Cómo moverse con dos niños por la ciudad y no morir en el intento

Paseo en patinete

Una de las cosas que más me preocupaba cuando estaba embarazada de Carlota era el pensar cómo iba a poder moverme por Madrid con los dos peques a la vez, teniendo en cuenta su corta diferencia de edad y que el ex-angelito de dos años que teníamos por hijo, desde que empezó a caminar, se había convertido en un kamikaze de 80cm de altura que, por no temer, no temía ni a los coches.

 

Reconozco que, sin una solución, no me veía paseando con los dos. Era imposible. Por aquél entonces, Álvaro no quería ir de la mano. En vez de andar parecía que sólo le gustaba correr, fuese donde fuese. Y en plena ciudad, el asfalto le llamaba más la atención que las cómodas aceras que el Ayuntamiento se esfuerza en ampliar.

 

¿Qué iba a hacer si a Álvaro le daba por echar a correr? ¿Iba a tener que abandonar a Carlota en su cochecito para salir detrás del pequeño vividor?.

 

Así que me puse a buscar.

 

La idea de comprar una silla gemelar estaba descartada. No queríamos más trastos – poco discretos – en casa.

 

La opción del clásico patinete también estaba descartada. ¿Quién me dice a mí que tal cual se sube, no iba a intentar bajarse?.

 

En un momento de desesperación nos acordamos de un capítulo de la famosa serie Modern Family en el que Cameron y Mitchell pasean por Disneyworld a su hija Lily con una correa de perro. A puntito estuvimos de hacernos con una pero el sólo hecho de imaginar la de miradas aniquiladoras que recibiríamos de la gente hizo que descartáramos la opción –cómoda donde las haya-. 😉

 

Así que tiré de Whatsapp. De esos grupos de amigas, madres también, en los que siempre encuentras buenos, y prácticos, consejos. Y ahí estaba LA SOLUCIÓN.

 

Mi amiga Arancha me habló de un patinete universal, el Easy X Rider, que no solo lleva incorporado un asiento sino que va atado. ¡ATADO, Señores!. No nos lo pensamos. Nos fuimos a por él.

 

¡Qué comodidad, oigan!. Y qué tranquilidad. 😉

 

Álvaro va encantado. Y no sólo él. Carlota se lo pasa pipa al estar cara a cara con su hermano. Durante los paseos juegan juntos e, incluso, si nos descuidamos, el hermano mayor le ofrece a la pequeña patatas fritas. Ofrecimiento que ella, claro está, no rechaza. Y, o estamos al loro, o se zampa tan pancha todo lo que su hermano le ofrezca. 😉

 

10 meses después puedo afirmar que este artilugio ha pasado a formar parte de los objetos sobre maternidad más valorados en casa. 😉

 

Cierto es que cada vez lo usamos menos. Ese pequeño kamikaze está hecho ya todo un señorito. Sus intentos de fuga van disminuyendo y su raciocinio va en aumento. Ahora le gusta ir de la mano. Aun con todo, siempre diré que durante estos 10 eses el patinete ha sido nuestra salvación. 😉

 

Padres con dos hijos o más ¿Cómo os las habéis ingeniado vosotros?.

Método para dormir a los más pequeños. 

  
  
Hoy os traigo un cuento, Best Seller por cierto, que dicen logra dormir a los más pequeños.

Se trata de “El conejito que quiere dormirse”. Parto de la opinión de que ningún método es infalible en cuanto al sueño de los bebés respecta pero no está de más informarse e, incluso, probarlo.

El sueño de los bebés es algo que preocupa mucho y mirad que han “inventado” métodos y más métodos. Ahora viene este de la mano del psicólogo sueco Carl – Johan Forssén Ehrlin. Un método que algunos consideran milagroso. Qué exageración, ¿verdad?.

Soy de la teoría de aplicar, en todo lo que a la maternidad respecta, sentido común y, sobretodo, lo que te dicte tu corazón. Además hay que tener en cuenta que, en esto del sueño, como en otras tantas cosas, cada hijo es diferente e igual que un método sirve para uno no así tanto para el otro.

Álvaro, por ejemplo, después del ritual baño-cena-Jesusito de mi vida y cuento, se queda en su cama solito canturreando hasta caer dormido. 

Carlota ya es otro cantar. Ella necesita quedarse dormida antes de verte desaparecer por la puerta. Y qué queréis que os diga, de momento así lo estamos haciendo. Lo bueno es que en 10 minutos ya ha caído pero no os niego si digo que me encantaría que fuera como Álvaro. También es cierto que tiene 9 meses, ya habrá tiempo de acudir a otros métodos alternativos. 😉

Aún con todo, antes de Navidades, oí hablar del cuento “El conejito que quiere dormirse” y leí testimonios varios en los que afirmaban que no sólo lograba dormir al niño sino que, a veces, también lo hacían los padres. Me sorprendió y decidí pedírselo a los Reyes. Si resultaba tan “mágico”, bienvenido fuera, y si no, ¿qué mal hay en ampliar la biblioteca de cuentos?. Ya adelanto que, como era de esperar, Álvaro poco caso le ha hecho y es que el primer día que empezamos a contárselo, a la segunda página, empezó a mostrar signos de aburrimiento. A él le van más los cuentos con más ilustraciones. Además, como se duerme solito, tampoco hay necesidad de aplicar ningún método con el. Aún así no descartamos utilizarlo en un futuro con la fiestera. De momento, ahí queda como elemento decorativo. 

El éxito de este cuento está, entre otras cosas, en su forma de contarlo y en los mensajes que se transmiten inconscientemente. Palabras como “bostezo”, “sueño” y “relajar” se repiten incesantemente. De igual forma, el que lo cuenta – padres, abuelos, etc – debe bostezar en reiteradas ocasiones – todas indicadas – delante del niño. ¡Así yo también me dormiría!. 😉

Sea como fuere lo cierto es que no me parece un mal método. Es más, de todos los que conozco, me parece uno de los más lógicos. No descarto acudir a él yo misma si una noche no puedo dormirme. 😉

Como mi experiencia con el cuento ha sido casi inexistente, recomiendo ver este vídeo explicativo a quien esté interesado. Todo sea por el efecto rebote que puede causar. Cuanto antes se duerman los peques, antes podremos descansar nosotros. 😉

Cuando te das cuenta de que ya no molas….

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Ya estamos de vuelta de nuestras ajetreadas, pero felices, vacaciones.

 

Como sabéis hemos estado unos días en Lleidao Mordor, según se mire, pues la niebla impidió que viéramos el sol hasta el último día – y en Bilbaoa 15 grados sí, pero con katiuskas y paraguas en mano -. Tanto en un lugar como en otro hemos disfrutado muchísimo. Abuelos, primos, tías, villancicos, comilonas, más comilonas, turrones, más turrones, carruseles, parques de bolas, paseos….. ¡y hasta una visita – a estas alturas ya obligada – a San Mames!. ¡Podéis imaginar!.

 

Sin embargo, y después de este desfase y descontrol en cuanto a horarios y rutina se refiere, no os miento si digo que, aún con pereza y cierta “tristeza” por haberse terminado las Navidades, agradezco infinitamente volver a la rutina.

 

Y es que tanto viaje, tanta emoción, tanta gente “bailándonos el agua” ha hecho que la estancia en ambos sitios convirtiera un hijo en un “desinteresado de su madre” y una hija santa de día en guerrera de noche.

 

En cuanto a esta última, Carlota esen boca de mi suegrala niña más buena que ha visto nunca. Y es que sí, señores. No es que yo lo piense, es que Carlota ha pegado un cambio brutal. Es una niña que vaya donde vaya no dice nada. Solo observa y ríe. Y si tiene sueño se duerme allá donde estemos. Pero por las noches…. ¡Ay amigos!. No sé sí han sido los dientes o el extrañar su cuna pero lo cierto es que durante nuestra estancia fuera de casa, ha tenido más despertares nocturnos que en toda su corta vida. ¿Y quién ha sufrido esos despertares? Sus padres, por supuesto. Eso sí, ha sido volver a casa, a su cuna, a su rutina, y volver a dormir plácidamente. Algún que otro despertar tiene ya que los dientes le están dando guerra pero nada que ver con las 15 veces que se despertó una noche en Bilbao.

 

Con respecto a Álvaro…. ¡Qué deciros!. Ha vuelto más empadrado que nunca. Supongo que, en parte, es debido a los celos que está empezando a manifestar. ¡Y que papá mola mucho, claro!.

 

Hace unos meses, justo antes de dar a luz, publicaba un post relacionado con los celos tras la llegada del nuevo hermanito. Un tema que, en ocasiones preocupa, y del que no he vuelto a hablar, entre otras cosas, porque Álvaro no ha manifestado celos….hasta ahora. 8 meses después.

 

Al principio, esos celos nos parecían inofensivos. A sus 32 meses habíamos vuelto al chupete de día y a no soltar, por nada del mundo, su muñeco de apego, el tan querido Pocoyó. ¿A qué era debido ese “retroceso”? Al hecho de ver a su hermana con el chupete colgando allá donde fuera. Y claro, el también quería.

 

A esas manifestaciones de celos, ya digo que inofensivas, se iban juntando otras. Y otras. Y otras. La actitud que tomamos mi marido y yo fue “aprovecharnos” de ellas. Estaba claro que él quería todo lo que su hermana tuviera. Así que utilizamos a Carlota como excusa. ¿Que toca ir guardando los juguetes e ir a la bañera? Allí que llevábamos a Carlota para que él quisiera ir. ¿Que no queremos sentarnos en la trona para cenar? Hasta que sentábamos a Carlota en la suya. En fin, como veis, nos han venido hasta bien esos celillos pues lográbamos que sus “noes” se convirtieran en “sies”.

 

Ahora bien, tras el paso de las Navidades y el ver cómo yo, su madre, estaba todo el día pendiente de Carlota, ha hecho que pierda cierto interés en mí. Yo, que me paso el día haciéndole gamberradas y sacándole sonrisas, he dejado de interesarle. Mamá ya no mola.

 

Ahora se ha vuelto híper fan de su padre. ¿Y yo? Debo de ser una aburrida. Si está su padre en casa, quiere que sea él quien le cuente un cuento – o varios porque torearle le torea un rato -.¡A jugar con papá, por supuesto!. Estar con él mientras come, bañarle, vestirle, cambiar pañal, ir de la mano…. Todo con papá.  ¿Y a mí?  A mí que me zurzan. A veces se despide de mí con un “Adiós Mama. Vete con Carlota. Te quiero mucho“. Sí, te quiero pero vete. Como veis, en nuestra casa empiezan a ir los hombres por un lado, las mujeres por otro. 😉

 

Con la vuelta a la rutina confío es que esta situación de celillos se normalice un poco. No hay que dramatizar y yo sigo tomándomelo a risa. En el fondo me encantan esos amores hacia su padre. No lo puedo evitar. Eso sí, hay una cosa en la que sigo siendo la “favorita”. Y es que, para bien o para mal propio, por las noches, si hay alguna pesadilla, a quien llama incesantemente es a “mami,mami,mami“. ¿Y quién se levanta a altas horas de la madrugada? Su madre, claro. Papá está en el séptimo sueño. 😉

 

En fin, seguiremos hablando de celos pero siempre bajo el prisma del humor. 😉

¡Feliz 2016!