Un matrimonio sólido.

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El pasado sábado, con motivo del 40º aniversario de bodas de mis padres, nos juntamos toda la familia para celebrarlo con una Misa de Acción de Gracias y una gran comilona. Victoria fue desde Barcelona, Laura y yo desde Madrid, Mónica desde Lleida y Helena y Andrea desde Pamplona.

 

Y es que sí, han pasado 40 años desde que se dieron el primer “sí quiero” en tierras segovianas y desde entonces, hasta hoy, tienen una gran familia de 6 hijas, 4 yernos y 9 nietos (y medio).

 

Lo de los yernos es un tema aparte. Y es que no son pocas las veces que mi madre les dice lo mucho que les quiere por estar con sus hijas y quererlas – querernos – mucho. Comprenderéis que les meta en el saco. 😉

 

Nadie mejor que ellos sabe que esos 40 años han sido maravillosos y nosotras, sus hijas, podemos afirmar con gran rotundidad que ese matrimonio es más que sólido. Claro que ha habido momentos malos y, como dijo el Mosén – así se les llama a los Sacerdotes en Cataluña –, vendrán otros pero también ha habido, y habrá, otros preciosos que hacen que este camino en el que se embarcaron hace muchos años esté mereciendo la pena. ¡Qué suerte tenemos de tenerles como ejemplo! aunque también diré que ellos están hechos de otra pasta.

Y con motivo de esta celebración, inevitablemente me he acordado de algunos de los conejos que, hace unos meses, dio el Papa Francisco sobre el matrimonio y que, aunque obvios, son muy acertados. Así, para lograr un matrimonio sólido y feliz, requiere entre los esposos:

 

  1. Tener paciencia.
  2. Tener actitud de servicio.
  3. Sanar la envidia.
  4. No hacer alarde ni agrandarse.
  5. Ser amables.
  6. Ser desprendido.
  7. Sin violencia interior.
  8. Perdonar.
  9. Alegrarse con los demás.
  10. Disculpar.
  11. Confiar.
  12. Esperar.

 

No dice nada nuevo, ¿verdad?. Pero ¡qué bien viene leerlos de vez en cuando!. Y aunque estos consejos son perfectamente aplicables en nuestra vida cotidiana con cualquier persona, en el ámbito del matrimonio añadiría “tener tiempo para la pareja” pues, como muchas veces digo, los hijos son maravillosos pero si sólo nos centramos en ser padres, corremos el riesgo de olvidar lo que un día nos unió. Así que sí, somos padres pero también maridos o mujeres y debemos dedicar tiempo a estar juntos – y solos -, reírnosy mucho -, disfrutar siendo dos, hablar, comunicarnos, querernos… En definitiva, mantener la chispa y ese amor verdadero que nos mantiene unidos. Y todo esto lo han logrado mis padres.

Desde aquí, ¡muchas felicidades de nuevo y a por los 50! 😉