¿Puedo recuperar mi IRPF por maternidad? No es oro todo lo que reluce…

Processed with MOLDIV

Esta semana todos los medios de comunicación se están haciendo eco del último pronunciamiento del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid en relación a la posibilidad de solicitar a la Agencia Tributaria la devolución de ingresos indebidos en concepto de retenciones en el IRPF correspondientes a la prestación recibida durante la baja por maternidad. Y como abogada que soy, dedicándome un poco a la rama tributaria aunque en otro sector, qué mejor que daros mi opinión. Obviamente recomiendo que, de estar interesadas, os sentéis con vuestros asesores fiscales y estudiéis si os compensa o no solicitar tal devolución, entre otras cosas por lo que en este post voy a comentar.

Ante todo, tranquilidad. No pretendo escribir un post técnico más bien al contrario. Intentaré explicaros, de forma llana y simple, qué es lo que está pasando. Y es que se le está dando mucho bombo a esta noticia pero ¿resulta tan fácil como parece? Mi respuesta es no.

El pasado 6 de Julio, el TSJ de la Comunidad de Madrid, dictó una Sentencia por la que, dando la razón a la contribuyente y recurrente en ese concreto proceso, declaraba exenta de tributación en el IRPF la prestación por maternidad que había recibido durante las 16 semanas de 2009 correspondiente a la baja por dar a luz a su hijo.  El criterio que ha seguido dicho Tribunal en la mencionada Sentencia – y que yo, por gajes del oficio, sí me he leído – ha sido considerar incluida dicha prestación en las exenciones recogidas en el artículo 7.h) de la LIRPF. Precepto éste que reconoce tal beneficio tributario.

Hasta la fecha, y probablemente sea la tónica a futuro, la Agencia Tributaria ha considerado la prestación por maternidad como un rendimiento de trabajo y, como tal, considera que debe tributar en el IRPF.

¿En qué cambian las cosas con este último pronunciamiento del TSJ de Madrid? A corto plazo en muy poco. La sentencia que ha dictado dicho Tribunal, aparte de dictarse en un procedimiento concreto, no sienta jurisprudencia y como tal, no vincula a ningún Tribunal. Por lo que, a buen seguro, habrá criterios dispares con otros TSJ del país.

Por otro lado, al ser la fecha de Sentencia anterior al 22 de Julio de 2016 (fecha en la que entra en vigor la nueva reforma del Recurso de Casación en lo Contencioso Administrativo), la misma ha quedado firme. Es decir, la Agencia Tributaria no puede recurrir a ninguna instancia superior por lo que no le queda más remedio que proceder a la devolución de ingresos indebidos en concepto de la retención exenta mencionada. Pero ojo, únicamente a la recurrente que fue parte en ese proceso. Sin embargo, a partir de ahora, y encontrándonos en las fechas en las que nos encontramos, de haber otro pronunciamiento similar por parte de un TSJ, la Agencia Tributaria sí podrá encontrar la vía para que un Tribunal superior, concretamente el Tribunal Supremo, se pronuncie al respecto por la reforma a la que he hecho alusión anteriormente y con invocación de un claro interés casacional.

¿Qué quiero decir con esto? Que el caso todavía no está claro. Si el Supremo finalmente entendiera que tal prestación no está exenta, volveríamos a los inicios y, por tanto, aparte de perder el tiempo, habríamos “invertido” un valioso dinero en nada. En cambio, si falla a favor, no será hasta dentro de 2 o 3 años. Años en los que nos veremos inmersos en recursos y más recursos. De ahí a que os insista a hacer números. Debe compensaros.

¿Merece la pena, por tanto, luchar por ello? Mi opinión es DEPENDE. Como he dicho antes, y perdonad mi insistencia, conviene hacer números con vuestros asesores fiscales conociendo, de antemano, todo el procedimiento administrativo y judicial al que os podéis enfrentar y los costes que ello conlleva.

Por lo pronto, según citan algunos medios de comunicación, “Hacienda va a convertir la devolución del IRPF por maternidad en un infierno judicial pues se ha propuesto convertir en una odisea administrativa y judicial las reclamaciones que reciba”.

¿Cuál es el procedimiento a seguir? De una forma sencilla os lo detallo a continuación:

  1. Presentar un escrito en la Agencia Tributaria solicitando la rectificación y devolución de ingresos indebidos: Tenéis hasta 4 años desde que se presentara, de ahí que por todos los medios se hable de 2012 en adelante.
  2. Como, a buen seguro os lo rechazarán, deberéis presentar el correspondiente recurso administrativo – que os será desestimado seguramente – hasta llegar a una Reclamación Económico Administrativa. Sólo así se pondrá fin a la vía administrativa y se podrá acudir a la vía judicial.
  3. De ser desestimada tal reclamación, se deberá presentar un Recurso Contencioso Administrativo ante el TSJ correspondiente.
  4. Desde el pasado 22 de Julio, contra la sentencia que dicte el TSJ, y siempre y cuando se aprecie un claro interés casacional – que a mi juicio sí lo tiene – se podrá presentar un Recurso de Casación ante el Tribunal Supremo.

Como veis, el procedimiento no es sencillo ni corto así que habrá que ver cada caso particular. Mi opinión es que si os compensa, lo hagáis pero sólo si os compensa. Y, por supuesto, aquellas que hayáis sido madres en 2016 no cometáis la imprudencia de no declarar la prestación por maternidad recibida este año en la declaración del próximo IRPF.

Por mi parte os reconozco que no he hecho números, y los haré, claro que los haré, entre otras cosas porque son dos hijos los que he tenido desde 2013, pero por otro lado sigo sin estar convencida de iniciar esta batalla contra Hacienda….

Espero haberos ayudado. Siendo una materia relacionada con el blog, y siendo yo profesional del derecho, me ha parecido el post idóneo para publicar esta semana. 😉

ACTUALIZACIÓN a 20 de Diciembre de 2016: El pasado 27 de octubre, el TSJ de Andalucía dictaba una sentencia por la que entendía que dicha prestación NO ESTABA EXENTA de tributar en el IRPF contradiciendo, por tanto, el tan sonado pronunciamiento del TSJ de la Comunidad de Madrid. A diferencia de la del TSJ de Madrid, ésta sí puede ser recurrida en Casación. Veremos qué termina dictando el Supremo. Hasta la fecha no hay nada seguro…..

Anuncios

¡SORTEO! Beneficios musicales de la mano de Nestlé y Spotify. CERRADO.

A estas alturas dudo que alguien desconozca los maravillosos beneficios que aporta la música a los bebésy a los no tan bebés-. ¿A quién de vosotras, estando embarazadas, no os han dicho “Pon música clásica cerca de la barriguita que a los bebés les encanta y les beneficia”?. Y todavía más. ¿Quién de vosotras no lo ha hecho?. Podría decirse que uno de los momentos comunes a, prácticamente, todo embarazo es tumbarse en el sofá y escuchar música clásica mientras, de una forma conmovedoramente embobada, hacemos caricias a nuestra propia barriga.

Y es que sí, la música es más que beneficiosa – también para los niños –. Dicen que, entre otras cosas, favorece la capacidad  de atención y estimula su memoria. Pero lo más importante ¡cómo disfrutan escuchándola!.

En mi caso la música siempre me ha acompañado desde bien temprano pues prácticamente todos los miembros de mi familia hemos mostrado inquietud por tocar algún instrumento – servidora el piano –. La he tocado, la he utilizado para concentrarme / desfogarme / emocionarme y la escucho todos los días para darle sonido a mi vida. 😉

Es cierto que, con hijos de por medio, he tenido que adaptar mis gustos musicales a sus pequeños oídos – aunque tenga pesadillas con “chocolate, molinillo, corre corre, que te pillo …..” –. Ojo, que si alguna de las canciones del momento me gusta no dudo en ponérsela. A estas alturas ya tararean unas cuantas. 😉

A lo que iba. En casa nunca falta música. ¿Qué toca pintar? Ponemos a James Horner o Hans Zimmer de fondo – ya sabéis que me encantan las BSO –. ¿Qué llega la hora del baño? Buscamos algo más animado. ¿Para dormir? Relajación. ¿En el coche? Descontrol. 😉

Por eso, el otro día, me alegré al conocer la nueva experiencia lanzada por Nestlé, junto con Spotify, denominada “La playlist de tu bebé”. Tienen varias playlist creadas dependiendo de la edad del niño o el momento idóneo para escucharla – Comer / Jugar / El baño / La siesta –. Estaréis conmigo en que no es lo mismo un bebé de 7 meses que un niño de 3 años, como tampoco es lo mismo escuchar un tipo de música en un momento de diversión que escucharla momentos antes de dormir.

¡Y yo ya lo he probado! Es cierto que he jugado con ventaja. Al ser una de las Súper Mamis Blogueras de Nestlé, el otro día me enviaron un paquetito en el que aparte de darme a conocer esta nueva experiencia, contenía un gracioso altavoz bluetooth en forma de seta.

altavoz-nestle

Los niños quedaron flipados y a mí me encantó el detalle. Funciona de tal manera que, sincronizándolo con tu teléfono/ tablet / Pc, puedes escuchar la música que te apetezca en cualquier rincón de la casa. Desde entonces lo usamos todas las tardes.

¡Y EMPIEZA EL SORTEO!

¿Os gustaría tener un altavoz como el de la foto? Estos son los requisitos:

 

    1. Crear vuestra playlistal final os explico cómo -.
    2. Compartirla con nosotros: ¿Cómo? Colgando el pantallazo de la Playlist que habéis creado en el muro de nuestra página de Facebook o bien a través de Instagram etiquetándonos (@mamadeunsurvivor)
    3. Compartir este post en Facebook de forma pública y dejar allí un comentario. No hace falta que seáis fans de la página – sólo si os gusta pero no es un requisito – ;-).

 

 

El plazo para participar será desde hoy miércoles 23 hasta el próximo miércoles 30 de noviembre a las 23:59h. Podrán participar personas mayores que tengan su residencia en España. El sorteo se realizará a través de la plataforma Sortea2 y se publicará el ganador en las Redes Sociales y en el Blog. Si en 48h no se pone en contacto con nosotros, se repetirá el sorteo. El envío se hará directamente por parte de Nestlé.

¿CÓMO CREAR UNA PLAYLIST?

¡Es muy fácil! Sólo tenéis que seguir estos 4 sencillos pasos:

1) Entrar en www.nestlebebe-spotify.es

2) Escribir el nombre de vuestro hijo/a

3) Seleccionar su edad

4) Escoger el momento para escucharla

 playlist-nestle

 

Y esto es todo, amigos. ¡Mucha serte y que sigáis disfrutando de la música!

Operación pañal.

1

El día después de que Álvaro cumpliera los 3 años, iniciamos la operación pañal. Sé que muchos pueden pensar que ya era hora pues lo normal es quitárselo entre los 2 y 3 años de edad. Sin embargo lo normal no siempre es lo adecuado. Me explico. En algo tan importante como lo es decir adiós al pañal, es primordial que nuestros hijos estén preparados. Y por mucho que nos empeñemos, si ellos no lo están, lo único que lograremos será frustrarles.

 

Y sí, yo misma lo hice mal. Siguiendo mi instinto por lo que se consideraba normal, intenté quitarle el pañal a Álvaro con 27 meses – 2 años y 3 meses -. Era Agosto, época idónea – según mucha gente -. Nos lanzamos a la aventura sin reparar en que, quizá, nuestro hijo no estaba preparado. Y así fue. Tras una semana entera regando cada rincón de la casa y verle cómo se enfadaba cada vez que ocurría el desastre, decidimos que no, ese no era su momento. Así que le enfundamos de nuevo en su pañal y guardé todo el arsenal de calzoncillos que había comprado en el armario – nada más y nada menos que 30. Está claro que la motivada era yo -. El feliz, nosotros más.

 

Así que punto número uno: lo más importante antes de embarcarnos en esta arriesgada operación – que lo es – es que el niño esté preparado. Y que nadie se preocupe, ni se alarme, si ve que su hijo no lo está. Coincidiréis conmigo en que no hay varón que con 30 años no sepa controlar sus necesidades. Todos aprenden tarde o temprano.

 

He de decir aquí que contamos con la magnífica ayuda y colaboración de las profes del cole, sin ellas estoy segura que nos hubiera costado más – mucho más -. Siempre les estaremos súper agradecidos.

 

Ya nos dijeron al comienzo del curso que en cuanto viesen a Álvaro preparado nos avisarían para, con su ayuda, retirarle el pañal. Esa llamada llegó en Abril. Nos dijeron que estaba híper motivado e, incluso, intentaba sumarse al grupito de niños que iban en fila al baño del cole. Me hizo mucha ilusión saber que no sólo estaba preparado sino que tenía mucha motivación para ello.

 

Así que, llegado el momento, se lo quitamos. Lo hicimos coincidir con su cumpleaños pues el paso de 2 a 3 añitos ellos lo viven como lo más – por lo menos mi hijo -. Ya era un niño mayor, no era un bebé como Carlota, y los niños mayores no llevan pañal. Como veis, la motivación era máxima. 😉

 

 

El primer fin de semana fue un desastre total. De los 3 días de puente que tuvimos sólo fue al baño una vez. Reconozco que yo ahí casi tiro la toalla. El ver cómo le frustraba me hizo pensar que igual no era el momento pero el saber que en el cole nos iban a ayudar me animó a seguir por lo menos unos días más.

 

El primer día de cole también fue bastante mal. ¡Hasta 4 mudas usó!.

 

Así que tras 4 días de desastre total, pensé en que teníamos que hacer algo para motivarle todavía más y sobretodo que el – que estaba luchando más que nadie – no tirara la toalla.

 

La idea de hacer fiesta, darle muchos besos y abrazos cada vez que lo lograba estaba genial pero claro, en su caso, apenas había ido al baño salvo esa vez de la que os he hablado así que el pobre no tenía conocimiento de cómo podían ser las celebraciones.

 

No sabéis cómo algo tan sencillo como lo es una manualidad puede ayudar tanto. Cogí un papel y unos rotuladores y dibujé en él una escalera. Lo colgamos en su habitación con gomets varios adornando el papelito y por cada vez que hiciera pipí en el baño de mayores le dibujaría una carita sonriente en el escalón correspondiente. Al llegar arriba del todo tocaría premio.

 

La idea le encantó y no os miento si digo que desde ese primer día empezamos a subir escalones a una velocidad pasmosa. Tanto que, salvo un escape que tuvo un día en el cole, hasta la fecha no hemos tenido más sustos. 6 días después de confeccionar la escalera ya habíamos completado todos los escalones así que me lo llevé a Toys r us a por su premio y, entre todos los juguetes, escogió una lavadora. Publiqué la foto en Instagram y es que la fiebre que tiene mi hijo por todo artilugio relacionado con la limpieza da para un post completo. 😉

 

Ahora tenemos otra escalera y es que superado el tema pipí, os he de reconocer que, sin ser muy gráfica, la otra parte de la operación pañal nos está costando un poco más. El pobre se espera siempre a tener el pañal de noche puesto para, a los dos minutos, decirme mami, hay que cambiar… En fin, ya lo lograremos. 😉

 

Volviendo al tema pipí, 20 días después de que empezáramos con el experimento, ya es todo un niño mayor. Hasta hemos hecho dos viajes de más de 5 horas cada uno y no sólo avisaba con un “mami, ya viene el pipí” sino que ha sabido aguantarse como un campeón hasta poder parar en un área de servicio – a veces pasaban 30 minutos para dar con una decente -. Vamos, que en casa estamos de fiesta constante y él está feliz. Cada vez que hace pipí en el baño de mayores termina con un “mami, ahora hacemos fiesta y un aplauso”. Que le encantan a mi niño los halagos… 😉

 

También nos sirvió mucho el leerle un cuento dos meses antes para ayudarle a entender que debía dejar el pañal. Hay infinidad de cuentos y supongo que todos ayudarán. Sin embargo, a Álvaro le encantan todos los de la colección de Lulú así que cuando lo vi no dudé en hacerme con el.

2

Y, por último, me descargué la App PipiPopo ­– en estos temas se habla sin tapujos 😉 – cuya canción ya se sabe de memoria.

3

Dicho esto, y aunque todo ayuda, creo que el detonante del éxito en esta operación fue, sin duda, la escalerita – y la incondicional ayuda, repito, de las profes del cole que hasta le dieron una medalla de niño mayor cuando lo consiguió. Medalla que tenemos colgada en su habitación y a la que él admira como si fuera un trofeo, su primer trofeo -.

 

El siguiente paso será dejar el pañal de noche que aunque tenemos pensado hacerlo dentro de un mes, cuando llegue el veranito y dejemos el pijama de bebé, no creo que sea un gran trauma. La mayoría de los días se levanta con el pañal seco e, incluso, estando en la cama nos pide que le llevemos al baño.  Como veis, estamos de fiesta constante.

 

Y para celebraciones hoy que es el cumple de papá. 33 añitos que nos cumple así que esta tarde soplaremos velas y comeremos tarta – para seguir un poco con el buen ritmo de la no-operación-bikini. 😉

Pañales Inmotion de Eroski.

FullSizeRender (3)

Hoy vamos a hablar de pañales. No es que yo sea una entendida en la materia pero creo que los tres años que llevo como madre me están sirviendo para algoentre otras muchas cosas, claro – , sobre todo teniendo en cuenta que el gasto en pañales no pasa desapercibido en la economía familiar y que no han sido pocas las marcas que hemos ido probando con nuestros hijos.

 

Como supongo a muchos de vosotros os pasó, cuando te toca preparar la canastilla del primer bebé apuestas por las marcas más reconocidas y en el mundo de los pañales la que, quizá, invierte más en posicionamiento infantil es, sin duda, Dodot. Os reconozco que esa fue la marca que escogimos durante los primeros meses de Álvaro y de Carlota, concretamente nos decantamos por los pañales Dodot Sensitive, y la experiencia fue bastante buena. Sin embargo, cuando te pones a hacer cuentas y ves que tus hijos consumen una media de 9 pañales al día y que dicha marca no es barata precisamente, optas por probar otras similares en cuanto a calidad pero, a poder ser, más baratas. Lo queremos todo, oigan.

 

Y sí, soy de las que piensa que el gasto en pañales es una inversión. Y es que algo tan simple como la elección del pañal puede ocasionarnos más de un disgusto ya sea en la piel de nuestro bebé o simplemente con algún que otro daño colateral – escapes en la ropa sobretodo -.

 

Ya sabéis que mis hijos, los dos, han nacido con la dermatitis atópica y que las peleas por mantener su piel suave y sin dañar son diarias. La de Carlota, quizá, nos ha salido más rebelde y con ella tenemos que usar productos más delicados porque todo, absolutamente todo, se le irrita. Así que la elección del pañal es algo muy importante para nosotros.

 

Hace unos meses tuve la oportunidad de probar los pañales Inmotion de la marca Eroski y hoy vengo a compartir con vosotros mi experiencia:

 

  • Lo primero que me sorprendió al abrir el paquete, fueron los bordes. Es algo en lo que no me suelo fijar nunca pero esta vez me llamaron la atención. Están diseñados de tal manera que evita que estos causen rozaduras en los musletes de nuestros peques. Son elásticos y suaves lo que impide que al quitárselos se les queden las piernas marcadas.
  • Son pañales que no causan fugas – o por lo menos no en mis hijos -.
  • Tienen un sistema de sujeción bastante bueno y, sobretodo, sin peligro de hacerles daño por apretárselos demasiado
  • Son suaves al tacto y en su uso. Al culete de Carlota me remito y es que llevamos varias semanas sin rojeces ni irritaciones.
  • Aparentemente son bastante finos lo que hace que cuando en una maleta metes 20, todavía te queda espacio para la ropa. 😉
  • La prueba definitiva la han pasado por las noches. Mis hijos duermen una media de 12 horas diarias y se agradece el ir por las mañanas a cambiarles el pañal y ver cómo sus culitos están casi secos después de tantas horas.
  • Con respecto al precio, y habiendo hecho alguna que otra comparativa casera, he de decir que ni son de los más baratos ni, por supuesto, de los más caros. Como todo, dependerá de la cantidad que compréis pero para que os hagáis una idea, la unidad oscila entre los 0,25€ y 0,32€.

En fin, esta ha sido – y está siendo – nuestra experiencia con los pañales Inmotion de Eroski y, en este caso, puedo corroborar cómo la publicidad que dan de ellos es verídica. Espero que os haya servido y si os animáis a probarlos aquí estaré esperando a escuchar vuestra opinión.

FullSizeRender (2)

Método para dormir a los más pequeños. 

  
  
Hoy os traigo un cuento, Best Seller por cierto, que dicen logra dormir a los más pequeños.

Se trata de “El conejito que quiere dormirse”. Parto de la opinión de que ningún método es infalible en cuanto al sueño de los bebés respecta pero no está de más informarse e, incluso, probarlo.

El sueño de los bebés es algo que preocupa mucho y mirad que han “inventado” métodos y más métodos. Ahora viene este de la mano del psicólogo sueco Carl – Johan Forssén Ehrlin. Un método que algunos consideran milagroso. Qué exageración, ¿verdad?.

Soy de la teoría de aplicar, en todo lo que a la maternidad respecta, sentido común y, sobretodo, lo que te dicte tu corazón. Además hay que tener en cuenta que, en esto del sueño, como en otras tantas cosas, cada hijo es diferente e igual que un método sirve para uno no así tanto para el otro.

Álvaro, por ejemplo, después del ritual baño-cena-Jesusito de mi vida y cuento, se queda en su cama solito canturreando hasta caer dormido. 

Carlota ya es otro cantar. Ella necesita quedarse dormida antes de verte desaparecer por la puerta. Y qué queréis que os diga, de momento así lo estamos haciendo. Lo bueno es que en 10 minutos ya ha caído pero no os niego si digo que me encantaría que fuera como Álvaro. También es cierto que tiene 9 meses, ya habrá tiempo de acudir a otros métodos alternativos. 😉

Aún con todo, antes de Navidades, oí hablar del cuento “El conejito que quiere dormirse” y leí testimonios varios en los que afirmaban que no sólo lograba dormir al niño sino que, a veces, también lo hacían los padres. Me sorprendió y decidí pedírselo a los Reyes. Si resultaba tan “mágico”, bienvenido fuera, y si no, ¿qué mal hay en ampliar la biblioteca de cuentos?. Ya adelanto que, como era de esperar, Álvaro poco caso le ha hecho y es que el primer día que empezamos a contárselo, a la segunda página, empezó a mostrar signos de aburrimiento. A él le van más los cuentos con más ilustraciones. Además, como se duerme solito, tampoco hay necesidad de aplicar ningún método con el. Aún así no descartamos utilizarlo en un futuro con la fiestera. De momento, ahí queda como elemento decorativo. 

El éxito de este cuento está, entre otras cosas, en su forma de contarlo y en los mensajes que se transmiten inconscientemente. Palabras como “bostezo”, “sueño” y “relajar” se repiten incesantemente. De igual forma, el que lo cuenta – padres, abuelos, etc – debe bostezar en reiteradas ocasiones – todas indicadas – delante del niño. ¡Así yo también me dormiría!. 😉

Sea como fuere lo cierto es que no me parece un mal método. Es más, de todos los que conozco, me parece uno de los más lógicos. No descarto acudir a él yo misma si una noche no puedo dormirme. 😉

Como mi experiencia con el cuento ha sido casi inexistente, recomiendo ver este vídeo explicativo a quien esté interesado. Todo sea por el efecto rebote que puede causar. Cuanto antes se duerman los peques, antes podremos descansar nosotros. 😉

La ilusión – y el estrés – de ser Rey Mago.

a3 cara B reyes magos

Está clarísimo: esto de hacer de “Rey Mago” se me da mal. Realmente mal.

¡Y yo que pensaba que era tarea fácil!. Al ser la tercera de seis hermanas no han sido pocas las veces que he ayudado a mis padres en su papel como “Reyes Magos“.

Todavía recuerdo cuándo me enteré de la “verdad” y guiñaba el ojo a mi padre cuando, delante de mi hermana Mónica, la pequeña por aquél entonces, salían a relucir los “Reyes Magos“.

Al convertirme en madre pensé: “¡Esto es pan comido!”. Qué ilusa.

Ya os conté el año pasado mi gran metedura de pata con una cerdita llamada Peppa Pig – el nova más de aquellas fiestas -. Álvaro me pilló descaradamente. Prometí que este año iba a hacerlo mejor.

Pillarme no me ha pillado – todavía -. O no, por lo menos, mi hijo mayor. El que sí me ha pillado ha sido el toro.

Y es que, señores, resulta que hay unos juguetes que han desbancado a la gran infalible Peppa Pig ¡y yo sin saberlo!. Me estoy refiriendo a la Patrulla Canina.

untitled

A comienzos de Diciembre leía en los periódicos que el conjunto de estos juguetes tan molones estaban empezando a agotarse en las tiendas. Si os soy sincera, cuando leí esa noticia no sabía quiénes eran esos perritos. Así que ni me inmuté. Es más, recuerdo cómo Carmen publicaba un post sobre la idea de regalar disfraces por Navidad y en el que mencionaba, entre otros, a la Patrulla Canina. Parte de mi comentario fue el siguiente: “Álvaro todavía vive en el mundo de Pocoyó o Peppa así que voy a esperar a que muestre interés por otros superhéroes o personajes cuyo disfraz sea más normal”. Evidentemente me tengo que comer con patatas semejante afirmación. ¿Por qué? – pensaréis -. Sencillamente porque ahí donde le veis, ha empezado a mostrar un interés extremo por Chase, Marshall, Sky… etc, hasta tal punto que el catálogo de juguetes está siempre abierto por la página de Paw Patrol. Así que sí, señores. Disfraz de uno de los personajes de Patrulla Canina va a caer por parte de su abuela paterna.

Ella ha hecho los deberes, ¡y además con éxito, oigan!. Pero lo que es nosotros, nosotros no.

Cuando iniciamos nuestras compras navideñas, el fin de semana del 13 de diciembre concretamente, las estanterías de la Patrulla Canina estaban vacías. Hemos tenido que ir de tienda en tienda, de centro comercial en centro comercial, y en todos nos contestan, con risa floja, “todo agotado”. Sólo ahí, en esa situación, me acordé de la noticia que leía días antes y a la que no di importancia.

¿Habéis visto la película de “Un padre en apuros”? Aquella en la que sale Schwarzenegger a la caza del último muñeco Turbo Man que queda en todo el estado para regalárselo a su hijo por Navidad? Pues así nos hemos sentido varios padres. Y es que, reitero, está TODO AGOTADO. Sólo queda, como dijo una mujer en una de las tiendas a las que acudí, puro merchandising.

El tema ha llegado a tales extremos que uno de los productos” más demandados, el Centro de Rescate de la Patrulla Canina, cuyo precio estaba en 60€ aproximadamente, se puede encontrar en Amazon a ¡más de 150€!. Una pasada. Pero es que habrá padres que lo compren.

Centro de Rescate Paw Patrol

Centro de Rescate Paw Patrol

Ante semejante situación, nosotros hemos tirado la toalla. Nos retiramos. No vamos a luchar por un juguete cuyo precio es desproporcionado y que, muy probable, convertiría a nuestro hijo en un caprichoso al ver cómo consigue, a cualquier precio,  lo que quiere. No. Además de que, con dos años y medio, apenas se entera pero preferimos enseñarle desde bien pequeñito.

Sí tendrá a sus personajes de Patrulla Canina. Los más sencillos pero con los que, estoy segura, disfrutará más que con el súper Centro de Rescate. Eso sí, los he encontrado por Internet pues también éstos estaban agotados en todas las tiendas. Y he pagado algo más que su precio normal, lo reconozco. Pero han sido 10€ de más. Algo que hemos considerado aceptable. Me llegaron ayer procedentes de una tienda de Tarragona. Ya hemos cumplido. 😉

En fin, lección aprendida. El año que viene haremos los deberes antes.

Dejando a un lado mi faceta como mujer poco previsora he de decir que es que, además, soy torpe.

Y es que una tarde cometí el grandísimo error de unir en la misma frase los términos: “Reyes Magos” y “comprar un regalo“. En realidad le estaba hablando a Álvaro de los RRMM cuando, a su vez y no me preguntéis por qué, le explicaba que íbamos a comprar un regalo a Jaimito por su cumpleaños. ¿Sabéis cuál fue el resultado al llegar al Centro Comercial? Decir, a grito pelao, “Vamos a comprar el regalo de los Reyes Magos“. ¡Toma ya!. Mi reacción fue mirar rápidamente alrededor por si hubiera algún niño “inocente“. Gracias a Dios no lo había.

Evidentemente, con dos años y medio, no se entera de nada, ni sabe el significado de su frase así que para él, soltar esa joya fue insignificante. Sin embargo, y por si las moscas, ya le aclaré que el regalo que íbamos a comprar era de cumpleaños. Para evitar, sobretodo, que se repitiera semejante situación y la próxima vez, con alguna que otra víctima alrededor. 😉

¿Soy o no soy un pésimo Rey Mago?

Sea como fuere, va a ser una mañana mágica. Nuestro hijo, apodado el feliciano por su tía Laura, será feliz con lo que le caiga. Y qué grato es para unos padres ver esa mirada ilusionante de un hijo abriendo los regalos. Además, estoy segura, tendrá la misma ilusión cuando abra los regalos de Carlota a quien, encantadísimo, ayudará.

Y ahora sí que sí. A las puertas de la Navidad, Fin de año y Reyes, sólo me queda desearos unas Felices Fiestas a todos! Por aquí volveré la semana del 11 de enero. Antes estaremos disfrutando de la familia entre Lleida, Bilbao y Madrid. Como cada año.

Que disfrutéis muchísimo con vuestros seres queridos y, aun con los tiempos que corren, sepamos vivir estas Fiestas con el verdadero sentido que tienen.

¡FELIZ NAVIDAD!

Postal de Navidad - Mama de un Survivor

Repito la imagen del año pasado pero es que representa de una forma preciosa el Nacimiento de Jesús.

Último descubrimiento para niños con Plagiocefalia: el asiento bumbo.

No he encontrado otra foto mejor 😉

Padres con hijos con plagiocefalia: ¡Este post puede interesaros!.
Para aquellos que no sepáis, la plagiocefalia es una deformidad craneofacial que afecta a los bebés. ¿A qué es debido? Pues depende. El cráneo de los bebés es tan frágil y moldeable que hay niños que nacen así debido a la posición que tuvieron en el útero, otros por la utilización de ventosas o forceps durante el trabajo del parto y otros, como los míos, que simplemente la “adquieren” con el tiempo debido a posturas continuadas, en posición boca arriba principalmente. 

  
Por lo general, la plagiocefalia tiene remedio y, sin llegar a extremos como el tener que colocarles un casco cefálico – quien en todo caso será el especialista el que lo decida -, hay soluciones varias que pueden ayudarles. 
Lo más común es utilizar el famoso “cojín mimos”. Un cojín que ayuda a prevenir deformidades o corregirlas en aquellos casos en los que todavía no están muy pronunciadas. Mis hijos han ido con cojín mimos a todas partes. La inversión que hice en su día, porque barato no es, está más que amortizada. 😉

  
También se puede acudir a la fisioterapia y osteopatía infantil. Dicho tratamiento consiste en lograr que el bebé apoye la cabeza en un lado diferente al que está acostumbrado o, incluso en ocasiones, quitarle esa contractura que hace que gire siempre su cabecita hacia la misma dirección. Esto le pasa a Carlota así que, desde hace ya varios meses, acudimos a una Clínica especialista en bebés.
Sin embargo, mi mayor descubrimiento ha sido el “Asiento Bumbo”. Lo pongo entre comillas porque, en concreto, no tengo el asiento de esa marca pues en el Centro Comercial donde lo adquirí, trabajaban con otra. Pero el concepto es el mismo así que en casa le llamamos el “asiento bumbo”. 
Dicho asiento, utilizable por bebés desde el momento en el que ya sostienen la cabecita, ayuda a que la deformidad producida por la plagiocefalia se vaya corrigiendo pues se mantienen rígidos todo el tiempo sin apoyar.
Evidentemente este no es su fin. El asiento bumbo no es más que una especie de trona o un “primer asiento” pero creedme que ayuda. Además viene con una mesita con juegos – desmontable – para que se entretengan. Es sencillamente genial.
Desde que nos lo recomendó la pediatra, pues yo ni lo conocía, no hay día en que Carlota pase tiempo sentada en él. Pero es que, además, desde entonces, el aplanamiento de la cabecita se le ha corregido considerablemente. 
Estoy completamente maravillada. No sólo yo, a Carlota parece que le encanta. 😉

¿Que toca bañar a Álvaro? Al baño que arrastro el asiento bumbo – con Carlota atada – y ahí que tenemos una espectadora más. ¿Que hay que ponerle el pijama a su hermano? Más de lo mismo. ¿Que nos ponemos a bailar las canciones del CD de Sally del cole? Cuando no está en mis brazos bailando está, nuevamente, de espectadora. En definitiva, está encantada. Y yo más. 😉
Pero la cosa no queda ahí. Al ser la propia finalidad del asiento una trona, el mismo puede ser utilizado hasta los 2 años como tal. ¡Y además es portátil!. Ya hemos empezado a darle su merienda ahí y qué queréis que os diga, me da la sensación de que come mejor que en su trona convencional – en la que se distrae con más facilidad y acaba la papilla por toda su cara menos en la boca-. 😉
En fin, como veis, la adquisición de este “producto” la vamos a amortizar pero bien. 😉

Se acabaron las colas ante el Registro Civil para inscribir a los recién nacidos.

Hoy os traigo un post que, a buen seguro, a más de uno alegrará. Y es que a partir de mañana, 15 de octubre, la inscripción registral de un recién nacido se realizará, con las peculiaridades que a continuación se dirán, por el propio Centro Sanitario donde éste haya nacido y no, como así ha sido hasta la fecha, por los padres del bebé.

Así es, el pasado 14 de Julio se publicaba en el BOE la Ley 19/2015, de 13 de Julio, de medidas de reforma administrativa en el ámbito de la Administración de Justicia y del Registro Civil mediante la cual, entre otras, se modificaba la Ley 20/2011, de 21 de Julio, del Registro Civil en el sentido de establecer que la inscripción de los recién nacidos se realizará directamente, y vía electrónica, por los centros sanitarios. Con esta iniciativa se pretende poner fin, entre otras, a cualquier posibilidad futura de situaciones de niños robados.

De esta forma, y tal y como reza el Preámbulo de la citada Ley, se instaura la certificación médica electrónica a los efectos de la inscripción en el Registro Civil, tanto de los nacimientos como de las defunciones, acaecidos, en circunstancias normales, en centros sanitarios.

¡Bendita e-Administración! Ya era hora de terminar con los desplazamientos e interminables colas en el Registro Civil. Desplazamientos y colas que, en la mayoría de los casos, se han chupado los padres. Ahora, con este nuevo sistema, el padre podrá disfrutar más de su recién nacido y dar más apoyo a la madre quien, hasta la fecha, se ha encontrado con un marido que se ha pasado más de una mañana yendo y viniendo para gestionar varios trámites.

Siguiendo con la nueva redacción de la norma, el plazo que la Ley otorga al centro sanitario para que la inscripción en el Registro Civil surta efectos, es de 72 horas desde el nacimiento del bebé. Entre otros datos, el hospital tomará las huellas plantares del bebé y las dactilares de la madre. La realización de estas pruebas tendrá que constar en la inscripción y acompañará al formulario oficial que se remitirá de forma electrónica e irá firmado por los padres e incluirá el nombre del niño y su nacionalidad. El facultativo que asista al parto incorporará el parte del nacimiento acompañado de firma electrónica.

Aun con todo lo dicho, y he aquí las peculiaridades de las que hablaba, tratándose, como se trata, de una implantación gradual hasta finales de año, es obvio que actualmente no todos los Hospitales cuentan con el sistema adecuado para realizar dicha inscripción de forma electrónica sino que tan sólo son 24 Hospitales, que abarcan las 17 comunidades autónomas, los que van a pilotar esta iniciativa desde mañana mismo. A saber: Hospital Clínico de Valladolid, Complejo Hospitalario de Pontevedra, Gutiérrez Ortega de Valdepeñas, Hospital de Terrassa, Hospital de Álava, Juan Ramón Jiménez de Huelva, Hospital General de Lanzarote, Hospital Comarcal de Melilla, Hospital de Mérida, Hospital Comarcal del Noroeste de Caravaca de la Cruz, Hospital de Inca, Hospital Central de Asturias, Doctor Peset de Valencia, Clínico Lozano Blesa de Zaragoza, Complejo Hospitalario de Navarra, San Pedro de Logroño, y en los hospitales madrileños de Alcorcón, Torrejón, Fuenlabrada, Infanta Leonor, Puerta de Hierro e Infanta Leonor.

En definitiva, a partir de mañana quedamos liberados de desplazarnos físicamente a la oficina del Registro Civil. Esta iniciativa, a mi modo de ver, supone una gran ventaja para los padres aunque lamentablemente existen otros trámites cuyo desplazamiento resulta, a día de hoy, inevitable. Pero ¡oye!, poco a poco no? 😉

Si queréis ampliar la información, os dejo el link del BOE.

Cuando un bebé nace con distrés pulmonar, entre otras cosas.

 

Mi gordita durmiendo plácidamente

 
Esta entrada viene con mucho retraso. Tanto como meses tiene Carlota. Era un post que o lo escribía en el momento – y con tantas emociones era complicado (aunque algo ya os adelanté) – o buscaba tiempo para redactarlo. Y buscando, buscando … hasta ahora. 😉
Recuerdo el momento del parto con la misma exactitud a cómo recuerdo el de Álvaro. Son momentos únicos e inolvidables. Ambos partos fueron rápidos e indoloros (bendita epidural) y en ambos me acompañaba el mismo equipo de grandes profesionales del Hospital Ruber Internacional, con mi ginecólogo, el Dr. Odróñez, a la cabeza.
Álvaro nació en el segundo pujo “y medio”. Pongo “medio” porque cuando me disponía a iniciar el tercer pujo, vi su carita salir y de la emoción, dejé todas mis fuerzas y me puse a llorar. 
El parto de Carlota fue todavía más emocionante y es que, al verla salir, yo misma la pude coger en brazos mientras todavía quedaba parte de ella dentro de mí. Vamos, que terminé yo misma el trabajo del parto sacándola con mis propias manos. Recuerdo cómo el ginecólogo me dijo: “cógela tú misma”. No me lo pensé dos veces. Fué impactante. Un momento precioso. Junto con el de Álvaro, fueron los segundos más emocionantes de toda mi vida. 
Diego y yo la mirábamos sin dejar de repetir: “qué bonita es”.
Acto seguido le cortaron el cordón y se la llevaron para hacerle el correspondiente reconocimiento. A los 10 minutos, o menos, me la volvieron a traer para iniciar el piel con piel que tan necesario resulta en esos primeros momentos de vida. 
Sin embargo, al dejármela encima, Noemí – la pediatra de Neonatos que estuvo en todo momento cuidando de ella – me dijo que, como les suele pasar a algunos bebés, a Carlota le costaba respirar. Yo se lo noté. La pobre emitía un lloro flojito y constante. Había nacido con distrés pulmonar. O lo que es lo mismo, dificultad respiratoria grave. Suele darse en bebés prematuros – aunque no era el caso-. 
El distrés pulmonar derivó en apneas – cese en la respiración – así que se la llevaron rápidamente a la incubadora donde permaneció 30 horas bajo supervisión y control, 14 de las cuales con soporte respiratorio CPAP. 
He de reconocer que, así como con Álvaro, cuando le ingresaron por ictericia, lo pasé fatal, con Carlota – aun siendo mucho más grave su situación – estuve súper tranquila. Confiaba mucho en el equipo de profesionales de la Unidad de Neonatos. Los mismos profesionales que cuidaron de mi sobrina Naiara al venir a este mundo de forma muy prematura.
Teníamos enchufe. Maca, la enfermera que sigue en contacto con mi hermana para saber cómo evoluciona su niña (que está perfecta, por cierto), al enterarse que Carlota era la primita de Naiara, le dió un trato especial. ¡Hasta se encargó, personalmente, de ponerle los pendientes!. No podemos estar más que agradecidos.
También recibimos mucho apoyo por parte de mi ginecólogo quien acudía a vernos, cargado de ánimos, todos los días.
Aun con todo, la situación era rara. 9 meses de embarazo, das a luz y vuelves a la habitación con los brazos vacíos. Nos pasamos así dos días. Sin cunita rosa. 
Evidentemente dijimos a la gente que no viniera a hacer visitas pues no había bebé que ver. 😦
Lo bueno que tiene ese Hospital es que podíamos ir a ver a Carlota siempre que quisiéramos. En teoría, los horarios de visita – para los padres – eran de 12h a 18h pero ya os he dicho que tuvimos un trato especial. Así que todos los días, sin importar horarios, me recorría el pasillo varias veces para estar con mi pequeña. 
No os creáis. El verla tan intubada impone un poco pero en cuanto noté cómo me cogía el dedo con sus manitas, todos los males desaparecieron. 

  
Las visitas para la familia eran de 14h a 14:15h. Las únicas “suertudas” que pudieron conocer a Carlota en Neonatos fueron las abuelas. 😉
Pasado el distrés pulmonar, gracias a Dios, trajeron a nuestra pequeña con nosotros. Todavía recuerdo el sonido de las rueditas de la cuna antes de abrir la puerta de la habitación. Después de 30 horas íbamos a poder disfrutar de ella. ¡Qué bonita era!.
Sin embargo la felicidad duró poco. Al igual que sucedió con Álvaro, Carlota empezaba a dar síntomas de ictericia. No me sorprendió en absoluto. Estando embarazada, y sabiendo que Álvaro la sufrió, le pregunté a mi ginecólogo si había algo que yo pudiera hacer para evitarlo. Me dijo que no. Es más, habiéndo tenido un hijo con ictericia, los demás hijos tenían más probabilidades de sufrirla. Así que en cuanto Noemí nos informó de ello, yo misma – haciendo caso a sus consejos – le dije que se la llevaran, de nuevo, a la incubadora sin esperar un segundo. Pues un bebé que ha sufrido apneas, lo último que necesita es deshidratarse y/o que la glucosa le baje. 
Volvíamos a estar solos en la habitación. 
Lo bueno de esta situación, a diferencia de con Álvaro, era que seguíamos ingresados en el Hospital. Mucho más cómodo para mi sobretodo a la hora de ir a darle de comer. La tenía a escasos 20 metros de mi habitación.
Teóricamente el alta me lo tenían que haber dado a las 48h de haber dado a luz. Yo estaba más que bien. También es cierto que en esos momentos te salen fuerzas de donde no las hay. Sin embargo, mi ginecólogo, sabiendo la situación en la que se encontraba Carlota, me dejó elegir. Me dijo que podía darme el alta ese mismo día o, a expensas de la evolución de Carlota, dármela al día siguiente. Evidentemente elegimos quedarnos un día más. La situación cambiaba considerablemente. O nos íbamos a casa ese día sin bebé o esperábamos otro más sabiendo que lo más probable es que para entonces podríamos irnos los 3. Y así fué. Al día siguiente nos trajeron mi alta junto con la suya y las 14h poníamos rumbo a casa los tres juntos. 
Como véis, esos “casi” 4 días no fueron fáciles pero lejos de haber estado desanimada y/o preocupada estuve muy feliz. Confiaba en todo el equipo del Ruber y, como no, del Jefe de arriba. Sabía que el mantenerla alejada de mí por unas horas era necesario y para bien. Y, gracias a Dios, así fué. 
Ahora es una niña súper risueña y, lo más importante, sana. 
En fin, esta es mi historia del parto de Carlota. Nunca dejaré de repetir lo mismo: ¡qué duro es ser madre!¡Cómo se sufre por los hijos!. Aun con todo, me siento la mujer más afortunada del mundo. Tengo un marido – el pilar de esta familia – y unos hijos maravillosos. Nunca dejaré de dar gracias a Dios por esta preciosa familia que me ha dado. Y que siga todo así de bien. 😉

Como en casa en ningún sitio. 

  

Y no, no me estoy refiriendo a la nuestra, sino a la de mis padres.

El fin de semana pasado, Diego tenía despedida de soltero en Barcelona y yo me quedaba “de Rodríguez”!! Solo que, a diferencia de otras veces, iba a estar “de Rodríguez con el plus de dos niños a cuestas”. 😉

El destino de la despedida mejor no podía haberse planeado: Barcelona. Y digo mejor porque, por un lado, Álvaro, Carlota y yo podíamos quedarnos en Lleida – muy cerquita de Barcelona – con mis padres y hermanas. Ayuda y canguros más que suficientes-. 😉 

Y por otro lado, porque mi marido, como buen Bilbaíno que es – y uno de los mayores aficionados del Athletic Club-, iba a pasar la final de la Copa del Rey en la ciudad donde tendría lugar esa celebración. 

Así que el viernes por la mañana pusimos rumbo a Lleida. Intentamos salir lo más pronto posible teniendo en cuenta la logística viajando con niños – uno de ellos un bebé de mes y medio – y que teníamos que llegar, sí o sí, antes de las 18h que era cuando Diego cogía el tren que le llevaba a la Ciudad Condal. No podía perderlo. ¡Le esperaba un súper fin de semana! 😉

He de decir que hicimos un viaje mejor que bien. Parada de rigor para comer y proseguimos. 

Por cierto, el área de servicio estaba atestada de aficionados del Athletic. Me encanta su afición, todo hay que decirlo. Hasta yo, declarada culé toda mi vida, algo empiezo a sentir por el equipo bilbaíno. De hecho, reconozco que esa noche iba con el Athletic. Soy del Barça, sí. ¡Y además soy catalana! pero este rollo del independentismo y politiqueo, inlcuso, en los Clubs de fútbol, está haciendo que me lo replantee.

A lo que iba. Llegamos bien de tiempo. Dejamos a Diego en la estación y pusimos rumbo a casa de mis padres. Al despedirme de él le dije cuánto le íbamos a echar de menos pero sobretodo – sobretodo- le insistí en que disfrutara al máximo de un finde entre amigos y sin niños. Este último, dato importante. 😉

Me consta que revivió sus años de juventud pues a parte de pasárselo en grande, volvió afónico, resacoso y agotado. 😉

Por nuestra parte, en casa de mis padres, estuvimos fenomenal. Y, una vez más, la súper abuela hizo gala de su nombre. No sólo cuidó de Carlota de maravilla sino que ese fin de semana mi niña empezó a engullir biberones de 120, a reirse estando despierta y a hacernos compañía sin llorar! ¿Cómo lo hará? Santa paciencia la de las madres (las nuestras claro. A mí todavía me falta mucho recorrido). 😉

De Álvaro qué os puedo contar. Es un niño que con un simple palo disfruta como un enano. Y si a ello le sumas la cantidad de jueguetes que decoran el jardín de mis padres, casita de Mickey y tobogán incluido, simplemente era un niño feliz. Se pasó todo el fin de semana jugando a sus anchas con su prima Carolina. ¡Hasta se pegaron varios baños!

Desde entonces yo he vuelto súper relajada. Han colaborado absolutamente todos. 

La súper abuela en su línea, para qué decir más. Le ofrecí un sueldo si se venía a vivir con nosotros pero me da a mi que no coló. 😉

Su abuelo llevándose a Álvaro al parque (se las vió y deseó a la hora de volver a casa. Y es que Álvaro engaña. Cuando parece que te sigue, se gira y echa a correr de nuevo hacia el parque). 😉

Su tía “Enena” (Helena para la familia), aun teniendo que estudiar para los exámenes que le quedaban, jugó y cuidó de él a la perfección. 

Y su tía Moni, una súper madraza, no tenía suficiente con cuidar de su hija Carola (como la llamamos cariñosamente) sino que tuvo tiempo de darle algún bibe a la peque y de cuidar de Álvaro también. ¡Qué crack!.

En fin, no sé si ha sido Lleida o que Carlota empieza a mejorar (y mucho), o que ya está a punto de cumplir los dos meses e interactúa más con nosotros… Pero lo cierto es que en esta casa, por fin, empieza a haber un poco de organización. Y yo, por supuesto, empiezo a estar mucho más contenta y a disfrutar de su maternidad. 

Sigue llorando en los bibes, y de gases va regular – aunque mejorando – del reflujo, lo mismo. Pero sus lloros ya los controlamos mejor y no hay bibe que no se termine. A veces, incluso se zampa 150! 

Sé que habrá días mejores y días peores pero cruzo dedos para no retroceder pues durante este pasado mes lo hemos pasado francamente mal. 

Hay luz al final del tunel y mi niña parece que es una niña buena. ¡Que siga así!

Esta noche, para celebrarlo, mi marido y yo nos vamos de cenita SOLOS. ¡Ya era hora! 😉

Muchísimas gracias a mi familia por ayudarme en todo. No sólo los que estuvieron en Lleida me ayudaron sino que también lo han hecho Victoria (la médico a quien he acudido a ella telefónicamente día sí, día también) y Laura y Andrea por estar ahí también. 

Y muchísimas gracias a todos vosotros por la cantidad de ánimos 2.0. que he recibido estas pasadas semanas. 

Espero que continúe, y para bien….