El origen de nuestro milagrito: el “survivor”.

 

El survivor con 6 meses

 
Hace poco más de un año supe que estaba embarazada de mi primer hijo. Recuerdo que el ginecólogo me dijo que estar embarazada no significaba estar enferma por lo que intenté vivir mi embarazo lo más normal posible. Eso sí, dejé de fumar el mismo momento en que vi el positivo en el test, sustituí la moto por el autobús y empecé a acostarme mucho más pronto de lo normal pues el sueño me invadía de tal manera que podía pasarme las 24h durmiendo sin problemas.Álvaro es un niño muy simpático y bonachón

Un día, cuando estaba volviendo a casa para comer, empecé a encontrarme mal. Estaba demasiado débil. Pasé así dos días sin apenas moverme del sofá. Incluso, de lo mal que me encontraba, recuerdo haberle dicho a mi madre que cómo había sido capaz de tener 6 hijas si yo con sólo uno lo estaba pasando fatal. Evidentemente ahora cuando lo recuerdo me entra la risa de haber dicho semejante sandez pero en su momento, reconozco, lo pensé.

Lo peor vino el jueves cuando amanecí con un sangrado tal que tanto mi marido como yo nos temimos lo peor. Fuimos a Urgencias de la Clinica donde me atendía mi, por aquel entonces, ginecológo. He de reconocer que el trato que tuve, en algo tan delicado, fue muy poco profesional. Así, tas realizarme una ecografía, me dijeron, textualmente, “pues aquí ya no tienes nada“. No sé si seré yo, que reconozco que lo soy, demasiado sensible o pienso que a una mujer embarazada no le puedes decir que ha abortado con esas palabras como si de un virus se tratase. Acto seguido, me mandaron a la consulta de mi ginecólogo, que estaba en la primera planta, el cual, sin realizarme otra ecografía para cerciorarse de que efectivamente habia abortado, me recetó, alegremente, Methergin. Para quienes no sepáis qué es este medicamento, se utiliza para contraer el útero en caso de aborto y expulsar, asi, los restos del feto sin necesidad, por el momento, de realizar un legrado. Podéis imaginar cómo nos fuimos a casa. Me pasé dos días sin salir, llorando cada vez que pensaba en el bebé.

Aprovechando que teníamos los billetes de AVE comprados desde hacía semanas, nos fuimos el fin de semana a Lleida, a casa de mis padres. Aun con todo, seguía encontrándome mal, muy débil, tenía náuseas, las hormonas revolucionadas, no soportaba el olor a tabaco, seguía con pinchazos en el útero, etc. y yo, mientras tanto, tomándome 15 gotitas de Methergin cada 8h para expulsar los restos. Ya de vuelta en Madrid, pedimos cita con el ginecólogo para que examinara si todo había ido bien o,por el contrario, seguía permaneciendo algún resto en cuyo caso sería necesario realizar un legrado. Así, ese mismo viernes 28, mientras estaba haciendome una ecografía, me dijo lo que más esperaba oir: que seguía embarazada!! Podéis imaginar mi alegría!! La reacción de mi marido fue la misma aunque un poco más cauta que la mía pues aquello no era nada normal: tras diagnosticarnos “Aborto Espontáneo” [todavía conservo el informe médico] y estar 4 días a base de Methergin, ¿cómo podía ser que una semana después nos dijeran que “seguía embarazada”? Hasta el propio médico, aun bien disimulado, estaba sorprendido….

Nos fuimos a casa y en menos de una semana habíamos cambiado de Clínica y, por supuesto, de ginecólogo. Desde aquel entonces, confiámos en el equipo del Hospital Ruber Internacional donde nos atendió, en todo momento, el Dr. Daniel Ordóñez, el mejor ginecólogo que conocemos. Fue ponernos en sus manos y mi embarazo fue rodado.

7 meses después nacía, como lo apodaron mi marido y el Dr. Ordóñez, “el survivor” pues aun con las contracciones del útero provocadas por el Methergin, él resistió bien sujeto y decidió seguir en este mundo y ver qué le esperaba fuera: Unos padres que le adoran por encima de todo! Esperamos no defraudarte! Siempre seras nuestro milagrito!