El survivor cumple 3 años.

De recién nacido y actual. La foto es algo pésima pero apenas tengo fotos actuales que salga solo y he tenido que recortar mucho. 😉

Ya sabéis que Abril para nosotros es uno de los mejores meses del año. En él nacieron tanto Carlota como Álvaro y si hace tres semanas estábamos de cumpleaños, ahora nos toca de nuevo. 

 

Hoy me pongo otra vez nostálgica. Y es que nuestro Alvarito, la alegría de la casa, cumple 3 años – aunque él ya va diciendo que es su cumpleaños desde hace dos meses -. Se parece a su madre, los cumpleaños nos hacen mucha ilusión. 😉

 

Atrás dejó su faceta de bebé para convertirse en todo un señorito. Y no uno cualquiera, un gamberrete que nos tiene locamente enamorados. Cada vez que me acuerdo lo que sucedió en su embarazo y veo cómo no sólo es un niño sano sino que además es fuerte, alegre, listo y feliz, doy gracias por este pequeño milagrito. Estoy segura de que logrará algo grande en esta vida.

 

Los que le conocen saben que es la alegría de la huerta. A todo le encuentra el lado juguetón. Siempre está sonriendo y felizsalvo los típicos momentos de rabietas, claro está -. En el cole, su profesora siempre nos dice que ojalá no cambie nunca. Y es que no conozco niño más feliz que él. Es tan alegre que hace que Carlota, una bebé sonriente aunque sin llegar a ese extremo, sea – bromeando – la antipática de la casa. Otras virtudes tiene. 😉

 

 

Es un buenazo, un santo varón como su padre, pero también es muy sensible. No le gusta que estemos enfadados o tristes. Llora cuando le regañamos pero no por el hecho en sí de regañarle o quitarle el juguete de turno, sino por vernos tristes. Y cuando pide perdón lo primero que hace es sonreírnos y decir “Mamá ya está contenta”. ¿Qué voy a decir a eso?. Se me cae la baba.

 

 

Seguimos con algún que otro celo hacia su hermana pero ha sabido encontrar su hueco como hermano mayor. Cuando ésta llora, él le da besos acompañado de un “Carlota, no pasa nada”, pero si ésta tira algo al suelo – por ejemplo – rápido le suelta un: “Carlota, no! Eso no se hace”.

 

Soy consciente de que está en la mejor edad. No calla un segundo. Allá donde vamos la gente le dice “Madre mía, cómo hablas”. Y es que tiene rollo para rato. Las vueltas del cole, nuestros 20 minutos que nadie nos quita, las aprovecho para que me cuente qué ha hecho ese día. Y ¿por las noches?, tenemos una vocecita que nos ameniza la cena. Álvaro canta. Canta mucho, señores. Y lo hace hasta caer rendido. Cuando en casa ya no se oye al pajarito cantor significa que éste ya ha caído – y plácidamente oigan –.

 

Como siempre he dicho, es mi quitapenas particular. Sus carcajadas contagian a cualquiera y cuando te mira con esa carita de bebote todos los males desaparecen.

 

Tiene su carácter, que cada vez saca más, y me encanta ver cómo defiende lo suyo, con excusas muchas veces pero en ocasiones no me queda más remedio que ceder, se lo ha ganado con su gracia.

 

Pero lo más importante es que es un niño muy feliz – agotador, para que os voy a engañar, pero feliz – y daría lo que fuera por que fuera así siempre. Soy consciente de que no podré protegerle in eternis e, incluso, será bueno que él mismo vaya superando obstáculos pero con tres años que tiene, seguiré ayudándole y haciéndole feliz en todo lo que pueda.

 

Esta tarde celebraremos su cumpleaños en compañía de todos los primos y si hace bueno, que pinta reguleras, podremos hacerlo al aire libre. La temática, como no podía ser de otra forma, será Patrulla Canina – con corona y todo hecha por una servidora -. Anoche fui a enseñarle cómo había quedado y se puso tan contento que me pidió que se la pusiera varias veces y al irme le dejé cantándose la canción de Cumpleaños Feliz seguida de la de Patrulla Canina. Él se lo dice todo. 😉

 

 

De postre he preparado la súper tarta de chocolate de la abuela MatildeChocolate / Bizcocho / Galletas y Flan -. Espectacular. Me consta que varios adultos vienen por esto – 😉

 

En fin, mi niño se hace mayor pero está en una etapa maravillosa con la que nos divertimos mucho. Sigue así, mi amor. Te queremos a rabiar. Muchas felicidades.

 

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Un matrimonio sólido.

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El pasado sábado, con motivo del 40º aniversario de bodas de mis padres, nos juntamos toda la familia para celebrarlo con una Misa de Acción de Gracias y una gran comilona. Victoria fue desde Barcelona, Laura y yo desde Madrid, Mónica desde Lleida y Helena y Andrea desde Pamplona.

 

Y es que sí, han pasado 40 años desde que se dieron el primer “sí quiero” en tierras segovianas y desde entonces, hasta hoy, tienen una gran familia de 6 hijas, 4 yernos y 9 nietos (y medio).

 

Lo de los yernos es un tema aparte. Y es que no son pocas las veces que mi madre les dice lo mucho que les quiere por estar con sus hijas y quererlas – querernos – mucho. Comprenderéis que les meta en el saco. 😉

 

Nadie mejor que ellos sabe que esos 40 años han sido maravillosos y nosotras, sus hijas, podemos afirmar con gran rotundidad que ese matrimonio es más que sólido. Claro que ha habido momentos malos y, como dijo el Mosén – así se les llama a los Sacerdotes en Cataluña –, vendrán otros pero también ha habido, y habrá, otros preciosos que hacen que este camino en el que se embarcaron hace muchos años esté mereciendo la pena. ¡Qué suerte tenemos de tenerles como ejemplo! aunque también diré que ellos están hechos de otra pasta.

Y con motivo de esta celebración, inevitablemente me he acordado de algunos de los conejos que, hace unos meses, dio el Papa Francisco sobre el matrimonio y que, aunque obvios, son muy acertados. Así, para lograr un matrimonio sólido y feliz, requiere entre los esposos:

 

  1. Tener paciencia.
  2. Tener actitud de servicio.
  3. Sanar la envidia.
  4. No hacer alarde ni agrandarse.
  5. Ser amables.
  6. Ser desprendido.
  7. Sin violencia interior.
  8. Perdonar.
  9. Alegrarse con los demás.
  10. Disculpar.
  11. Confiar.
  12. Esperar.

 

No dice nada nuevo, ¿verdad?. Pero ¡qué bien viene leerlos de vez en cuando!. Y aunque estos consejos son perfectamente aplicables en nuestra vida cotidiana con cualquier persona, en el ámbito del matrimonio añadiría “tener tiempo para la pareja” pues, como muchas veces digo, los hijos son maravillosos pero si sólo nos centramos en ser padres, corremos el riesgo de olvidar lo que un día nos unió. Así que sí, somos padres pero también maridos o mujeres y debemos dedicar tiempo a estar juntos – y solos -, reírnosy mucho -, disfrutar siendo dos, hablar, comunicarnos, querernos… En definitiva, mantener la chispa y ese amor verdadero que nos mantiene unidos. Y todo esto lo han logrado mis padres.

Desde aquí, ¡muchas felicidades de nuevo y a por los 50! 😉

Tarta Huesito

Esta semana está siendo algo estresante así que el post de hoy va a ser corto y conciso. Y como dicen que lo prometido es deuda, aquí os pongo la receta de la tarta que preparé para el cumple de Carlota. Deliciosa, fácil y barata.

Ingredientes:
  

  • Dos botes grandes de Nutela. Yo soy hiper fan de la Nutela pero también podéis usar Nocilla o la crema de cacao que queráis. Es cuestión de gustos.
  • Un paquete de Obleas.
  • Elementos de decoración: letras de chocolate, azúcar glas, bolitas de colores, almendras troceadas, etc. 

Trucos antes de la preparación:

  • Calentar un poco los botes de Nutela, sin la tapa, en una olla con agua hasta que veáis que se puede extender sin complicación. 
  • Antes de empezar, colocar en el centro del plato o molde que vayamos a utilizar para la tarta una cucharada de Nutela en el centro. De esta manera la primera Oblea se quedará más sujeta.
  • Si veis que, a medida que vais colocando las obleas, la tarta empieza a parecerse a la Torre de Pisa – como me pasó a mi –, moldeadla con las manos. Al estar la Nutela semi líquida, no hay complicación.

Preparación:

  • Colocar una Oblea en el molde y extender sobre esta la Nutela.

  
  

  • Colocar otra Oblea y repetir el proceso hasta conseguir la altura que queramos. He aquí el error que cometí: yo utilicé todo el paquete de obleas para lograr una tarta aparentemente atractiva y lo que no me esperaba es que el partirla después fuera tan costoso. Es preferible hacerla con la mitad de obleas que vienen en un paquete.
  • Con la última Oblea que pongáis, extended de nuevo la Nutela tal y como habéis hecho en los pasos anteriores pero esta vez, además, extended también por los lados. Yo utilicé un pincel de cocina que me facilitó bastante el no manchar – todavía más – el molde.

  

  • Decoradla a vuestro gusto y dejar reposar en la nevera, al menos, una hora.

  

Fácil ¿eh? No tiene mucha ciencia. Ya os dije que era de las tartas más fáciles que se han hecho. Un auténtico huesito en grandes dimensiones. Una auténtica delicia. Ni falta hace que diga que Carlota, la cual probaba el chocolate por primera vez, se relamió los dedos. 😉

Espero que os animéis a probarla y ya me contaréis qué tal os supo. Aquí os espero 😉

Primer año con Carlota.

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Da miedo lo rápido que pasa el tiempo y no, no quiero que mis hijos crezcan.

 

Hoy hace un año que nació Carlota. Un año en que me convertí en bimadre y un año que descubrí que esto de ser madre de dos no está tan mal. 😉

 

Una vez me dijo mi padre que tener dos hijos no es el doble de uno, es más. Estaba en lo cierto. También dicen que el cambio de dos a tres – o más – ya no se nota tanto. Habrá que esperar a ver. Lo que está claro es que cada hijo es una Bendición y yo, ese 7 de Abril de 2015, pude comprobarlo por segunda vez.

 

Hoy cumple un año, y es la pequeña de la casa, pero os aseguro que ha sabido cómo encontrar su hueco y no pasar desapercibida.

 

Como toda mujer, se hace notar. Ha sacado el carácter de su madre y cuando Álvaro se le acerca para quitarle su juguete, ésta lo agarra con fuerza hasta que, en un visto y no visto, le es arrebatado de sus manos y, evidentemente, se enfada.

 

Os he de reconocer que cuando tienen este tipo de “peleíllas” me mantengo al margen e, incluso, me río. La situación suele ser tal que así: Álvaro diciéndole: “Carlota, hay que compartir” (será caradura) y esta, aun viendo peligrar su integridad física, sin soltar el juguete. Y sí, es niña pero fuerte y bruta lo es casi más que su hermano.  Álvaro ya la tiene calada. Cuando Carlota pega el gruñido, el pobre me mira diciendo: “¡Huy!, Carlota se enfada” y a veces hasta le devuelve el juguete.

 

Es una niña que extraña mucho. Aunque, coqueta ella, le gusta que le miren y, como dice mi suegra, quiere “casos“, lo cierto es que tiene una mamitis de tres pares de narices. A mí ya me viene bien pues Álvaro fue más despegado y el ver como mi hija se acurruca a mí cada vez que alguien le dice algo, me encanta. No os negaré que me gustaría que fuera un poquito más sociable. Claro que con el precedente que ha sentado Álvaro, quien saluda eufórico hasta a los guardias que controlan el tráfico por las mañanas en la puerta del cole, cualquiera, a su lado, es menos “simpático”.

 

Comparaciones a parte, feliz y risueña lo es un rato. Cada mañana al despertar y bajar las escaleras en brazos, oye a su hermano y, sin verle aún, se pone contentísima. Y en lo que a mí respecta, reconozco que cada vez me cuesta más salir de casa por las mañanas sin darle besos y más besos. Y es que me mira con esa carita esperando a que le haga alguna gracia y claro, una es débil. 😉

 

Pero el premio viene por la tarde cuando llegamos del cole. Desde que entramos por la puerta de casa viene gateando a una velocidad de vértigo con carcajadas de emoción que me derriten. ¡Ese sí es un buen recibimiento!.

 

Y lo mejor de todo es que es una niña súper considerada con sus padres. Si se despierta por las mañanas, enciende solita la música de la cuna y vuelta a dormir. Así da gusto. Eso sí, lo nuestro nos ha costado. Aunque siempre ha sido una niña de dormir 12 horas seguidas, lo cierto es que no ha sido hasta hace mucho que nos ha necesitado para dormirse. A veces, incluso, tardábamos una hora para que se durmiera pero llevamos ya dos semanitas un tanto incrédulos. Y es que ya, por fin, se duerme sola en su cuna – ya sea siesta matutina, siesta de tarde o por la noche -. ¡Y sin un gruñido, oigan!. Ello unido a que el cambio de hora hace que por las mañanas se levante mucho más tarde de lo que nos tenía acostumbrados, Diego y yo estamos que seguimos sin creérnoslo por eso todavía lo decimos en voz bajita- y por supuesto, cada día lo celebramos-. Nuestra niña se hace mayor…..

 

En fin, podría contaros un centenar de cosas sobre ella pero no quiero aburriros. Soy consciente de que con que se me caiga a mí la baba ya es suficiente. 😉

 

 

Cuando se publique este post, estaremos en plena celebración de la que ya colgaré fotos en Instagram. Y sí, la próxima semana prometo poneros la receta de la tarta que preparé y también seré sincera y os diré si estaba rica o la apariencia era engañosa…;-)

Aquí donde me véis, también le confeccioné su coronita de cumpleañera con goma eva, pistola y todo pero para poder escribir un post sobre esto de las manualidades todavía me queda. Las verdaderas cracks en esto son mis hermanas Laura y Mónica. Lo mío es de aficionada – y además de las reguleras -. 😉

¡Muchísimas felicidades, preciosa!.