Mujeres perfectas vs. Mujeres desesperadas.

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La maternidad, como la vida misma, está llena de momentos felices y otros un tanto menos. Muchos te sacan una sonrisa; otros pocos, en cambio, una lagrimilla ya sea por preocupaciones o, simplemente, por superaciones. Y ¿qué hay de malo en reconocerlo? En mi opinión, todos y cada uno de esos momentos merecen la pena ser vividos porque de todos se acaba aprendiendo algo y ese algo siempre será para bien. Siempre.
Sin embargo estamos en la era del postureo y siempre quedará mejor aparentar ser una madre/mujer perfecta. Y sí, hablo de aparentar ser – que no ser, a secas – pues la mujer perfecta no existe aunque sí muchas que aparentan serlo.

 

El otro día, comentando con mi hermana Moni la que, sin duda alguna, es la mejor serie de la historia – clara exageración propia –, Mujeres Desesperadas, me acordé de un capítulo que refleja a la perfección lo que hoy vengo a decir aquí.

 

No sé que tiene – o tuvo – esa serie pero lo cierto es que no me canso de verla. 8 temporadas tiene, y tras varios meses viéndola incansablemente, cuando termino, dejo pasar unas semanas prudenciales y vuelta a empezar. Y así, hasta hoy. 12 años ya. Preocupante, ¿verdad?. 😉

El caso es que la serie narra la vida, aparentemente idílica, de cuatro mujeres, todas madres. Y no es hasta que una de ellas se derrumba que el resto no se quita la máscara de madres perfectas para mostrarse como realmente son: mujeres normales, mujeres reales. Ese capítulo me gustó especialmente. Quería poneros el vídeo de YouTube pero no logro dar con él.

 

¿Qué quiero deciros con esto? Que no existen las mujeres perfectas. Y no nos engañemos ni nos queramos sentir inferiores a otras que, aparentemente, sí lo sean. Cierto es que la culpa es parte del mundo en que vivimos y parte también nuestra. Se nos exige mucho y nos auto exigimos mucho. Y quizá por el miedo al qué dirán o pensarán, muchas de las cosas menos maravillosas de la maternidad nos las guardamos para nosotras solitas. Error.

 

 

Vivimos en una sociedad donde la maternidad está en constante punto de mira y elijas la opción que elijas, desgraciadamente, siempre será no apta para alguien. Y no me estoy refiriendo a las guerras, absurdas si me permitís decirlo, sobre lactancia materna, colecho o el tomar la decisión trabajar fuera o dentro de casa, por ejemplo. Mi “queja” va más allá. Me refiero a desterrar, de una vez por todas, esa idea de perfección en la maternidad que no existe. Me refiero a esas “Mujeres perfectas” que acaban creando “Mujeres Desesperadas”. Desesperadas por no lograr llegar a todo e ingenuas, si me permitís decirlo, por creer que la de al lado es tan perfecta como aparenta.

 

 

¿Quién no se ha topado con la típica madre que su hijo es, a sus ojos, perfecto?

 

Ella: “Le han puesto vacunas a tu peque? ¿y qué tal?”.

Tú:Pues fatal. Se ha pasado dos días irritable”.

Ella:Pues fíjate que a mi hijo ninguna reacción”.

 

Meses más tarde, te topas con esa misma madre y te pregunta:

 

Ella: “¿Ya le has quitado el pañal?”

Tú: “Pues todavía no. Lo intentamos una semana y fue un fracaso total”.

Ella: “Pues el mío fenomenal. Ya ni duerme con pañal.”

 

Meses más tarde…

 

Ella:¿Y qué tal te duerme?

Tú:Pues mal. No hay noche que no se despierte

Ella:Jo, menuda faena. El mío duerme como un angelito desde que nació”.

 

¿Cuál será la siguiente reacción cuando nos volvamos a encontrar con esa persona? Decir que todo va bien y, acomplejadas, cambiar de tema. No nos damos cuenta pero en ese momento, indirectamente, también estamos dando la imagen de “mujer perfecta”. Unos por otros y la casa sin barrer. ¿Qué triste, verdad?.

 

¡Ojo! Que yo no digo que si realmente nuestro niño duerme bien, no lo digamos. Faltaría más. Suerte que tenemos. Pero hay maneras y maneras. No me digáis que la cosa no cambia si aun siendo su hijo aparentemente perfecto te dice: “Venga, ánimo que lo estás haciendo de maravilla. Ya te dormirá mejor o te comerá más. Y si ya te cuenta, en confidente, alguna cosa menos maravillosa de su maternidad, lo borda. ¡Qué importante es la empatía, señores! 😉

 

 

En fin, paremos y pensemos. ¿Somos malas madres por reconocer que, de vez en cuando, no podemos con la situación?. ¿Somos malas madres por querer desaparecer, algún que otro día, de nuestra idílica vida?. En ese caso yo sí lo soy. Adoro a mis hijos pero estoy deseando que llegue el verano para encasquetárselos a alguien – se aceptan voluntarios – e irme con mi marido de segunda luna de miel por nuestros cinco años juntos. 😉

 

Y ahora voy yo, claramente mujer imperfecta, y os cuento mi pequeña confidencia – y como esta hay muchas más –.

 

“Tengo un marido maravilloso y unos hijos que son un claro regalo de Dios pero ¿sabéis qué?. Estando de baja por maternidad – sí, la de Carlota – no eran pocos los días que acababa hasta el moño de su reflujo y os reconozco que uno de los mejores momentos del día para mí era levantarme, ducharme e irme SOLA a una terracita a tomar un café. ¡Cómo volvía, señores! ¡Totalmente renovada y dispuesta a ser la mejor madre del mundo!”.

 

¿He de sentirme mal no sólo por hacerlo sino por pensar que ese momento, sin hijos, era para mí algo maravilloso? Pues no, señores. Y si alguien piensa que sí, haré oídos sordos.

 

Centrémonos en hacerlo lo mejor que sepamos pues, como siempre digo, a ojos de nuestros hijos siempre seremos las mejores madres.

 

En fin, seguro que más de una ha pasado por alguna que otra situación similar. Seamos empáticas y compartámoslo. A mí, seguro, me ayudará. 😉

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16 pensamientos en “Mujeres perfectas vs. Mujeres desesperadas.

  1. Ahora mismo me gustaría vivir cerca de tí e irnos a tomar algo,de acuerdo al mil por mil.No soporto a la « mamí petarda perfecta»,me saca de mis casillas.Siento dar la lata con mi caso y ser pesada,a mi ese tipo de madre me ha hecho mucho daño siendo mis hijas prematuras.Hay gente con empatía nula y siempre comparando.Gracias a Dios,eso está más que superado.Pero yo cometo el « error» de ser muy sincera,y si estoy hasta las narices de que mi hija come mal,o se mea encima,pues lo cuento,pero te das cuenta de que la gente miente mucho,mucho.Antes de tener a mis hijas,quedábamos con un matrimonio que ya tenían una niña y vivían cerca.Cuando ya he tenido a las mías ha sido insoportable: sus hijas listísimas,comen genial,duermen fenomenal,andan con 8 meses y recitan a Shakespeare con un año vaya.Que como se parezcan a los padres,pobrecillas,porque son torpes como ellos solos.En fin,vaya rollo que te he soltado.Mis hijas lo mejor que tengo,pero a veces me mudaría de planeta.Ya no te digo nada de obsesionadas con tetas,colecho y demás….Intento ahora no juzgarme mucho,porque antes lo hacía y me parecía que lo hacía fatal.Oye mis hijas me adoran,no lo estaremos haciendo tan mal,no?? Besossss

    • Olé!! Di que sí Ana!! Aunque vivamos lejos algún día tenemos que conocernos! Que a mi fan incondicional le tengo yo mucho aprecio ;-). A mí me encanta cuando encuentro a alguien que está pasando por algo similar. Es que me emociono comparando, con humor, nuestras batallitas. Carlota, por ejemplo, ha pasado de berrear a ser una santa. Pero esto último hasta hace una semana. La tía petarda me manda a la porra con los bibes y a veces ni papilla quiere así que opto por una galleta y yogur para cenar. Está desarrollando un genio…. Y es una vaga! Con 10 meses empieza ahora a reptar pero nada de gateo porque prefiere moverse con su culete. Y si alguien me pregunta les contesto que me ha salido una tía vaga. ;-). Cada día algo nuevo. En tu caso debiste pasarlo mal y es que me enciende la gente que no tiene empatía ni sabe callarse o apoyar en vez de criticar. Pero tu puedes estar tranquila que eres una súper madraza!! Un súper besazo!!!

  2. La perfección no existe pero yo tampoco veo “madres perfectas” por ningún lado en la vida real, será que me relaciono con pocas y entre ellas mis amigas de toda la vida pero si yo digo que necesito tiempo para mí la que está al lado me dice lo mismo, o si digo que me dan malas noches me contestan que el suyo duerme bien pero come fatal o cosas así. Pero vamos que puede ser que me relacione con pocas mamás 😂😂

    • Eso es tener suerte!!! Te relacionas con madres reales que es lo mejor que te puede pasar!! Yo tampoco es que conozca a muchas “perfectas” pero sí más de una vez me he topado con alguna y he vuelto a casa fatal. ¡Qué buenas son esas terapias con las amigas!!

  3. La verdad es que se nos exige mucho! y creo que parte del problema está en la sobreinformación, que si es mejor esto para tu hijo, que si mejor lo otro… antes nadie sabía nada por libros ni por internet y sacaban adelante 6 o 10 hijos. Y las cosas salían con naturalidad. Yo desde el blog es cierto que intento ver siempre el lado positivo de la maternidad, pero también he reconocido que he llegado al límite, he hablado de rabietas, de crisis… sin dramatismos para ayudar y no deprimir a nadie, pero lo cuento. Espero que nadie crea que soy perfecta, yo ya lo he dicho, grito más de lo que debería!!

    • Jajaja!! Yo creo que lo bueno de los blogs es que nos mostramos como somos. Cierto es que para ayudar a las demás intentas contar lo bueno y lo que a ti te sirve pero también dedicamos post sobre el lado menos maravilloso de la maternidad! Jaja Por mi parte tranquila. Perfecta se que no eres, nadie lo es, aunque te apañas de maravilla y yo aprendo mucho! 😉

  4. Me alegra leer este post, porque yo todavía no he dado a luz a mi primer hijo y estoy hasta las narices de las madres perfectas! salgo de cuentas el 26 de marzo y dicho sea de paso todavía no tengo mucha idea de si tengo todo lo necesario para la llegada de nuestro pequeñin,.., sin embargo, la gente me están bombardeando de comentarios que lo único que hacen es ponerme mas nerviosa. Señoras que no tengo ni idea de muchas cosas!!! pero bueno sobreviviré como pueda! si otras madres lo han hecho yo también lo haré! ¿porque hay gente que sabe tanto de tantas cosas y no empatiza conmigo que no tengo ni idea y que estoy muy perdida? en fin, estoy de acuerdo, no me creo que haya madres perfectas,…todas tenemos alguna debilidad. (y yo muchas! jajaja)

    • Ante todo, confianza en ti misma. Lo harás fenomenal. Los consejos que te puedan dar otras madres los puedes coger o dejar. Sólo tú sabrás qué es mejor para tu peque. Lo de la empatía es alucinante. Hay mucha resabidilla en este mundo. Tu fíate de tu instinto y del pediatra. Lo demás ya irá llegando. Muchos besos y ánimo en esta recta final!!

  5. Lo suscribo todo. Yo también soy seguidora de Mujeres Desesperadas. ¡Qué gran serie! Yo pienso que la perfección no existe y menos en esto de la maternidad. Lo que a ti te funciona con tu peque o otra no y viceversa. No aspiro a ser una madre perfecta, aspiro a ser la mejor madre para mi hijo con defectos incluidos. Un abrazo.

  6. Hola guapa! te escribo para felicitarte por este post tan imprescindible para el común de las madres mortales jajaja. Estoy de acuerdo con @nosoyunadramamama en cuanto al tema de la sobreinformación. Las madres de hoy en día tenemos un acceso facilísimo a todo tipo de datos, estadísticas, recomendaciones y demás sobre los cánones ideales de salud, crianza de los hijos, desarrollo psicomotor, nociones de pediatría, embarazo ideal, lactancia…Y esto, aunque a priori pueda parecer una ventaja, supone un estrés absoluto en muchas ocasiones. A menudo esas recomendaciones vienen cargadas de datos fríos, irreales y que implican un grado de perfección imposible de alcanzar para una madre real.

    Me he encontrado en situaciones en las que las matronas, ginecólogos o pediatras me han hecho sentir francamente mal exigiéndome comportamientos o prácticas que me superaban o conllevaban un agobio que no era sano ni para mis bebés ni para mí. Y ni hablar de la angustia que supone tener acceso a las posibles complicaciones que pueden darse en embarazo y parto o los traumas infantiles o desviaciones de conducta que pueden generarse ante una mala educación o crianza de nuestros pequeños.

    Viví mis embarazos con miedo, sobre todo el primero, por conocer todo lo que podría ocurrir. Muchas veces me angustio por no cumplir con lo que una madre perfecta debería hacer con sus hijos. Para muestra un botón: mi hija de dos años y medio se duerme cada noche conmigo en el sofá y después la llevo a su cama. Normalmente a mitad de noche se despierta al menos una vez y terminamos echando a mi marido de nuestra cama para que la peque continúe durmiendo conmigo el resto de la noche. Comentarios al respecto de la psicóloga de la guarde cuando fuimos a hablar con ella por el tema de los celos a su hermana pequeña: no sigo unas rutinas de sueño adecuadas. La niña se desestabiliza al dormirse en un sitio, despertarse a media noche en otro y continuar durmiendo en un tercero. Debería emplear una maravillosa técnica para enseñarle a dormirse en su camita después de un cuento y si se despierta a media noche, aplicando esa misma técnica “chachi-guay” conseguir que vuelva a retomar el sueño plácidamente en su cama. No me detengo a detallaros la técnica porque a las que tengáis hijos reales os entrará la risa. Me agobié cuando me dijo todo esto pero me duró un segundo. Lo justo hasta que recordé que estoy agotada por tantas noches sin dormir. Que demasiado hago con sobrevivir y levantarme, atender a mis niñas y prepararlas para ir a la guarde y sentarme a trabajar haya dormido lo que haya dormido. Que no me puedo permitir el lujo de emplear horas aplicando técnicas de sueño maravillosas hasta que mi hija caiga rendida en su cama. Que si a media noche, a parte de las mil y una veces que tengo que levantarme a atender a las peques cuando lloran, en cada uno de esos paseos me dedico a aplicar técnicas de relajación para que mi hija no se mueva de su cama, directamente ni me molesto en meterme en la mía porque no tendría tiempo para dormir ni media hora. Sin contar con que me ingresarían en el hospital al día siguiente por agotamiento extremo. A parte de que la única neurona que me queda despierta para poder trabajar moriría exhausta, jajaja.

    Por otra parte, también he experimentado miradas acusadoras de matronas que entendían que no era lo suficiente “disciplinada” a la hora de establecer horarios de lactancia para mi bebé recién nacida. Hay que darle el pecho cada 3 horas exactas y si no, lo haces mal (yo funcionaba a demanda, y mi esfuerzo me costaba, para encima recibir una bronca). Pediatras que te echan en cara que lleves a un bebé a la guardería porque eso le provoca un constante contagio de virus de todo tipo (como si yo hubiera inventado el maravilloso sistema “pro-conciliación” que tenemos en este país). O por ejemplo, la indicación de suministrarle ventolín a mis niñas, (por su afición a pillar bronquiolitis), cada 4 horas, incluyendo la noche. Es decir, que se supone que debería despertar a un bebé a mitad de noche y ponerle una cámara en la nariz sin que rechiste para que reciba puntualmente su chute de ventolín. Todo ello cuando por fín has conseguido que duerma a las 2 de la mañana. Etc, etc.

    No tengo nada en contra de estos profesionales, que lógicamente tienen que hacer su trabajo, y nos dan las indicaciones basándose en lo que la ciencia considera un comportamiento ideal. Pero con el tiempo he aprendido a ser más flexible y relativizar todos estos “consejos” y hacer las cosas como buenamente pueda o mi instinto maternal me dicte. Y sí, también se agradecería otro tono a la hora de dar esas indicaciones, sin juzgar, comprendiendo y acompañando a las “madres desesperadas”. Porque a veces parece que vamos a pasar un examen o un interrogatorio policial o judicial…

    Y en cuanto al tema de la “insolidaridad” entre madres podría estar hablando largo y tendido, pero no quiero aburriros. Sí, yo también he sufrido a esas madres que dicen ser perfectas y que tienen el don de generarte un enorme sentimiento de frustración, y complejo de inferioridad y a hacerte más pesada si cabe la labor de ser madre. He experimentado como amigas de mi marido me miraban escandalizadas cuando les comentaba las molestias que sufría en los embarazos o lo que me costaba tirar del barrigón para hacer determinados planes o asumir el día a día. Ellas en cambio se encontraban mejor que nunca, ni media náusea y podían asistir a todos los saraos calzando tacones y trabajando hasta el último día de dar a luz porque no tenían necesidad de descansar ni bajar el ritmo. Con el tiempo he recibido llamadas de las mismas que decían llevarlo todo fenomenal para preguntarme todo tipo de dudas sobre embarazo y crianza porque lo estaban pasando mal. Pero delante del grupo de amigos me dejaban a mí como una mujer tremendamente enfermiza, débil y agobiona, cuyo embarazo, tan “raro y complicado” presagiaba lo peor…

    En fin, esto también lo cura el tiempo y la experiencia. Aprendes a relativizar, a no compararte, a pasar por el filtro los comentarios de vidas “ideales” y no mirar hacia otros lados. Haces las cosas lo mejor que puedes, con la suficiente flexibilidad para que todo fluya y que la totalidad de la familia esté a gusto. Evitando caer en histerismos y rigideces. Y cogiendo los consejos como meras recomendaciones que posteriormente adaptaré a mi familia como me parezca oportuno. Además de perdonar y comprender mis deficiencias. Me basta con que mis hijas sean felices y estén sanas. Todo lo demás son florituras que si puedo aplicaré con paz y si no pues no pasa nada. Gracias a Dios. todos mis apuros y experiencias me han despertado una empatía bestial con todas las madres del universo jajaja. Precisamente esa es una de las razones por las que abrí mi blog. Siento una necesidad inmensa de ayudar a otras mamás a que se sientan apoyadas y vivan su maternidad con la mayor paz posible. Nunca ocultaré a una amiga los apuros o deficiencias de mi vivencia de la maternidad y siempre que pueda les trasmitiré ánimos y todos los “trucos” que estén a mi alcance que puedan facilitarle su labor diaria. Jamás contribuiría a que una madre se sintiera peor por un comentario malintencionado y falso por mi parte. En fin, que otro gallo cantaría si nos apoyáramos más entre nosotras y no tuviéramos tanto miedo a ser auténticas y reales y reírnos un poco de nuestras “deficiencias”. Que bienvenidas sean sin contribuyen a crear un hogar más hippie y feliz. Un besazo y disculpa el rollo que te he soltado jeje, pero es que este tema me puede…

    • Jajaja! De verdad que estoy totalmente de acuerdo con lo que pones! Álvaro nos ha dormido muy bien desde pequeño pero con Carlota está siendo tan terrible que seguimos usando la babybjorn para primero dormirla y de ahi pasarla a su cuna (también de madrugada cuando se despierta). Se lo comenté a la pediatra y el próximo 12 de marzo vamos a una charla sobre el sueño de los bebés a ver si nos pueden ayudar en algo pero sí tengo claro que si no encontramos otro método seguiré tirando de babybjorn hasta que ya no quepa! Lo que está claro es que cada una hace lo posible por ser buena madre y no morir en el intento y lo más importante es que crezcan siendo niños felices!! Ahora con 10 meses se supone que tenemos que empezar a darle los purés no tan triturados (de hecho llegamos “tarde”) y el finde nos mandó a la porra así que volvemos al puré hiper líquido. Ya comerá sólidos cuando quiera. En fin, podría contar mil luchas en las que nos encontramos ahora ;-). Muchos besos y gracias por comentar!!

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