La ilusión – y el estrés – de ser Rey Mago.

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Está clarísimo: esto de hacer de “Rey Mago” se me da mal. Realmente mal.

¡Y yo que pensaba que era tarea fácil!. Al ser la tercera de seis hermanas no han sido pocas las veces que he ayudado a mis padres en su papel como “Reyes Magos“.

Todavía recuerdo cuándo me enteré de la “verdad” y guiñaba el ojo a mi padre cuando, delante de mi hermana Mónica, la pequeña por aquél entonces, salían a relucir los “Reyes Magos“.

Al convertirme en madre pensé: “¡Esto es pan comido!”. Qué ilusa.

Ya os conté el año pasado mi gran metedura de pata con una cerdita llamada Peppa Pig – el nova más de aquellas fiestas -. Álvaro me pilló descaradamente. Prometí que este año iba a hacerlo mejor.

Pillarme no me ha pillado – todavía -. O no, por lo menos, mi hijo mayor. El que sí me ha pillado ha sido el toro.

Y es que, señores, resulta que hay unos juguetes que han desbancado a la gran infalible Peppa Pig ¡y yo sin saberlo!. Me estoy refiriendo a la Patrulla Canina.

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A comienzos de Diciembre leía en los periódicos que el conjunto de estos juguetes tan molones estaban empezando a agotarse en las tiendas. Si os soy sincera, cuando leí esa noticia no sabía quiénes eran esos perritos. Así que ni me inmuté. Es más, recuerdo cómo Carmen publicaba un post sobre la idea de regalar disfraces por Navidad y en el que mencionaba, entre otros, a la Patrulla Canina. Parte de mi comentario fue el siguiente: “Álvaro todavía vive en el mundo de Pocoyó o Peppa así que voy a esperar a que muestre interés por otros superhéroes o personajes cuyo disfraz sea más normal”. Evidentemente me tengo que comer con patatas semejante afirmación. ¿Por qué? – pensaréis -. Sencillamente porque ahí donde le veis, ha empezado a mostrar un interés extremo por Chase, Marshall, Sky… etc, hasta tal punto que el catálogo de juguetes está siempre abierto por la página de Paw Patrol. Así que sí, señores. Disfraz de uno de los personajes de Patrulla Canina va a caer por parte de su abuela paterna.

Ella ha hecho los deberes, ¡y además con éxito, oigan!. Pero lo que es nosotros, nosotros no.

Cuando iniciamos nuestras compras navideñas, el fin de semana del 13 de diciembre concretamente, las estanterías de la Patrulla Canina estaban vacías. Hemos tenido que ir de tienda en tienda, de centro comercial en centro comercial, y en todos nos contestan, con risa floja, “todo agotado”. Sólo ahí, en esa situación, me acordé de la noticia que leía días antes y a la que no di importancia.

¿Habéis visto la película de “Un padre en apuros”? Aquella en la que sale Schwarzenegger a la caza del último muñeco Turbo Man que queda en todo el estado para regalárselo a su hijo por Navidad? Pues así nos hemos sentido varios padres. Y es que, reitero, está TODO AGOTADO. Sólo queda, como dijo una mujer en una de las tiendas a las que acudí, puro merchandising.

El tema ha llegado a tales extremos que uno de los productos” más demandados, el Centro de Rescate de la Patrulla Canina, cuyo precio estaba en 60€ aproximadamente, se puede encontrar en Amazon a ¡más de 150€!. Una pasada. Pero es que habrá padres que lo compren.

Centro de Rescate Paw Patrol

Centro de Rescate Paw Patrol

Ante semejante situación, nosotros hemos tirado la toalla. Nos retiramos. No vamos a luchar por un juguete cuyo precio es desproporcionado y que, muy probable, convertiría a nuestro hijo en un caprichoso al ver cómo consigue, a cualquier precio,  lo que quiere. No. Además de que, con dos años y medio, apenas se entera pero preferimos enseñarle desde bien pequeñito.

Sí tendrá a sus personajes de Patrulla Canina. Los más sencillos pero con los que, estoy segura, disfrutará más que con el súper Centro de Rescate. Eso sí, los he encontrado por Internet pues también éstos estaban agotados en todas las tiendas. Y he pagado algo más que su precio normal, lo reconozco. Pero han sido 10€ de más. Algo que hemos considerado aceptable. Me llegaron ayer procedentes de una tienda de Tarragona. Ya hemos cumplido. 😉

En fin, lección aprendida. El año que viene haremos los deberes antes.

Dejando a un lado mi faceta como mujer poco previsora he de decir que es que, además, soy torpe.

Y es que una tarde cometí el grandísimo error de unir en la misma frase los términos: “Reyes Magos” y “comprar un regalo“. En realidad le estaba hablando a Álvaro de los RRMM cuando, a su vez y no me preguntéis por qué, le explicaba que íbamos a comprar un regalo a Jaimito por su cumpleaños. ¿Sabéis cuál fue el resultado al llegar al Centro Comercial? Decir, a grito pelao, “Vamos a comprar el regalo de los Reyes Magos“. ¡Toma ya!. Mi reacción fue mirar rápidamente alrededor por si hubiera algún niño “inocente“. Gracias a Dios no lo había.

Evidentemente, con dos años y medio, no se entera de nada, ni sabe el significado de su frase así que para él, soltar esa joya fue insignificante. Sin embargo, y por si las moscas, ya le aclaré que el regalo que íbamos a comprar era de cumpleaños. Para evitar, sobretodo, que se repitiera semejante situación y la próxima vez, con alguna que otra víctima alrededor. 😉

¿Soy o no soy un pésimo Rey Mago?

Sea como fuere, va a ser una mañana mágica. Nuestro hijo, apodado el feliciano por su tía Laura, será feliz con lo que le caiga. Y qué grato es para unos padres ver esa mirada ilusionante de un hijo abriendo los regalos. Además, estoy segura, tendrá la misma ilusión cuando abra los regalos de Carlota a quien, encantadísimo, ayudará.

Y ahora sí que sí. A las puertas de la Navidad, Fin de año y Reyes, sólo me queda desearos unas Felices Fiestas a todos! Por aquí volveré la semana del 11 de enero. Antes estaremos disfrutando de la familia entre Lleida, Bilbao y Madrid. Como cada año.

Que disfrutéis muchísimo con vuestros seres queridos y, aun con los tiempos que corren, sepamos vivir estas Fiestas con el verdadero sentido que tienen.

¡FELIZ NAVIDAD!

Postal de Navidad - Mama de un Survivor

Repito la imagen del año pasado pero es que representa de una forma preciosa el Nacimiento de Jesús.

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Niños con dermatitis atópica.

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Parece ser que el tener piel atópica “está de moda”. Eso o que los factores de nuestro entorno, medioambientales sobretodo, han empeorado con respecto a hace 30 años. En Madrid no hay más que verlo. Un día de estos nos prohíben salir de casa. 😉

Sea como fuere lo cierto es que cada vez son más los casos que surgen desde bien pequeños.

No sé vosotros pero yo no recuerdo que antes fuese tan típico el “detectar“, desde bebés, cuándo un niño tenía la piel atópica. En mi caso, por ejemplo, hasta los 18 años – como pronto – nunca supe que tenía dermatitis atópica, y además alérgica. Y la tengo. ¡Vaya si la tengo!. Tanto que el dermatólogo que me visitó por aquél entonces me dijo que la solución pasaba por casarme con un millonario. Evidentemente estaba bromeando pero es que, en mi caso sobretodo, tengo la piel bastante sentible. Y es que no puedo usar ni metales ni tan siquiera plata. Todo tiene que ser oro. Desde los anillos, pendientes, collares, hasta los cinturones o los mismísimos vaqueros cuyos botones me causan unos brotes terribles.

Casada con un millonario no lo estoy – aunque sí con un hombre maravilloso – pero sí he logrado encontrar “remedios caseros” para poder usar ropa y/o complementos sin necesidad de que éstos sean siempre de oro. Laca de uñas para “camuflar” los botones, por ejemplo. 😉 Últimamente mi piel está mejor, todo hay que decirlo, pero de vez en cuando vienen a visitarme esos brotes.

Dicen que todo lo malo se hereda y, en este sentido, mis hijos, los dos, han heredado la dermatitis atópica de su querida madre. Y en su caso, además, desde bien pequeñitos. Álvaro lo lleva mejor pero Carlotilla está ahora mismo con un brote fuerte. Aunque la pobre ni se queja.

Si bien no es algo inevitable y el que nace con ella, ahí queda, existen algunos “remedios” para aliviarles, como poco, ese picor continuo.

  •  Mantener siempre la piel hidratada: Ello implica, además, no usar una crema cualquiera sino una adecuada para pieles atópicas. En nuestro caso, por ejemplo, usamos diariamente la crema Dexeryl. Llevamos ya más de dos años así que, al ser una inversión asegurada, compro siempre el bote más grande, el de 500ml. Y, además, uno para cada uno. Echo de menos el olor a bebé que tenía Mustela pero los resultados no tienen nada que ver.
  • Lavar la ropa con un detergente suave: He de reconocer que así como cuando nació Álvaro usaba siempre Norit bebé, al nacer Carlota – y multiplicarse el número de lavadoras diarias – empecé a comprar un detergente hipoalergénico normal, más grande pero de otra marca. El resultado fue pésimo así que hemos vuelto al Norit bebé, aunque implique ir al súper a por él casi cada semana. ¿Por qué no harán botes más grandes?.
  • Los baños suelen ser sin jabón o usando uno con PH Neutro. Y ellos tan contentos. Mientras tengan agua para chapotear, lo demás es secundario.
  • No vestirles con excesivas ropas.

En el caso de Carlota lo anterior no fue suficiente así que la pediatra nos recetó una crema corticosteriodes: Cutivate. La primera vez que la usamos, durante 5 días, los resultados fueron maravillosos. Sin embargo, en este último brote que está atravesando ahora, se está resistiendo. ¿Siguiente paso? Preguntarle a la pediatra.

En fin, así vamos. Poco a poco. ¿Algún remedio y/o recomendación? Creedme que será bienvenido. 😉

 

La especial fijación de los niños (que no niñas) por los coches de muñecas. 

  

Hace aproximadamente un año, cuando Álvaro tenía 18 meses y yo estaba embarazada de Carlota, empezamos a ver cómo nuestro hijo mayor comenzaba a mostrar un especial interés por los coches de muñecas. Juguete, molón donde los haya, que descubrió no precisamente en casa sino en la urbanización. 

Él salía al parque con su moto de dos ruedas y a la que veía una niña pasear a su muñeco en un súper cochecito, rosa a más no poder, la aparcaba – si por aparcar puede entenderse dejarla tirada donde pillara – e iba corriendo con la niña. Con sonrisa sutil, haciéndose el remolón y a la misma velocidad con la que cae un rayo, se hacía con el cochecito. 
Esa especial fijación pasó ante mis ojos por tres fases: 

Primera, y echándole la culpa a las temidas hormonas del embarazo, ese gesto me parecía adorable. ¡Qué mono! – pensaba para mis adentros-. ¡Dice bebé. Sabe que va a tener una hermanita!. 
Segunda fase: Volviendo a echar mano de las hormonas empecé a extrañarme. ¡Le gustan los cochecitos ROSAS!. Todos los niños con motos o coches y el mío sólo echaba mano de los cochecitos de muñecas. ¿Debemos preocuparnos? – le preguntaba bromeando a mi marido -. 😉
Tercera fase: Recuperando la cordura y dejando de lado mi afectación “preñil”, llegamos a la siguiente conclusión: ¡es un chicazo!.
¿Qué hace una niña con un carrito de muñecas? Lo pasea de arriba a abajo, meciendo a su “bebé” con – casi – el mismo cariño con que una madre mece a su hijo.
¿Qué hace Álvaro con un carrito – robado – de muñecas?. Primero, localiza la rampa más cercana y empinada que tiene cerca para, acto seguido, subirla y – aquí viene la diversión – ¡¡lanzar el cochecito!!. Por supuesto él va corriendo detrás a ver quién llega antes. ¡Cero delicadeza oigan!.
En fin señores, lo que antes se consideraba un juguete para niñas hoy en día mi hijo ha sabido cómo encontrarle su particular diversión. Y es que ese artilugio empieza a ganar terreno y a posicionarse, casi casi, como un balón. 😉 

¿Vendrán los RRMM con un cochecito bajo el brazo?. 😉

Madres de varones, ¿les pasa esto a vuestros hijos?. 

Reyes Magos de verdad.

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Estamos en época de Adviento, período de preparación para el nacimiento de Jesús, verdadera razón de ser de la Navidad. Esta última, sin duda, una época de concienciación, alegría y esperanza. Además de que para los niños, y no tan niños, resulta ser también una época mágica. Mágica, entre otras cosas, por la llegada de los Reyes Magos.

Sin embargo, hay muchos niños que, a diferencia de nuestros hijos y por las circunstancias propias de la vida, se ven mermados de ese momento mágico. Niños que viven en entornos desfavorecidos, con grandes necesidades económicas, familias desestructuradas, otros que han sido separados de los suyos y que viven en orfanatos, centros de acogida cautelar o, incluso, en la cárcel con sus madres. Niños que, sin el espíritu solidario de gente como nosotros, el día 6 de enero no recibirán ningún regalo de los Reyes Magos.

Reconozco que a mí estas cosas me dan mucha pena e intento colaborar en lo que puedo. Por eso hoy quiero compartir con vosotros una iniciativa preciosa y que, creo, no dejará indiferente a nadie que la lea. Una iniciativa a la que podéis contribuir cuanto menos en su divulgación. Por eso os pido que compartáis y se la hagáis llegar a cuántos más mejor.

Se llama “Reyes Magos de verdad“. Nació hace 7 años gracias a un grupo de madres que recopilaron regalos de entre sus más allegados para llevarlos el día de Reyes a un centro de niños sin familia. Sin duda la experiencia, y resultado, debió ser maravillosa. Tanto que decidieron ampliar esa pequeña “comunidad” y hoy, siete años después, han pasado de llegar a 150 a más de 5.000 niños y 800 ancianos. Alucinante, ¿verdad?. Como dicen estas Reinas Magas “tratamos de hacer esta labor con toda la ilusión y con todo el amor que podemos. Cada una de nosotras tiene su trabajo, su familia, sus hijos… pero a todo esto hay que robarle tiempo dos meses al año para dedicarlo a hacer felices a los demás”.

Yo hoy no os quiero robar dos meses, entre otras cosas porque no tenemos ese tiempo, pero sí os pido que si encaja dentro de vuestra situación económica, os animéis a ser Reyes Magos de verdad. Sólo tenéis que entrar en la página web y apuntaros. Podéis escoger entre regalar a un niño o a un anciano. Una vez apuntados empieza lo verdaderamente ilusionante. Recibiréis por correo electrónico la carta que, el niño o anciano, ha escrito a SSMM los Reyes Magos de Oriente. Es una carta real. Yo, reconozco, me emocioné cuando recibí la de “mi niño”. Una carta donde se aprecia verdaderamente el espíritu y la ilusión de niños como él. Sinceramente me dieron ganas de comprarle todo lo que pide pero es cierto que, para evitar diferencias con respecto a los demás niños que también recibirán su regalo, nos tenemos que ajustar a un presupuesto y a un solo regalo. En el correo electrónico que os envíen, ya os explicarán cómo proceder una vez tengáis vuestro regalo comprado. Por mi parte iré mañana a por él y la semana que viene lo entregaré en la dirección indicada a esperas de que se lo entreguen el próximo 6 de enero.

En fin, espero que os haya gustado el contenido de este post, os haya parecido interesante y, sobretodo, daros las gracias a todos por vuestra generosidad pues aun no pudiendo apoyar económicamente esta iniciativa, con solo hablar de este proyecto a vuestros contactos estaréis contribuyendo a que ese día haya más niños necesitados que no se queden sin su regalo.

El ser humano es, por naturaleza, solidario. Y más en estas fechas. Ayudemos a que estos niños no pierdan la ilusión por los Reyes Magos pues ya suficiente tienen con la situación que están atravesando.

El próximo 6 de enero, mientras estéis en vuestras casas viendo con qué ilusión abren los regalos vuestros hijos, estoy segura que os acordaréis del niño o anciano a quien ese día también le llegue vuestro regalo.

¿Hay mayor satisfacción que contribuir con una acción de solidaridad?.

Nota de última hora que añado una vez se ha publicado este post y, por tanto, modifico: me informa una Reina Maga que para este año ya está todo el cupo cubierto. Aun así me comprometo a recordároslo el año que viene con mayor antelación. Por lo menos, aunque este año no podáis contribuir, ya estáis informados para el próximo. Otra historia feliz que contar.

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