibilidad de ir trepando a la fila de en medio o trasera según se le antoje a mis hijos. ¡Que por falta de asientos para mamá no sea!. Esto evidentemente es una exageración pero es que desde pequeñita me han gustado mucho los coches y el que ahora puede decirse que es el coche de mis sueños es uno de 7 plazas. A veces me entran ganas de tener un tercer hijo ya mismo sólo para tener la excusa perfecta. Claramente otra exageración. 😉

 

Si nos vamos de vacaciones – verano y Navidad sobretodo – la cosa cambia. No cabemos. Mea culpa. Y es que, reconozco, nunca he sido muy selecta con las cosas necesarias que hay que llevarse. Desde siempre he tenido fama de llevar maletoncios a todas partes. Con las maletas de mis hijos no iba a ser distinto. Sobre todo teniendo en cuenta que me encantan sus conjuntitos así que les llevo de todo para todo tipo de ocasiones. Error garrafal. Luego llegamos con media maleta sin usar. Mi marido se queja, y con razón, de no ser más selectiva pero digo yo que siendo la encargada de preparar 3 maletas y él solo una (la suya) alguna ventaja tendría que tener. Eso sí, la colocación y organización en el coche se la dejo a él. Jugar al tetris con las maletas se les da mejor a ellos. ¿Sí o no?. 😉

 

Y como, para viajes largos, no cabemos, hemos tenido que comprar una baca con baúl de techo para el coche. ¡Qué gozada, amigos! Nuestro maletero tiene capacidad para 460 litros y el bahúl para casi 500. ¿Más de 900 litros de espacio? ¡Pues no nos sobra, oye!. 😉

 

Eso sí, absténganse de entrar en parkings públicos y/o similares. Al ser un coche alto el ir con baúl supera la altura permitida. Este verano hemos tenido que dar marcha atrás en más de una ocasión. 😉

 

Y, por último, las paradas. Solemos hacer una parada en cada viaje para comidas o meriendas, lo que toque. Suelo llevar una bolsa para Álvaro y otra para Carlota en la que guardo sus cosas: leche, cereales, biberones, potitos, cucharas, etc. Así, cuando paramos, sé qué tengo que coger para cada uno aunque, si os soy sincera, para Álvaro últimamente le doy porquerías – entiéndase como tal: napolitana de chocolate, patatas o lo que le apetezca en ese momento – y él tan contento. 😉

 

Por supuesto, la banda sonora por excelencia encargada de amenizarnos el viaje es un CD de Cantajuegos. No entiendo todavía cómo no se ha rallado. No hay día que no lo pongamos. Al recoger a Álvaro del cole ya me pide apepo (no sé qué similitud encuentra). Hay días que al coger el coche por las mañanas para ir a trabajar, tardo en cambiar el chip y poner un poco de radio, pues para mí, escuchar la Gallina Turuleca ya es lo más normal del mundo. Diría que forma parte de nuestras vidas. 😉

 

Y hasta aquí una aproximación de cómo son nuestros viajes. Hace una semana fuimos a Bilbao. He vuelto tan cansada que temo el próximo viaje. Eso sí, cuando nos vamos ya nos vuelven a decir: a ver si volvéis pronto. A lo que me dan ganas de contestar: ¿me haces tú las maletas?. 😉

Anuncios

11 pensamientos en “Viajando con niños.

  1. Ja ja ,que graciosas son tus aventuras viajeras.Me siento bastante identificada.Ahora yo ya puedo ir delante,pero ir enmedio de dos sillitas es bastante incómodo ,y eso que siendo pequeña y delgada todo el mundo se cree que te puedes meter en cualquier sitio…Yo acababa con las cervicales destrozás.Nuestros viajes no han sido largos:Cataluña y Valencia,veraneamos y tenemos familia.Mis peques son de las que se quedan dormidas y aguantan así la mayor parte del viaje.Cuando están despiertas (ahora ya bastante)pues lo típico:Cantajuegos hasta la saciedad y quiero galleta o salchichón (la pequeña es fan del salchichón).Con las maletas también soy muy exagerada,pero oye es mejor llevar ropa de sobra,que ya se sabe que con niños puede pasar de todo.Paradas también hacemos,sobre todo desde que no llevan pañal.Muchos besos guapa.Como está tu princesa?

    • Jaja. Tus niñas son geniales!! Y lo del salchichón me ha hecho cantidad de gracia!! ;-). Carlota va genial! Llevamos 3 días sin medicación y parece que bien. Nada que ver! Es un bebé adorable, se ríe todo el tiempo! Ahora realmente estamos disfrutando de ella ;-). Mil gracias por preguntar!

  2. Por cierto!yo también hay días que me voy a trabajar oyendo Cantajuegos …ja ja.Voy tan “empanada”que no me doy ni cuenta de cambiarlo.

  3. Jajajaja es que viajar con niños es una odisea! Marido no quiere que conduzca yo porque el trabajo de copiloto casi que es más duro, atendiendo a los niños, poniendo teles, jugando, sin caberme las piernas para llevar todo lo que puedan necesitar….
    Ah por cierto! Yo también le dejo que coloque él las cosas en el maletero, le queda clavado oye y si lo meto yo es que no cabe!!!

    • Jajaja. Yo reconozco que la vuelta del viaje de verano le supliqué que condujera yo. Necesitaba “descansar” jaja. Pobre, él mide 190cm. Imagínate sus piernas. Si yo me quejo de no caber…el menos 😉

  4. El día que tengas tres, como ya no te vas a poder poner atrás, la cosa se complicará, jajaja… Y no has pensado comprar la típica plataforma-patinete para no tener que llevar Bugaboo y maclaren??? por meter menos trastos, vamos… Ufff, solo de pensar que el viernes nos vamos a Zaragoza tiemblo!!

    • Se me ha olvidado ponerlo! También tenemos patinete para Bugaboo con silla y todo! Pero en verano, por ejemplo, llevamos maclaren porque en Santillana no se podía ir con patinete. Y el finde pasado, en Bilbao, al tener boda y dejar a Álvaro con mi cuñada, con 3 críos más, necesitaban Maclaren para cuando fueran por la calle. Llevar, llevamos todo!

    • Ya lo he modificado. Más trastos! Es cierto que si vamos a Lleida la Maclaren se queda en Madrid. Mi madre tiene dos sillas de cuando mis hermanas eran pequeñas. A tí supongo que te tocará estar con la espalda hacia atrás no? Jaja. Son tremendos. Ánimo con el viaje!

  5. Ay qué ver qué valentía! Yo prefiero coger un transbordador de la NASA antes que un coche con mi hijo! No le gusta el coche, por todos es sabido, así que cada vez que salimos es en avión o tren, las veces que usamos el coche es “para ir de aquí a allí” y tengo que ir atrás inventándome tropecientos chistes, juegos, carantoñas y demás monerías…y me ha encantado leer que el juguete siempre cae al lado contrario al mío! Ya empezaba yo a sospechar si era sólo a mi a la que le pasaba, ya veo que no, gracias! jaja

    Besitos!

    • Jaja. Tus hijos son de los míos. Desde bebés no les gusta el coche a no ser que alguien les distraiga. Eres una valiente! Yo no me atrevo con un avión, no todavía. ;-). El AVE lo cogimos una vez con Álvaro y fue muy bien pero con tantos trastos ahora no me atrevo con los dos. Muchos besos y bienvenida!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s